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Carlos Tévez, el héroe del barrio: así es "Apache", la nueva serie de Netflix

La serie sobre la vida del futbolista argentino se estrenó ayer en Netflix, y está muy bien: acá, los motivos

Apache: la vida de Carlos Tévez. Foto: Netflix
Apache: la vida de Carlos Tévez. Foto: Netflix

El desafío era qué contar, qué etapa. Hasta que entendí que de lo que menos se sabía era sobre la previa a su debut en Boca. El desafío mayor fue hacer una biopic sin los hitos deportivos más conocidos del personaje. Encararlo desde lo micro para entender lo macro”, le dijo Israel Adrián Caetano a Clarín en una entrevista previa al estreno de Apache: la vida de Carlos Tévez, la serie que desde ayer está disponible en Netflix, y que dirige este uruguayo radicado en Argentina. Y esa idea de ir de lo mínimo a lo máximo queda clara desde el arranque, desde un primer episodio (son ocho en total) en el que el espectador logra entender rápidamente por qué Tévez, ídolo xeneize y una de las grandes figuras del fútbol argentino de las últimas décadas, merece ser protagonista en la pantalla.

Apache es una serie porque así es su formato, pero es, a decir de Caetano, “una gran película”. Es una “obra audiovisual”, como se avisa al final de cada episodio, que tiene su base en entrevistas con el futbolista y en una cantidad de hechos reales, documentados a partir de testimonios o de artículos informativos. Algunos acontecimientos, personajes y diálogos son ficcionados (también se avisa), pero todo está avalado por la figura central.

Tévez es parte de la producción y su familia es parte directa de la realización; su hermano Diego, que ha sido miembro de la banda de cumbia villera Piola Vago, está a cargo del tema de apertura, y en los créditos hay una cantidad de personas con el mismo apellido. Carlos Tévez, además, introduce cada capítulo hablándole a la cámara, aportando algo documental.

Tévez como personaje es el eje de la serie, pero en esta temporada funciona, por muchos ratos, como coprotagonista. El personaje central es Fuerte Apache, el barrio/complejo habitacional que en realidad se llama Barrio Ejército de los Andes, que se divide en “nudos”, cada uno integrado por tres edificios y una torre de agua. Hay nudos mejores y nudos peores, y los peores son bravísimos: se ve en Apache y se encuentra en cualquier búsqueda rápida de internet. Los titulares de las noticias hablan de un lugar dominado por narcos, de un “brutal doble asesinato”, una “brutal pelea” y así; al lugar lo custodia Gendarmería.

Que el arranque de Apache sea el accidente doméstico del que Tévez salió con una quemadura grave, tiene mucho sentido en el contexto que se va descubriendo a lo largo de los ocho episodios. Tévez dice (es lo primero que dice en esta historia) que, tal vez por ese suceso, nunca tomó conciencia de lo cerca que estaba de la muerte. En lugares así (que Uruguay también los tiene, nada de lo que se ve allí está tan lejos), la violencia está en el aire y Caetano sabe cómo retratarla.

La filmografía del director está atravesada por el impulso violento y la marginalidad —de su más reciente El otro hermano a Pizza, birra, faso, está bien presente—, y ese oficio le permite encarar este desafío con, si se permite la palabra, naturalidad. El espectador se acostumbra rápidamente a los disparos a quemarropa y al paisaje despojado de la canchita sin pasto, de los ladrillos sin revocar, de los niños trabajando, o consumiendo droga, o con el revólver calzado en el pantalón como si fuera un simple accesorio. El planteo de Caetano y el aporte testimonial de Tévez contribuyen a esa naturalización de lo terrible y, por supuesto, el hecho de que se haya filmado en los escenarios reales, en el propio Fuerte Apache.

Como contracara a esa realidad marginal está la familia de Tévez, una de esas tantas familias que no tiene más opción que vivir, honradamente, en un contexto crítico que todo el tiempo pone la moral en jaque. “La infancia marca lo que es uno de grande”, le dijo Tévez a Susana Giménez cuando la llevó a recorrer Fuerte Apache, para un especial emitido el año pasado. Y la infancia en su caso fue una familia reconstruida (su padre murió antes de que él naciera, su madre lo abandonó, lo criaron sus tíos), fueron sus amigos y fue el fútbol.

Esa realidad es “lo micro” en lo que Caetano se paró para contar lo macro, que es la historia conocida: una carrera profesional exitosa, repartida principalmente entre Boca Juniors, Manchester City, la Juventus y claro, la selección argentina.

De su lado, el director tiene un elenco que rinde muy bien, empezando por Balthazar Murillo, un chico de 15 años que ya había tenido papeles menores en distintas producciones (la exitosa Un gallo para Esculapio, por ejemplo), pero que acá encontró su primer protagónico. El propio Tévez lo eligió y no se equivocó: ante todo, Murillo logra, en el gesto y en la forma, esa mezcla de dulzura, picardía y timidez que es casi una marca registrada en el futbolista.

Apache: la vida de Carlos Tévez. Foto: Netflix
Apache: la vida de Carlos Tévez. Foto: Netflix

Vanesa González y Alberto Ajaka como esos padres honrados, que impulsan el sueño de su hijo sin dejarse ganar por los espejitos de colores; y Sofía Gala Castiglione como la madre biológica, se lucen con sus actuaciones. Y hay una enorme y sólida cantidad de secundarios; sorprende, sobre todo, el nivel de los adolescentes.

Apache es fuerte en todos sus frentes y le hace justicia a una historia llena de épica. Está contada con una mirada humana, con una cámara que siempre acierta en sus movimientos, y termina con un episodio que es pura emoción y nada de sensiblería. Es el resumen perfecto de los años que forjaron a un ídolo que logró salir de una oscuridad que devora todo.

futuro

Sin anuncios sobre una segunda temporada

La serie Apache: la vida de Carlos Tévez que Netflix estrenó ayer y que produce Torneos, podría tener una segunda temporada, a juzgar por lo que se muestra en esta primera, de ocho capítulos. El director Adrián Caetano se centró en la adolescencia de Carlos Tévez para trazar, desde ahí, los lineamientos de una infancia y primera juventud en un barrio de contexto crítico y con una familia sacrificada, y decidió terminar esta tanda de episodios, con el debut de Tévez en La Bombonera, en las inferiores de Boca Juniors. Es evidente que queda mucha historia por contar, que es la que el público más en profundidad conoce, pero por ahora no hay novedades, ni desde el elenco, ni desde el equipo técnico ni desde Netflix, sobre una posible continuidad. Habrá que esperar.

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