CRÍTICA

Vimos Avengers: Endgame y, sin spoilers, te contamos qué nos pareció

Se estrenó el último episodio de Los Vengadores en el Universo Cinematográfico de Marvel y está buenísimo; en Uruguay ya lleva 23.000 entradas vendidas para este fin de semana

Avengers: Endgame
Iron Man, o sea Robert Downey Jr. solo en el universo. Foto Difusión

Hay por lo menos un par de razones por las que Avengers: Endgame es una película importante. Por un lado están las razones financieras: el Universo Cinematográfico de Marvel ha recaudado hasta el último arqueo 18.700 millones de dólares repartidos en una veintena de películas. La más taquillera, además, es Avengers: Infinity War, la anterior película de la saga, aunque todo indica que Endgame, que se estrena hoy en Uruguay, va a disputar seriamente esa cocarda.

Su estreno en China, ayer, ya le amortizó 100 millones de dólares (y también provocó la aparición de copias pirata de muy baja calidad) de los 400 millones que, aparentemente costó hacerla; se espera que su primer fin de semana en el resto del mundo puede llegar a aportar unos 300 millones, lo que sería un récord. En Uruguay, donde la preventa arrancó el 4 de abril, ya hay 23.000 entradas vendidas para este, su primer fin de semana.

Otra razón quedó expuesta con claridad meridiana ayer, en una avant première al mediodía en la que la sala quedó invadida de vítores, palmas, ovaciones ante cada momento de una película que dura tres horas que no se sienten, de tan llena de momentos con los que está adornada. Es, en ese sentido, una revalorización del cine como un espectáculo compartido, una magia que no aportan los visionados domésticos a los que, perezosamente, parecemos haber cedido.

Endgame es un espectáculo cinematográfico que se disfruta mejor con cómplices y acólitos en la vuelta. Tiene suspenso, buena acción, un par de buenas resoluciones cinematográficas (atentos a un ingenioso plano secuencia en las calles de Tokio) y bastante humor, un ingrediente que vino ganando espacio de un tiempo a esta parte en la saga. Tiene, como todos los capítulos de la saga, una lectura política que la hace, para el profano en cuestiones de superhéroes, aún más interesante.

Avengers: Endgame. Foto: Marvel
Vea el tráiler de "Avengers: Endgame"

Es difícil hablar de una película que está llena de spoiler alerts, es decir, esa clase de cosas que no conviene adelantar y que acá es una de las razones de tanta tensión, llanto y alegría desde la platea. Conviene dejarse llevar por el aire celebratorio que invade la sala.

La idea general es que, después de que Thanos destruyó la mitad de la humanidad a puro chasquido de dedos, los Vengadores sobrevivientes (Iron Man, Capitán América, Viuda Negra, Thor y Hulk), deben ingeniárselas para recuperar población, principalmente, en el sector de sus seres más queridos. Recibirán ayuda de algunos superhéroes que se han integrado más recientemente a la troupe, incluyendo (y no es arruinar ninguna sorpresa) la invencible Capitana Marvel, que está lejos en el universo, pero es de regreso express cuando las cosas se ponen difíciles.

Es, como lo repiten los protagonistas con referencias explícitas (“¿Así que la solución está en Volver al futuro?”, pregunta alguien) al género de las películas de viaje en el tiempo. El plan los lleva para atrás y para adelante, una circunstancia para la que dan una buena mano los científicos del grupete. Eso obliga a prestar atención para no perderse en los nudos del tiempo, lo que es posible para el espectador menos entrenado en esta clase de productos, pero si se pierde, tranquilo, no pasa nada.

Es que es tanto lo que sucede en una lista que incluye peleas magistrales, encuentros emotivos, dramas shakespearianos y algunos pases de comedia bastante eficaces. Los hermanos Russo (Joe y Anthony, quienes ya dirigieron Infinity War) conocen la fórmula y saben cómo hacer que todo funcione: Endgame es un producto vistoso que consigue integrar escenarios realistas con un universo lleno de fantasía y colores. Se basan en un guion de Stephen McFeely y Christopher Markus, otros viejos conocidos de la marca que, entre otras, también escribieron Infinity War.

La película pide, pero no exige, complicidad. Está llena de referencias que, a juzgar por las exclamaciones de la parcialidad, saben dónde conmover. El recurso le permite a cada uno de los protagonistas repasar algunos momentos de su larga historia con la saga y les da la oportunidad, además, de arreglar asuntos de su pasado. Es todo un ejercicio de autocelebración de la franquicia y si eso es algo petulante, es un defecto que uno termina olvidando ante tantas líneas narrativas, tantos recodos llenos de ideas, tantos personajes queridos.

Es un cambio grande, además, para una franquicia que siempre parecía un work in progress, en el que cada una de las piezas estaba al servicio de algo que iba a pasar. Eso que iba a pasar es Endgame, y este es el final de la historia. Por las dudas, quizás porque ya no hay nada que vender, acá no hay ni una escena poscréditos: no espere los 15 minutos con los nombres de los involucrados.

Y están todos los rostros conocidos (aunque algunos han cambiado mucho y eso es parte del chiste) y están muy bien Robert Downey Jr. como Tony Stark y Chris Evans como el Capitán América: los dos representan dos maneras de ver el mundo (el militarista y el heredero del new deal) y de construir un héroe. Chris Hemsworth (Thor) y Paul Rudd (Ant-Man), son el alivio cómico necesario.

Ficha
Avengers: Endgame * * * * * 
OrigenEstados Unidos 2019
Estreno25 de abril, 2019
Duración181 minutos

Dirección: Joe y Anthony Russo. Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely basado en el cómic de Stan Lee y Jack Kirby y en el cómic de Jim Starlin. Fotografía: Trent Opaloch. Música: Alan Silvestri. Con: Brie Larson, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Chris Hemsworh, Paul Rudd, Josh Brolin..

Al igual que Harry Potter para la generación anterior, este Universo Cinematográfico de Marvel funcionó como un gesto generacional. Y Endgame es también un homenaje a esos espectadores que han crecido con esos personajes, y que ahora quedan a merced de un mundo real que no tiene Thanos (o eso creemos), pero tampoco tiene superhéroes. Y esa complicidad queda tan evidente en las risas y los llantos desconsolados de una sala llena de fanáticos, un miércoles al mediodía, que uno, tan lejos de ellos, no puede más que lagrimear acompañándoles el sentimiento.

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