House of Cards

El turno de Claire Underwood comenzó con varios enemigos

Robin Wright se convierte en la protagonista de la serie política después de la salida de Kevin Spacey, en una temporada final en la que se suman Diane Lane y Gregg Kinnear, como dos hermanos muy poderosos que quieren usar a la presidenta de Estados Unidos.

Nuevas imágenes de la última temproada de "House of Cards"
Claire deberá enfrentarse a los hermanos Shepherd, quienes quieren usarla como un peón en su propio juego en la temporada final de la serie. Foto: Difusión

A lo largo de las cinco temporadas ya emitidas de House of Cards, ver a Frank Underwood (Kevin Spacey) fue un placer culposo. El suyo fue un personaje que junto a su esposa, Claire Underwood (Robin Wright), urdió un plan para llegar a la Casa Blanca y quedarse allí. Y de todo eso fuimos testigos y cómplices, ya que Frank (o Francis, como le dice Claire) siempre rompió la cuarta pared para contar sus planes a los espectadores, como si fuera un soliloquio shakespiriano. Y lo cierto es que estos personajes siempre tuvieron una semejanza con la tragedia Macbeth, no solo por su meteórico ascenso al poder a costa de cortar cabezas, sino también por esa unidad que genera la pareja protagonista. Así, uno de los grandes aciertos de la producción creada por Beau Willimon fue la química de la dupla, cómplice en la ficción de hacer caer la democracia.

Porque como se dice en la serie, “la democracia está sobrevalorada” (en términos de la ficción), y ellos se encargaron de demostrarlo. Llegaron al final de la quinta temporada con Frank como el perdedor de la elección presidencial, pero manteniéndose como presidente, puesto al que renunció para darle lugar a su esposa Claire, en cuyo mandato se centrará esta sexta y última temporada.

La salida de Kevin Spacey de la serie por haber sido acusado de distintos abusos sexuales (se fue con 40 millones en el bolsillo), hizo que el final de la ficción se anticipara, y eso se nota en esta última camada de episodios que desde ayer están disponibles en Netflix.

Son solo ocho capítulos (las temporadas anteriores eran de 13) de una hora en los que Claire, sola ahora, tendrá que hacer frente a un país que no la quiere, a un gobierno que no la soporta y a un staff de la Casa Blanca que prefiere a cualquiera, menos a ella. Pero sabemos que Claire es decidida, tan o más manipuladora que su esposo (por si se olvidaron, despide a una empleada embarazada en la primera temporada sin que se le mueva un pelo), y esta vez tiene un factor crucial agregado: no tiene nada para perder.

Y ser el centro de atención le queda perfecto a Claire. Como presidenta, pareciera que disfruta de su impopularidad personal entre el público y de una administración carente de aliados. El hecho de que nadie la respete fuera de la Casa Blanca (adentro tampoco) ni confíe en su capacidad de liderazgo, le da espacio para hacer lo que le plazca, sin preocuparse siquiera por ella misma. Y lo inteligente que hace House of Cards al principio de su sexta temporada no es cubrir la ausencia de Frank Underwood, sino usar su falta para enfatizar el aislamiento fundamental de Claire, ese deseo frío de alienar a otros para que eliminar cualquier vestigio de contacto humano.

Es de lo mejor logrado de la temporada. Ahora ella es quien mira a la cámara y conversa con los espectadores. “¿Extrañas a Francis?”, nos pregunta, y la respuesta es ni un poco.

Robin Wright será la protagonista de House of Cards
Tráiler de la sexta y última temporada de la serie "House of Cards"

De cualquier manera hay resabios de la temporada anterior y de Frank, como la guerra que había comenzado contra los (inexistentes) extremistas y que acá se mantiene. Es un conflicto inventado que había sido un salvoconducto para generar miedo y que bastante bien le había salido a los Underwood, y por eso, algunos personajes regresan en este ciclo final, como el detestable presidente ruso Viktor Petrov (Lars Mikkelsen), quien intentará solucionar el conflicto en Siria. Así la serie, señalada en las últimas temporadas de tener una trama simplona, vuelve a ser tan refrescante como en sus primeros episodios.

Ahora Claire tendrá que enfrentarse al poder mismo, representado por los Shepherd, quienes son interpretados por los nominados al Oscar Diane Lane y Gregg Kinnear, porque una vez más House of Cards vuelve a contar con actores de peso. Ellos son una pareja de hermanos que conocen desde siempre a Claire (Hale es su apellido de soltera, y se lo escucha como al pasar en uno de los primeros episodios) y saben varios secretos de la pareja, porque Frank se los dijo. Y ese será el centro de la temporada, con los poderosos jugando en contra de la Presidenta, mientras ella intenta mantener una agenda propia.

Nuevas imágenes de la última temproada de "House of Cards"
La nueva rival de Claire es una vieja amiga muy poderosa. Foto: Difusión

Con recriminaciones y promesas incumplidas comienzan los enfrentamientos que terminarán con una batalla campal, en la que ambos lados intentarán comprar -siempre con extorsiones, nunca por el convencimiento genuino- a los allegados de ambas partes. Parece la única forma posible.

Claro que antes, Claire tendrá que hacer un gran sacrificio: quitarse de encima la mochila de la administración de su difunto esposo, quien si bien está muerto, su sombra sobrevuela tanto a los viejos como a los nuevos personajes.

Además, Claire tendrá que enfrentar conflictos del pasado, como a la periodista Jeanine Storsky (Constance Zimmer) que sigue insistiendo en saber la verdad sobre la muerte de Zoe Barnes (Kate Mara), y sobre todo a Doug (Michael Kelly), el perro de Frank, que se encuentra dudando su lealtad a la presidenta.

House of Cards llega a su final con una temporada jugosa y cautivante, capaz de sobreponerse a todos los contratiempos que la hicieron tambalear. Tal y como pasa con los políticos de la ficción.

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