LANZAMIENTO

Con su nuevo disco, "Mecánica popular", Buitres vuelve a divertirse haciendo rock

La banda que encabeza Gabriel Peluffo cerró la temporada de festejos de sus 30 años con un buenísimo disco, que revitaliza toda la obra

Gabriel Peluffo de Buitres, en el Antel Arena. 2019. Foto: Marcelo Bonjour
Buitres en el Antel Arena. Foto: Marcelo Bonjour

Salió y se metió en la lista de los discos del año de El País, y podía ser demasiado entusiasmo para tan poca escucha, pero pasaron los días y Mecánica popular, el nuevo disco de Buitres, solo ha mejorado. Es la conmemoración de una temporada de buenos festejos por los 30 años de la banda, volviendo a aquella energía más fresca y rabiosa de los comienzos, y demostrando que la vigencia de su rock and roll, y las ganas y el entusiasmo por seguir haciéndolo, todavía están ahí, a la mano.

El primer adelanto del álbum había sido “La primera vez”, canción extraña en tanto ahora, puesta a la par de los otros temas, no parece representar la esencia de un disco que tiene todo el cuerpo metido en ese rock desprolijo, fresco y divertido que es característica buitrera. Es una canción lenta, con un patrón musical que se repite hasta el cansancio, como para no revelar un enigma, como para guardar un secreto.

Sin embargo, hubo algo en esa canción que ya en la impresión inicial me llevó a “Afuera, la lluvia”, y por ende, al primer disco de Buitres. Y al final, Mecánica popular está más cerca que el primer tramo de la obra buitrera que de los más recientes Canciones de una noche de verano o Bailemos. Entonces, la señal medio tramposa no estuvo tan mal: había que adivinar entre líneas qué iba a aparecer.

Mecánica popular es un disco menos ambicioso y más crudo, más directo. Acá no están los Buitres demostrando que pueden hacer canciones de sonido sofisticado, sino los Buitres disfrutando de tocar, de tocar juntos y de crear juntos, porque acá el aporte de cada uno se hace más evidente. Más allá de que las guitarras son, como siempre, puntas de lanza, hay en la mezcla mucha presencia de los bajos y las baterías. Y la voz de Peluffo se lleva un destaque aparte: quizás su nuevo oficio de tanguero lo modificó, pero en este disco canta particularmente bien y juega más, como encontrando distintos personajes, como descubriendo más matices en el grito y en el susurro. El trabajo general de coros está muy bien.

Ese disfrute, puesto en 12 canciones parejas, revitaliza una discografía que había tenido buenos momentos en los últimos años, pero no tanta contundencia sostenida. El arranque con “Diciembre”, con la banda cabalgando sobre una estructura tensa que apenas afloja en el estribillo, marca un camino en el que aparecen cosas interesantísimas. Es el caso de “El último guion”, con casi 50 segundos instrumentales y cansinos hasta que irrumpe la voz o, en verdad, las voces: Peluffo canta dramáticamente y por debajo va, como una sombra, la voz grave de Rambao. Avanzan juntas a paso lento, hasta que ahí por la mitad, el tema se desdobla hacia una suerte de post punk urgente y precioso.

“Santa Rosa”, que viene después —y grita Trotsky Vengarán por todos lados, pero es de autoría de Gabriel Peluffo— y “Soy un perro” son las de rasgos más distintos en Mecánica popular, con un desparpajo que no está en el resto de una poesía más sombría y personal.

En esa línea, “Habla en la caja”, “Pituca” (del bajista Orlando Fernández, que también aporta voces) y “Mirando el mar” son algunos de los puntos fuertes de un disco que inyecta de sangre nueva a Buitres, y nos recuerda a todos por qué es una gran banda.

ficha
Mecánica popular, el nuevo disco de Buitres. Foto: Difusión
Buitres
DiscoMecánica popular
¿Está online?Sí, y en disquerías
¿Está bueno?Muy. Gran disco de los Buitres.
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