EL PAÍS EN BUENOS AIRES

Psicodelia del Río de la Plata: ¿cómo es y cómo se hizo "Aura", el nuevo disco de Bajofondo?

El País escuchó un adelanto del disco que Bajofondo lanzará hoy a la medianoche en plataformas digitales, y charló con Santaolalla y Campodónico

El colectivo Bajofondo, 2019. Foto: Difusión
Bajofondo: desde la izquierda, Gabriel Casacuberta, Adrián Sosa, Vero Loza, G. Santaolalla, Javier Casalla, Martín Ferrés, Campodónico, Supervielle. Foto: Difusión

"Permiso, me estoy tomando un tecito”, dice Gustavo Santaolalla, a unas 72 horas de haber tocado en el festival estadounidense Crossroads Guitars junto al mismísimo Eric Clapton, una experiencia que define como “única y mágica”. “Todavía estoy ahí. Fue muy, muy fuerte”, sigue, y al rato enumera, a pedido de un periodista, la cantidad de proyectos a los que le pondrá música, que implican a Amazon (una serie del Cid Campeador), Netflix (Narcos México), una producción de Steven Spielberg (con Tom Hanks), un documental de la ayahuasca y así.

Es de noche en Madrid y Santaolalla, tecito en mano, está del otro lado de la cámara no para profundizar sobre Clapton, Spielberg o el streaming, sino para hablar de su proyecto más arraigado al sur del mundo: Bajofondo, ese colectivo de corte tanguero y ya imposible de encasillar, que empuja codo a codo con el uruguayo Juan Campodónico, y que completan los también uruguayos Luciano Supervielle, Verónica Loza y Gabriel Casacuberta, y los argentinos Martín Ferrés, Javier Casalla y Adrián Sosa. Bajofondo y Aura, el nuevo disco, ese que el mes que viene presentarán en Auditorio del Sodre.

Es de tarde en Buenos Aires y Campodónico y Ferrés, en las oficinas de Sony, en una mesa en la que circula el vino de la bodega mendocina del propio Santaolalla (un Don Juan Nahuel inmejorable), están completando el cuadro de esta charla transoceánica que inicia poco después de haber escuchado la mitad de Aura, un material que enfrenta y une, como en un juego de espejos, la raíz y la expansión. Aura estará disponible desde esta medianoche en plataformas digitales, y casi que es de escucha obligatoria.

Al disco (el sucesor de Presente, de 2013) lo define la psicodelia: es de lo primero que dicen los propios involucrados, y es lo que queda en el aire tras la escucha. Lo define la psicodelia entendida como un estado de conciencia expandida que permite atravesar los límites de las formas, las influencias y los conceptos, porque Aura es un disco político desde la base, y el gesto más explícito es, justo, ese de necesitar ser más libres que nunca.

En Aura conviven el candombe, el folclore, el tango tradicional y de vanguardia —cualquiera lo asociará a Piazzolla, pero en Bajofondo es herencia del menos conocido Eduardo Rovira—, el pop rock porteño que Cerati encarnó tan bien, la psicodelia que estaba en The Byrds o Jefferson Airplane sumada a un aire al rock progresivo de Deep Purple y Van der Graaf Generator, y a algo más tirado al rock sinfónico, un pulso hiphopero entreverado con otras sonoridades (“Absente” tiene la marca Supervielle), y la sangre nueva que viene por cortesía de la banda mendocina Usted Señalemelo, que hace un tremendo aporte para “A tiempo”. Alrededor de esa mezcla, el lenguaje bajofondero, fácil de reconocer, baila y articula distintos viajes.

Allí está “la mística de un grupo de chamanes que se junta a hacer su brujería”, dice en el EPK del disco Alejandro Terán, a cargo de los arreglos y la dirección de orquesta de Aura, y lo sintetiza todo a la perfección.

EL DISCO

Desde adentro

“La psicodelia refleja un momento en la historia donde empezaron a llegar las filosofías orientales, la gente empezó a experimentar con sustancias, se empezó a tener más conciencia global de la ecología. Todo lo que ocurrió se tradujo musicalmente en un movimiento, y un poco estábamos buscando eso”, cuenta Santaolalla, “quizás también por una reminiscencia de ese momento tan groso de la humanidad, y porque estéticamente nos permitía volar sin ningún tipo de ataduras”.

