Entrevista

Los Olimareños hablan de su reunión, de su relación y de por qué no graban otro disco

El dúo estará el 15 de marzo en el Antel Arena, con un repertorio de más de medio siglo

Los Olimareños 2019. Foto: Leonardo Mainé
Los Olimareños 2019. Foto: Leonardo Mainé

Mirá también: Braulio López y Pepe Guerra repasan hitos de su carrera.

Lo hacen una vez cada 10 años, pero cuando Los Olimareños anuncian un regreso aún causan revuelo. Ahora Braulio López y Pepe Guerra vuelven a unir sus voces para un único recital, en el Antel Arena el 15 de marzo (entradas en Tickantel).

Por esa razón es que Guerra y López están juntos después de más 55 años de carrera, una continuidad que han combinado con carreras solistas que nunca consiguen hacer olvidar una combinación artística que ha marcado la identidad uruguaya. Eso lo han conseguido con un montón de canciones clásicas y con grandes momentos, incluyendo su recital a la vuelta del exilio en 1984.

Sobre su obra, su show y si en verdad se llevan tan mal como los rumores suponen, Los Olimareños hablaron en entrevista con El País.

—¿Cuándo empezó a gestarse este regreso?

Braulio López:
Fue una idea del mismo promotor que nos reunió en 2009, AM Producciones. La idea era volver a hacer algo y nos pareció lindo porque, a pesar de que seguimos con nuestras carreras solistas, la gente siempre pregunta cuándo nos vamos a juntar. Y ahora se le ocurrió después de una década, nos lo planteó y acá estamos.

—¿Y qué es lo que lo demoró 10 años?

Pepe Guerra:
Después de tantos años, hay un período de desgaste. Y la verdad es que la pasamos muy bien cantando como solistas porque nos da otra libertad.

López: Y hay que darse un poco de oxígeno. Siempre es una responsabilidad cantar en el dúo y aunque a mí no me pesa emocionalmente, no dejo de reconocer que la gente guarda en la memoria una forma interpretativa que tenemos cuando estamos juntos. Y la gente siempre está preguntando cuándo volvemos.

—Y tienen una marca que cuidar.

López:
Claro, y por eso cuando nos juntamos tratamos de recordar la forma de cantar a dúo.

Guerra: No te olvides que como solista agarrás muchos vicios por la misma libertad que te da cantar solo. Y con eso hay que tener cuidado porque no es lo mismo cantar a dos voces que solo. Solo, podés chivear. Acá, no.

López:
Esto ya está impuesto en el oído, en la memoria.

Guerra: Incluso hemos tenido que recurrir a internet, a YouTube, a ver cómo hacíamos algunas canciones. El problema con que nos topamos, es que hay canciones con diferentes versiones y hay que elegir cuál hacemos.

—¿Y cómo fue el encuentro entre esas dos voces después de 10 años? ¿Mantienen el tono original en las canciones, en los arreglos?

López:
La vamos buscando y de a poquito la encontramos. Es la única forma.

Guerra: Tenemos las cuerdas vocales bastante bien, así que no hubo que modificar nada. Es solo recurrir al disco duro que tenés en la cabeza.

"Hemos tenido que recurrir a internet, a YouTube, a ver cómo hacíamos algunas canciones"

Pepe GuerraMúsico

—Se suele decir que no tocan más juntos porque no se llevan bien entre ustedes.

López:
Nada que ver. Si fuera así, no lo hubiéramos hecho ni en 2009, ni ahora...

—Bueno, eso nunca se sabe...

López:
La gente tiene la libertad de pensar muchas cosas, pero no ha sido eso. Sí el desgaste natural de un trabajo de muchos años y de mucha responsabilidad porque estamos haciendo una cosa pública y hay que sostener eso moralmente, que es algo en lo que nunca nos hemos traicionado. Es esa base, esa solidez, es el valor que nos da que nos podamos juntar. Aunque sea una vez por década.

—Y en esos reencuentros se llevan bien...

López:
No tenemos ningún problema.

Guerra: Eso sí, aprovechen esta década porque quién sabe si estamos para la próxima (se ríen).

—Así que es un mito su enemistad.

López:
Siempre se inflan esas cosas. Cuando uno es una figura pública es vulnerable al qué dirán.

—Cuando salió la noticia, charlamos y Guerra, usted habló de un factor económico en la reunión. Hablaba de la inexistente jubilación para el artista.

Guerra:
Bueno, llegamos un poco tarde a la ley que ahora sí existe para una jubilación. Eso es cierto. Si nos fuéramos a jubilar ahora...

López: ¡Recién me estoy enterando de eso! (Se ríe)

Guerra:
Pero escuchame, si te jubilás ahora qué vas a ganar...

López: ¡Seis mil pesos! (Se ríe)

Guerra: Así que vamos a tener que morir cantando como el pájaro en la rama.

