ENTREVISTA

Emiliano Brancciari tiene motivos para quedarse a festejar

El cantante de No Te Va Gustar charla sobre las redes sociales, el hip hop, la paternidad y el feminismo

Emiliano Brancciari, vocalista de No Te Va Gustar habla de sus nuevos proyectos y conciertos. Foto: Fernando Ponzetto
Emiliano Brancciari, vocalista de No Te Va Gustar habla de sus nuevos proyectos y conciertos. Foto: Fernando Ponzetto

Emiliano Brancciari está contento y distendido, y así se lo ha visto en el último tiempo. Festeja este año los 25 años de su banda, su proyecto de vida, No Te Va Gustar, y tal vez haya más motivos personales para su alegría, pero eso lo tiene evidentemente entusiasmado. Este 2019 vino con la biografía oficial de la banda, Memorias del olvido (escrita por el periodista argentino Mateo Crespo), y entre el 11 y el 12 de abril se lanzará Otras canciones, un especial de televisión y un disco acústico grabado en vivo en la Sala Balzo.

Ese material devino en un nuevo espectáculo, con el que NTVG estará siete noches de junio en el Auditorio del Sodre. Las funciones del 4, 5, 6 y 9 se agotaron, y se sumaron las del 10, 11 y 12; las entradas están en Tickantel. La gira seguirá luego por el país y la región.

Esta celebración fue el disparador para una charla sobre música, paternidad y feminismo, entre otras cosas.

No te va gustar junto a Julieta Venegas
Video de la canción "Chau" de No Te Va Gustar

—Hacer este disco, hacer el libro y dar todas las entrevistas que vienen con eso, obligan a hacer balances. Más allá del personal, ¿qué balance hacés de tu obra como compositor?

—Supongo que a lo largo de los años perdí el miedo, básicamente. El miedo a qué pensarán los demás, a exponerme, a exponer sentimientos, a decir lo que siento, a dar opiniones. Me parece que eso es en lo que con el transcurso de los años, vas ganando; supongo que le pasará a todo el mundo. Y las canciones quedan en el inconsciente, acompañaron a un montón de gente además de nosotros, y nosotros las hemos usado como herramienta de lo que sea, de catarsis o de terapia (sonríe). Sé que a mucha gente le ha servido escuchar nuestras canciones, y eso es un honor.

—¿La pérdida del miedo también tiene que ver con que se hayan abierto en el libro?

—(Piensa) Sí, obviamente que unos años antes tal vez hubiéramos tenido más miedos. Pero también influye el tenerle confianza a la persona que te está haciendo las preguntas, porque se genera una charla donde te olvidás del grabador, y eso es lo que le da más valor al libro, porque termina siendo honesto. Es lo que vos decís, seguro, y también está la confianza.

—Porque lo que más me llamó la atención de Memorias del olvido es que ustedes han sido una banda bastante hermética, en lo delicado y en lo óptimo, lo que ha llevado a que parte de la audiencia los tilde de “caretas”. Y acá expusieron todo, desde su relación con las drogas hasta el humor border que manejan que, visto desde afuera, no es para todo el mundo.

—(Se ríe) No, no es para todo el mundo. Obviamente que es peligroso, pero una vez que encontrás cómo manejarte, mantiene superlisas las relaciones. Porque con humor nos vamos diciendo cosas que en otros ámbitos las guardás, hasta que explotás. Porque son cosas que no están buenas de decir seriamente, o es superdifícil. En cambio cuando es en un ida y vuelta, algo te va quedando; obviamente que es con crueldad, pero siempre con amor. Y tampoco es todos contra todos.

—Y te obliga a curtirte a vos mismo: tenés que bancar.

-Sí, si vos sos de una forma, tenés que bancar lo que sea. Y hay grados, dentro del grupo: hay gente que se suma a eso y gente que no, y a esa gente ni siquiera se la participa. Pero los que se dan, se dan.

Emiliano Brancciari habla de redes sociales, feminismo, Hip Hop y paternidad. Foto: Fernando Ponzetto
Emiliano Brancciari habla de redes sociales, feminismo, Hip Hop y paternidad. Foto: Fernando Ponzetto

—En tus redes, porque empezaste a usarlas…

—(Interrumpe) Sí, pero fue un poco por indignación, más que por otra cosa.

—¿Usaban tu nombre?

