Crítica

En "Avengers: Infinity War", Marvel acepta sus rarezas

El nuevo capítulo de la saga de superhéroes propone un espectáculo entretenido y devastador

Avengers: Infinity War
Imagen promocional de "Avengers: Infinity War"

Cuando Iron Man llegó a los cines uruguayos una década atrás, el lugar en la sala no era asignado en la boletería. El riesgo era mayor. El primer espectador que llegaba elegía el mejor asiento y reservaba otros para esos amigos demorones, utilizando bolsos o abrigos que pudieran aguantar, por un rato, las preciadas butacas. Las entradas, en tanto, no eran un recibo de papel. Se imprimían en un cartón fino, de color y digno de atesorar por el tiempo que uno considerara necesario.

Desde entonces, las cosas cambiaron. Los lugares pueden asegurarse días antes y los boletos del espectáculo no suelen durar más que unas horas en la billetera o en el bolsillo. El doblaje se hizo más presente y el 3D se convirtió en una opción fija para las grandes producciones de Hollywood; algunos hasta buscan alternativas más interjectivas como el 4D. La calidad de la proyección digital y el sonido envolvente también mejoraron, aunque todavía se está lejos de contar con una pantalla IMAX en Uruguay.

Mientras la tecnología alteraba cada vez más la experiencia cinematográfica, los superhéroes solo ganaron popularidad. Y no cualquiera de ellos, sino los de Marvel. Luego de Iron Man, el estudio desprendido de una editorial de cómics se volvió, gracias a Disney, uno de los principales motores de la industria del cine estadounidense, capaz de convertir a cualquiera actor en una estrella mundial y cosechando millones de dólares de las boleterías en el proceso.

Ahora, en su décimo aniversario, Marvel quiere festejar. Quiere dar un cierre a esa experiencia única que fue conectar casi una veintena de película en una gran narración que definió a los blockbusters (los éxitos de ventas) del siglo XXI. Quiere agradecer a los millones de fanáticos que acompañaron el experimento, primero en la salas y luego fuera de ellas, dándole lo que mejor les sale: un espectáculo audiovisual entretenido y, en el mejor de los casos, emocionante. A esa celebración, Marvel le puso un nombre: Avengers: Infinity War .

Josh Brolin como Thanos en "Avengers: Infinity War"
Vea el tráiler de "Avengers: Infinity War"

Si bien Infinity War ha sido promocionada como una conclusión -“El final está cerca”, decían alguno de sus avances- y el cierre de una etapa, los eventos que ocurren en la tercera película que los hermanos Russo dirigieron para el estudio no podrían ser otra cosa más diferente. Más que ser un final, la película también es un principio. El comienzo de algo que Marvel debería haber hecho antes: explotar completamente la rareza del medio del que provienen sus historias.

Hay un elemento crucial en el arte de crear cómics. Cada viñeta debe llevar los ojos del lector a la siguiente. Cada página debe provocar la ansiedad de darla vuelta, para ver qué sucede a continuación. Si se trata de una historia de superhéroes, a su vez, todo es posible. O mejor dicho, nada es imposible. En ese sentido, Infinity War es la película más “comiquera” que Marvel ha hecho a la fecha, repleta de escenas de acción enérgicas, bromas por doquier, escenarios deslumbrantes y una historia intergaláctica lo suficientemente surrealista para aprovechar las extrañas habilidades de sus personajes.

Sobre todo, Infinity War cumple con varias de las expectativas que sobrevolaban la película. Y no era una tarea nada fácil. No solo por el tamaño del elenco, sino por la principal excusa detrás de la película: el arribo de Thanos (Josh Brolin), un villano cuya existencia Marvel sugirió por primera vez en Los Vengadores, estrenada en 2012.

Thanos es alguien a quien temerle. No porque sea gigante o poderoso, sino porque es un déspota que cree, fervientemente, que su afán genocida es lo correcto. Y eso son los villanos que dan más miedo.

Con la llegada del coloso morado, los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely -que ya habían manejado a elencos grandes en otras películas de Marvel, aunque ninguno como el de Infinity War- brindan un giro más que interesante a su relato. Más que tratarse de una película sobre cómo los Vengadores pretenden detener a su enemigo, es una historia sobre cómo Thanos busca superar al grupo de héroes.

Sorprende que, detrás de capas y capas de efectos especiales, no solo Josh Brolin haga maravillas en su trabajo de actuación hecha por captura de movimiento. Lo mismo sucede en los escenarios, terrícolas y alienígenas, en los que se mueve el inagotable reparto liderado por Robert Downey Jr., Chris Hemsworth y Chris Evans, por nombrar algunos de los rostros más longevos en la saga. En su trabajo de diseño de producción, es como si en Infinity War no se hubiese usado ninguna pantalla verde.

El asombro continúo, de todas formas, no quiere decir que la película sea una obra maestra o incluso innovadora. Los caminos por los que los Russo llevan a sus héroes y villanos son familiares. Hay que pelear muchos, buscar objetos mágicos y explotar constantemente el humor, una herramienta tan repetida como las apariciones de Stan Lee.

"Infinity War" se luce como el comienzo de una nueva era y la despedida de otra. Su desenlace, uno tan sorpresivo como desesperanzador, recuerda a "El Imperio contraataca".

Abunda la tristeza, pero también las ganas de volver al cine inmediatamente. Por eso, tal vez valga la pena guardar la entrada de "Infinity War. Al menos, hasta que se estrene la próxima de los Vengadores.

FICHA

Avengers: Infinity War (★★★★☆)

Estados Unidos, 2018. Dirección: Anthony y Joe Russo. Guion: Christopher Markus y Stephen McFeely. Producción: Kevin Feige. Música: Alan Silvestri. Fotografía: Trent Opaloch. Edición: Jeffrey Ford y Matthew Schmidt. Elenco: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo, Chris Evans, Scarlett Johansson y Benedict Cumberbatch. Duración: 160 minutos.

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