Repaso

Jorge Drexler cerró un gran 2018, y volvió a casa para celebrarlo

El cantautor uruguayo cerró uno de sus mejores años, y toca en Montevideo en mayo

Jorge Drexler. Foto: Jesús Cornejo
Jorge Drexler. Foto: Jesús Cornejo

Hay algunas cosas del año de Jorge Drexler, que pueden repetirse de memoria. Con su gira Salvavidas de hielo, de presentación de su disco homónimo, hizo más de un centenar de conciertos en teatros de pequeña y mediana escala, agotó entradas en casi todos, y se presentó ante audiencias que todavía no lo habían visto en vivo. Estuvo nominado a los Premios Graffiti (no se llevó ningún galardón), y después fue uno de los más nominados en la 19° edición de los Grammy Latino, de la que encima se fue, contra todo pronóstico, como el gran vencedor de la ceremonia.

Además del gramófono a mejor álbum de cantautor, que era el más previsible, su pieza “Telefonía” fue reconocida como la mejor canción y grabación del año, en una votación de la que participaron una cantidad de personas vinculadas a la industria musical (artistas, productores y demás).

Y después, le pasaron algunas cosas de esas que tienen más peso personal que impacto mediático. Tocó en un teatro histórico de Nueva York, afianzó su vínculo con la escena brasileña, editó videoclips, se lanzó un material que grabó para NPR Music (está muy bueno), grabó con Milton Nascimento, le hizo una canción de amor a Buenos Aires, compartió música con una cantidad de colegas, apareció en el nuevo álbum de Djavan, y podría seguir.

“Este es el trabajo más lindo que conozco, y eso implica mucho viajar, porque es muy difícil vivir de hacer discos. Los músicos hemos vuelto a ser saltimbanquis, a estar saltando de un lado para otro y a estar en movimiento”, dijo Drexler en su última aparición pública en Montevideo, que se presentó como una charla con los medios de prensa, y que sirvió, más allá de instancia para anunciar un nuevo concierto, para hacer un balance de una temporada ajetreada y gratificante.

Drexler anunció que el 29 de mayo se presentará en la sala principal del Auditorio Nacional del Sodre, donde hace hace más de cuatro años presentó su penúltimo disco, Bailar en la cueva, que también le valió un par de Grammy Latino. En principio se habló de una única función, para la que las entradas se pondrán en venta próximamente, y que se enmarcará en su nueva gira, Silente.

Silente, el nuevo tour, será estrenado en febrero en Barcelona. Después habrá fechas en Madrid y Badajoz, unas cuantas en Chile, y luego vendrán las de Brasil, que todavía no fueron anunciadas. La gira será menos larga que la de Salvavidas de hielo, avisó el solista, y muchas de las fechas mencionadas ya tienen entradas agotadas.

La otra diferencia, aparte de la duración, es el formato: esta vez, Drexler enfrentará al público solo a guitarra y voz, y el nombre tiene que ver con que “el silencio va a ser una parte de la materia prima del trabajo que vamos a mostrar”.

“Me gustan mucho los movimientos pendulares, me gusta mucho ir de un formato más grande, más orquestado, a uno más chico”, dijo a El País días atrás, explicando por qué pasa de una eterna seguidilla de shows con banda (y con el desafío de hacer que las canciones nuevas tengan, como en el disco, la instrumentación basada en las guitarras) a una ronda de presentaciones en solitario.

“Es la necesidad de variar, de jugar. No me gusta repetir, regrabar las canciones, y no me gusta volver a una ciudad dos veces con el mismo concierto; me da como pudor. Entonces, cuando quiero revisitar ciudades, intento generar planteos lo más distantes del anterior que puedo. Y me da mucha alegría hacer un cambio”, señaló. “Y de lo que más tenía ganas después de una gira con banda, era estar solo en el escenario, y mostrar las canciones en una forma muy parecida a la forma en que vienen al mundo. Con los componentes básicos muy descarnados, muy expuestos”.

La gira todavía está en proceso de construcción, aunque ahora entró en pausa. Drexler, que llegó a Montevideo un par de semanas atrás, participó en el nuevo proyecto discográfico de No Te Va Gustar. Había sido convocado por la banda uruguaya en alguna oportunidad y nunca habían coincidido, pero ahora pudo integrarse a Otras canciones. 25 años, el disco y DVD acústico que el grupo editará el año que viene. Lo hizo cantando “De nada sirve”, una canción de amor que en la versión original cuenta con un recitado de Mario Benedetti.

Jorge Drexler con No Te Va Gustar. Foto: Juanchi Camargo
Jorge Drexler con No Te Va Gustar. Foto: Juanchi Camargo

“Estoy tan malcriado”, admitió a El País sobre la experiencia, “que hace mucho tiempo no hago nada que realmente no me guste mucho. Y en este caso es un privilegio. Cantar canciones así es un acto de emoción y de disfrute artístico”.

Cerrada la grabación con No Te Va Gustar, Drexler se quedó en Uruguay para pasar las fiestas y tomarse algunos días de vacaciones en el este, un ritual que mantiene hace muchos años, y al que es probable que este año se integren varios amigos músicos suyos.

Y es un ritual que en este momento, al cierre de 2018, le viene bien para seguir tomando dimensión de lo que significó y cómo se vio, la imposición de su música artesanal por sobre la urbana y latina que arrasa en números en las plataformas de streaming.

“Nunca me sentí en la obligación de estar completamente al tanto de lo que está pasando en el mundo de la música comercial”, dijo Drexler sobre eso. “Cuando me fijé en las cifras de streaming de gente que no conocía, como Ozuna o J Balvin, me dio como vértigo pensar que había ganado yo, un par de premios que era claro que se los iba a llevar el reguetón. Me dio como un pudor. El día después de los premios me quedé en shock, en el hotel”.

De cualquier manera, Drexler repitió algo que viene diciendo desde que ganó esos inesperados Latin Grammy: que el reguetón no es su enemigo, y que no tiene enemigos en la música. Por el contrario, Drexler sigue sumando compañeros en el camino, aunque reconoció que “a mí me gusta más Cabrera que Balvin, ya se imaginarán. Pero eso no hace peor persona a Balvin ni mejor a Fernando Cabrera”.

Opiniones

Drexler, la melancolía congénita de la identidad uruguaya, y la mirada política

“Yo ni oculto que soy uruguayo, ni tampoco hago un esfuerzo, porque ya lo tengo adentro. Yo tengo este acento, estas uñas de la escuela de Carlevaro, esta manera de usar los acordes de la mano izquierda, esta melancolía congénita para escribir, este amor por el verso octosílabo de la milonga, y por muchas cosas que uno va mamando sin darse cuenta. Este hincapié en la mano derecha de Eduardo Mateo, de Fernando Cabrera, y esta voluntad rítmica que nos enseñaron Jaime Roos y Ruben Rada”, dijo Drexler en su última actividad con la prensa uruguaya, en referencia a su identidad nacional y el reflejo en la música que hace.

Drexler también deslizó algunos comentarios de la situación política actual del mundo, y dijo que lo que pasa “son grandes problemas que nos incumben a todos”, y que no tienen soluciones “excluyentes”. En ese sentido, criticó a quienes llegaron “a puestos de gran poder político, practicando la diferenciación entre el uno y el otro”, y puntualizó sobre lo que pasa en Brasil y sobre “el crecimiento de la extrema derecha en España”. Y eso, dijo, va “más allá de las opiniones políticas de cada uno. El acto de centrar un discurso en el miedo y la intolerancia, sea en la dirección política que sea. Porque también pasa en Venezuela, donde la situación es absolutamente insoportable”.

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