Santaolalla entiende igual que lo que aquí se ha radicalizado (la amplitud, digamos) ya estaba en Mar dulce (2007) y puesta directamente sobre la mesa en Presente. “Nuestros álbumes son muy eclécticos, pero este quizás lo sea más”, dice, marcando que lo que Bajofondo logra acá es parte de un proceso evolutivo bien personal. “Y nosotros nunca dijimos que éramos el nuevo tango ni nada por el estilo. Nuestra intención era hacer buena música, que reflejara quiénes somos nosotros, de dónde venimos, y que tuviera un estilo nuestro. Y de alguna manera lo hemos conseguido”.

"Nosotros nunca dijimos que éramos el nuevo tango ni nada por el estilo. Nuestra intención era hacer buena música, que reflejara quiénes somos nosotros, de dónde venimos"

Gustavo SantaolallaSobre Bajofondo

“Este disco fue hecho con una cuota de libertad y de urgencia”, cuenta Campodónico. ¿Pero cómo entienden la urgencia cuando hace seis años que no editan disco, llevan largo tiempo sin tocar, y pasaron por lo menos dos años metidos en Aura? “Es que no había tiempo para hacer este disco, pero nos tuvimos que hacer el tiempo, tener la misión. Necesitábamos empezarlo, necesitábamos hacerlo, mantener la llama viva de este grupo de personas haciendo música”, afirma.

“Gus apareció con la idea de hacer algo piscodélico, pasaba links de grupos que yo por ahí, por una cuestión generacional, no había escuchado, como para inspirarnos en esa sensación, y eso fue muy lindo”, dice el uruguayo. “Y por otro lado estaban las profecías de (el artista argentino Benjamín) Solari Parravicini, y esas eran las herramientas: nosotros, unas composiciones en boceto, y antes de empezar cada grabación, Gustavo leía una de las profecías que aplicara más o menos”.

“Realmente, la base, la semilla, el carozo del asunto, se hizo en cinco días”, precisa Santaolalla. “Después tuvimos dos años de trabajo: de los arreglos de Terán, de cambiar, de editar alguna cosa, pero el proceso tiene dos momentos, y el primero, el de la gestación, llevó realmente cinco días. El resto fue trabajar sobre eso y ver qué se podía maximizar, pero los temas son así, no han sido editados, no les quitamos o agregamos partes. Los temas, como fueron planteados, así son”.

El colectivo Bajofondo, 2019. Foto: Difusión
El colectivo Bajofondo, 2019. Foto: Difusión

La idea de hacer un disco basado en las improvisaciones es algo que Bajofondo arrastra hace tiempo, cuentan los músicos, y eso se logró concretar y transformar en una especie de fuerza bruta liberada, que llega a lugares bien conmovedores en Aura. Ahora, toca llevar eso a los escenarios, y volver a prender la llama del vivo con una gira por la región que arrancará, justamente, en Montevideo. Bajofondo estará el 15 y 17 de octubre en el Auditorio Nacional del Sodre en funciones prácticamente agotadas (últimas entradas en Tickantel), y después en Argentina, en Chile y de vuelta en Argentina.

Ahora, los chamanes harán sus brujerías ante los ojos y los oídos de la audiencia, como para seguir expandiendo las conciencias.

destaques

Usted Señalemelo y lo político en “Aura”

Aura, que saldrá a la medianoche, tiene dos colaboraciones: una con Cuareim 1080 en “Solari Yacumenza”, que fue uno de los cortes del disco; y la otra, toda una sorpresa, con la banda mendocina Usted Señalemelo, para “A tiempo”. El tema incluye dos baterías, un violín distorsionado y una suerte de canto a la naturaleza como elementos distribuidos en una dinámica bien oscilante, que tiene uno de los momentos más rockeros del disco.

“Los chicos simbolizan un montón de cosas importantes: no son una banda de capital, son una banda que viene de Mendoza; son independientes, han logrado tener un público que hicieron solos, todo a una edad…”, dice Santaolalla al respecto. “Y no sabíamos cómo iba a resultar. Sabíamos, conceptualmente, que queríamos hacer algo con ellos”, dice. El resultado es buenísimo.

Eso de convidar a Usted Señalemelo es apenas un mínimo gesto político de un disco muy atravesado, de manera implícita y explícita, por la actualidad. “Estamos en un momento clave en Latinoamérica. Hay unas figuras bastante siniestras y una necesidad de cambio grande”, dice Santaolalla, que considera que haber incluido las profecías de Parravicini aporta otra dimensión. “Que estamos viviendo un momento en el mundo bastante peculiar, que tiene visos de que todos sienten que algo está por pasar, que hay un cambio inminente, creo que es una sensación general. El álbum, con su búsqueda, se mete en esto que está pasando, y hay una impronta ideológica atrás de todo eso”.

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