—Claro. Me di cuenta que había uno, una, no sé, que ponía que era yo, sorteaba entradas, concursos, cosas, y llegó un momento que dije: basta. Y entrás obligado. Igual me divierte, pero en principio lo hice por eso. Twitter me sirve porque sigo gente que me informa, y a otra gente que no pienso de la misma forma, y me interesa ver qué piensan, porque si no te metés en un frasco. Lo que sí, no entro en ninguna: me puedo pelear con alguien riéndome, pero hasta ahí. No entro ni en media polémica, porque está lejos de mí ponerme a polemizar por una red. Ni loco.

—En Twitter mostrás mucho de tu vínculo con tu hijo, sobre todo en el plano musical. ¿Él te propone lo que quiere escuchar, vos le das absoluta libertad y en tu casa puede sonar, no sé, Maluma eventualmente?

—Sí. Él tiene muy buen gusto, pero es permeable a lo que pasa, y de repente pone o canta alguna de esas que yo ni loco escucharía, pero me quedo calladito, porque cada uno tiene que hacer su camino. Obvio que le muestro cosas, y él investiga. A él le copa mucho el hip hop, por eso fuimos al festival el otro día (Montevideo Hip Hop), y se sabía un montón de canciones que yo no le mostré. Eso está rebueno, y tiene total libertad de escuchar lo que se le cante. Para mí está bien.

—¿Aprovechás para explicarle de qué hablan ciertas canciones de reguetón, nefastas?

—No. Sólo le expliqué una vez, hace mucho tiempo, que estaba cantando una que decía que tu cuerpo me calienta y no sé qué, y fue como: bueno, pará. Pero después, no. Yo trato de escuchar música, y él escucha. El otro día yo estaba cocinando, y le dije que pusiera música él, y fue poniendo una cosa atrás de la otra y yo le pregunto, aunque sepa qué es. Me divierte.

No Te Va Gustar presentó sus planes para 2019 en conferencia de prensa. Foto: Leonardo Mainé
No Te Va Gustar presentó sus planes para 2019 en conferencia de prensa. Foto: Leonardo Mainé

—¿Escuchabas hip hop antes?

—De un tiempo a esta parte empecé a prestarle atención, sobre todo a lo que se hace acá. Tenía discos de Eminem, Snoop Dog, Dr. Dre y todo eso, pero me interesa mucho más lo que cuentan los raperos de acá. Al crecer la movida, y estar en un momento supercreativo de competencia sana, me hace acordar mucho a un montón de momentos del rock uruguayo del pasado. Están haciendo.

—¿Te das cuenta que la escuela No Te Va Gustar -la de La Vela también- repercute en estas bandas, que aprendieron que hay que laburar profesionalmente, y hacer y hacer?

—Quiero pensar que sí, porque realmente nosotros fuimos por ese camino.

—Y casi no tenían referencia local de cómo laburar en ese sentido, cuando empezaron.

—Cero, cero. Pero quiero creer que sí, porque realmente fuimos por ahí, porque optamos por ese camino: el camino del hacer, hacer, hacer, y hacerlo lo más profesional posible, con los recursos que tuviéramos.

—¿El hip hop creció mientras los uruguayos estaban enfocados en si el rock había muerto?

—Sí, algo de eso hay sí. Me parece que es una variante más de la música, que la energía salió para ese lado, y que está buenísimo no quedarse esperando cuál va a ser la próxima banda de rock que encabece un festival. Porque eso no está ocurriendo, y por algo no está ocurriendo. Vos ves que se hacen festivales de rock y termina siendo la misma grilla, cierran los mismos, porque evidentemente algo no ocurrió. En el rock hay un recambio que no ocurrió, y sí está dándose con otros géneros. Y lo que hacen, en la concepción y la forma de vivirlo, no deja de ser rock.

—¿Le encontrás alguna explicación a esa falta de recambio?

—No, ni idea. Porque no está ocurriendo tampoco en Argentina. Supongo que la gente, los artistas, van cambiando el rumbo, y está bien.

—Estuviste en Montevideo Hip Hop y viste que estaba lleno de gente muy joven. ¿Ahí también encontraste una similitud con lo que les pasaba a ustedes?

—Sí, claro. Más bien.

—¿Te emociona eso?

—Sí, re. Ojalá que estos pibes lo sepan aprovechar, en el mejor sentido de aprovechar, este impulso, y seguir creciendo, creyendo, intentándolo. Es el momento de no ponerse límites, de disfrutarlo, porque está buenísimo y me llena de alegría.

—Se llevaron a Los Buenos Modales a Argentina, en 2018.

—A Dostrescinco acá también.