—Pero económicamente les ha ido bien a Los Olimareños.

López:
No me puedo quejar. Incluso como solistas. Porque además no nos movemos solo en Uruguay. Tenemos hechas cosas en Argentina y en otros países. Así que es cuestión de salir con el paraguas a navegar.

—¿Y cómo es la fama de Los Olimareños? ¿Les piden selfies?

López
: Sí. Voy a un supermercado y la gente me dice: “¿me puedo sacar una fotito con usted?”. Siempre pasa eso. Primero la foto y después: “¿cuándo se juntan?”.

Guerra: Tenemos un repertorio que está en la memoria de la gente. Hemos pasado períodos de mucha angustia, de dictadura, de prohibiciones, de desaparecidos y las canciones siempre están ahí. Hay parejas que se han casado por culpa de canciones nuestras. Les pedimos disculpas.

Repaso

Una obra fundamental para el folklore

Los Olimareños es uno de los dúos más importantes de la música uruguaya, y fue el que marcó el camino a seguir en el folclore local. Desde principios de la década de 1960, los músicos lideraron una corriente musical, junto a Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa, que buscaba darle personalidad al folclore uruguayo. En su primer disco, Los Olimareños (1963), interpretaban varias composiciones de Víctor Lima y Rubén Lena —dos letristas fundamentales en su carrera—, y allí se notaba la calidad de sus armonías vocales. A partir de Nuestra razón (1969) se acercaron a ritmos autóctonos, y “Candombe Mulato” fue uno de las primeros folclores en fusionarse con el ritmo. Luego, en Cielo del 69 (1970), se sumergieron en la canción carnavalera con “Al Paco Bilbao” y “A mi gente”, una búsqueda sonora que se profundizaría en el disco conceptual Todos detrás de Momo (1971).

El dúo grabó varias canciones que se metieron en el repertorio ineludible de la canción popular uruguaya: “A Don José”, “’Ta Llorando”, “Al Paco Bilbao”, “Orejano”, “Angelitos Negros” y “Del Templao” .

De cara al Antel Arena, Guerra aclaró que estarán los clásicos, y también “algunas canciones que no estuvieron en ninguno de los recitales del Estadio Centenario”.

—¿Cómo surgió la idea de irse metiendo con otros ritmos y mezclarlos con el folklore?

Guerra:
Espontáneamente.

López:
La única cosa planificada y que tuvo investigación fue Todos detrás de Momo. Todo lo demás fue a pura intuición. Y le acertamos en muchas cosas.

—¿Son conscientes de su aporte a la música uruguaya?

Guerra:
Sí, claro. En aquellos años estábamos terriblemente influenciados por el folklore argentino y la canción nuestra prácticamente no existía. Somos un poco responsables junto con Ruben Lena y Aníbal Sampayo, y después vinieron Alfredo (Zitarrosa), El Sabalero. Pero antes no teníamos una cara musical.

—Y ustedes, además, retrataron al hombre de campo.

López:
Teníamos intérpretes de un canto popular totalmente bucólico que no incluía al hombre, ese paisaje que anda, como decía Carlos Porrini. Nosotros le agregamos el elemento humano.

—Y eso se amplía más cuando llegan a Montevideo.

López:
Sí, nos aportó cultura musical. Cantábamos en los tablados y con las murgas cuando la canción murguística no existía. No me quiero agregar ningún laurel pero lo dicen ellos mismos. Volvimos a Treinta y Tres y le dijimos a Ruben Lena que queríamos cantar murga y él escribió “Al Paco Bilbao”. Después El Sabalero hizo “A mi gente”.

—¿Y cómo recuerdan a Lena?

López:
Nos decía: “yo les doy el esqueleto, ustedes le ponen la ropa”, pero a veces nos daba hasta la ropa. Tenía unos dedos como macetas, pero agarraba la guitarra y creaba unas preciosas melodías. A nosotros nos encantaba vestir esos esqueletos. Los Olimareños fue un trabajo de equipo con él.

—¿Van a seguir tocando después del Antel Arena?

Guerra:
Vamos a hacer algo y después esperar 10 años más, Lo que diga la producción.

—¿Y un disco juntos?

Guerra:
Eso no. Porque ahí sí que nos peleamos (se ríen).

En vivo

Los detalles de una vuelta esperada

El regreso de Los Olimareños es con la excusa de los 50 años de Cielito del 69, uno de sus discos clásicos que, en realidad, se editó en 1970. Las entradas para esta presentación, que será el 15 de marzo en el Antel Arena (aunque en algún momento se iban a hacer varios shows en el Auditorio), están en venta en Tickantel y quedan localidades para los sectores que van de 1.430 a 3.960 pesos.

Por las dudas, los menores de 2 años entran gratis, pero no ocupan asiento. El show está programado para las 21.00.


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