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Buitres celebra 30 años con dos shows y una nueva canción, que suena así

Buitres toca hoy y mañana en el Antel Arena, con entradas agotadas

Buitres. Foto: Leo Barizzoni
Buitres. Foto: Leo Barizzoni

En la previa a su doble presentación en el Antel Arena, con entradas agotadas (quedan unas pocas para la función del sábado, a 650 pesos en Tickantel), Buitres lanzó un nuevo tema con la intención de, dijo la banda en un comunicado oficial, reafirmar el presente y dar un paso adelante de cara a las cuatro décadas.

Buitres es, se sabe, una banda de 30 años con una historia que viene de mucho antes, de Los Estómagos, una historia que pone su base en uno de los grupos más significativos del rock uruguayo todo, y del rock de posdictadura en particular. De hecho, la transición entre una y otra formación fue mínima: Los Estómagos dieron su último show en el invierno de 1989, y para fines de ese año Buitres Después de La Una ya empezaba a recorrer la ciudad con otra intención, y una impronta que ganaba un poco en celebración, como para dejar atrás la oscuridad de aquellos ochenta.

“La primera vez”, primer tema de la banda liderada por Gabriel Peluffo desde el disco Canciones de una noche de verano, de 2014, sonará hoy y mañana en el Antel Arena. Es una canción de amor al mejor estilo Buitres, pero concebida desde otro lugar: desde uno más grupal, con la intervención de todas las partes por igual, y desde una adultez que contrasta con la forma de decir de, por ejemplo, “Afuera la lluvia”.

Sin embargo, hay algo de la tensión del riff de “Afuera la lluvia” que está latente en “La primera vez”, como si hubiera un puente tendido entre aquel primer disco homónimo y el que vendrá, del que todavía no se sabe casi nada. También hay, en este corte, reminiscencias a “Por el bulevar de los sueños rotos” de Joaquín Sabina y a “The Man Who Sold The World” de David Bowie (después de todo, en Buitres hay tanta influencia del rock español como del anglosajón) y un bajo, el de Orlando Fernández, que tiene una función bastante protagónica.

En el medio, unos versos misteriosos, oníricos, evocan un primer encuentro que se va volviendo trascendental a medida que la canción, que prescinde de estribillo, crece. Los instrumentos entran de forma progresiva y las tomas de voces acompañan el in crescendo que nunca se corta, salvo para el quiebre final. Hay un solo de guitarra largo que introduce un “oh oh, oh” que en el registro es pequeño, pero que se anticipa poderoso en el vivo: Buitres ha sabido incorporar fórmulas sobre las que luego su público, su hinchada, hará rituales.

“La canción que va a salir ahora es una canción que hicimos el otro día, y nos gustó. ¿Viste cuando un tema te atrapa por algo, porque tiene una cosita? Y la grabamos porque nos cae bien al oído, nada más”, había dicho Gustavo Parodi en charla con El País, semanas atrás, sobre una por entonces desconocida canción.

De “La primera vez” para atrás, Buitres aprovechará este show para repasar 30 años de canciones, más de una decena de discos, una cantidad de hits que, dicen, fueron no buscados.

“Y también la banda busca algo”, dijo Gabriel Peluffo a El País. “Sería absurdo hablar de relanzamiento, pero internamente, para nosotros, es una especie de relanzamiento”, comentó, en referencia a algunos años movidos en la interna que sirvieron para rever formas y equipos de trabajo e intenciones musicales, y también para despuntar las ganas de probar, cada uno, en otros géneros o proyectos. Ahora, con la estabilidad de vuelta en la casa, una de las grandes bandas del rock uruguayo está lista para festejar. Y como cada vez que pasa, cuando toca Buitres, el cielo puede esperar.

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