—Sí, y hace rato vienen abriéndole las puertas a otras bandas fuera de fronteras, o por lo menos tirándoles una onda, algo.

—Algo, sí. Este es un país que tiene un montón de variantes artísticas y de talento, y es un mercado tan pequeño que es muy difícil sobrevivir con eso. Entonces inevitablemente hay que intentar salir a tocar a otros lados; eso te da un montón de otras cosas, no solamente un posible futuro laboral. Y a nosotros nos dio un montón el salir, tocar, probar otros públicos, y si podemos dar una mano… Nos da alegría aparte, nos gusta compartir lo que nos pasa.

—¿A ustedes quién los ayudó?

—Afuera, Bersuit, que tocamos un par de veces con ellos. Y La Vela Puerca hablaba bien de nosotros en las notas. Pero para tocar, no tanto. A tocar fuimos como pudimos, ahorrando y tocando en fiestas de 15 (sonríe).

—En el día de la mujer compartiste en tus redes “Brujas”, de Eli Almic. Ustedes van mucho a Argentina, donde la escena rockera ha sido sacudida por la revolución feminista. ¿Sentís que a la hora de tocar, hay algo que está cambiando, que las salas toman otras precauciones? ¿Cómo sentís que repercute todo esto en ustedes?

—No, no. A nosotros no nos ha cambiado nada. Estamos totalmente de acuerdo y felices de que se esté dando; tiene que ser así, bruscamente, porque no hay otra forma. Viste que hay gente que está en ese plan de: “Che, ¿no es demasiado?”. Tiene que ser demasiado, no hay vuelta, las cosas tienen que ser drásticamente porque ninguna revolución se va a dar despacito, de a poquito. Y se necesita un cambio real donde nosotros, los varones, tenemos que aprender un montón y rápido. Porque estamos atrasados en un montón de cosas, unos en mayor y otros en menor medida, pero todos tenemos que acompañar el cambio, apoyarlo y transformarnos.

Clásicos, lados B y un inédito en el nuevo disco e la banda

“La sensación que me queda es de satisfacción, de poder haberle dado una nueva vida y un nuevo encare a canciones que ya tienen un montón de años, y poder hacer un disco que se sostiene en sí mismo con músicas de diferentes épocas”, dice Brancciari sobre Otras canciones, que tendrá un especial de televisión que se estrenará el 11 de abril a las 22.00, y un disco que desde el 12 estará en plataformas digitales. “Y que convivan clásicos de la banda con lados B, con un inédito (“Esos ojos”), y que todo tenga coherencia. Eso era lo más difícil: desenfocar los clásicos, y que sigan teniendo el mismo peso”. En cuanto al nuevo espectáculo que la banda presentará desde junio, el cantante adelanta que aparecerán otros lados B en el repertorio, “que no estamos acostumbrados a tocar, y que la gente está acostumbrada a escuchar en su casa, y no los ve en vivo, porque el concierto eléctrico no da para eso. Son canciones que tienen el peso en otro lado, no en la adrenalina del show eléctrico”.

“El electroacústico es un desafío grande”

—Estás yendo bastante a ver música en vivo. ¿Qué cambio de la escena te gusta, y qué está atrasado?

—Me gusta, sobre todo, el público: la tolerancia, el respeto al que no fuiste a ver, que eso no existía. No sabés lo que era en su momento; al que no te gustaba le chiflabas, se le gritaba “puto” o “terraja” a cualquiera; era bravísimo. Ahora conviven los públicos, y los recursos técnicos sin duda mejoraron. Lo que empeoró es la cantidad de lugares donde mostrarse, porque antes, en cualquier lugar te metías y tocabas. Tenías un circuito de pubs que por lo menos te daba un lugar para empezar, porque vos lo que querés es que te den un cable y tocar.

—¿Qué de la agenda de No Te Va Gustar te da esa adrenalina que te daba que te dieran un cable y poder enchufar tu guitarra?

—Bueno, este es un desafío grande, el electroacústico; pone muy nervioso. Y después, obvio que no es lo mismo; te miento si te digo que cada vez que subís al escenario tenés esos nervios. Si no estás cambiando el repertorio demasiado, pasa más por sentir la energía de la gente, que eso sí no cambia. Muchas veces no te ponés nervioso, pero sí sentís ese bombazo de energía que no puede faltar. Y cuando va a empezar un espectáculo nuevo, los últimos días no duermo o duermo horrible, estoy pensando si está bien la lista, si va a salir como creo, si le falta o sobra algo. Pero cuando empieza a rodar, se van los nervios y empieza el disfrute.

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