MÚSICA

Crónica: una tarde con el corista de los Stones grabando candombe en Montevideo

Bernard Fowler, el histórico corista de Los Rolling Stones, vino a Montevideo para grabar algunas canciones de su nuevo disco, e invitó a Ruben Rada y a Fernando "Lobo" Núñez al estudio

Bernard Fowler, Pata Torres, Dinamita Pereda, Dinamita Pereda y Lobo Núñez. Foto: Pata Torres.
Bernard Fowler, Pata Torres, Dinamita Pereda, Ruben Rada y Lobo Núñez. Foto: Luis Cesio.

Es el tercer viernes de enero y son las seis de la tarde y en el entrepiso del Palacio Salvo está uno de los secretos mejores guardados de estos días de verano: en el estudio de grabación Vivace, Bernard Fowler (el histórico corista de los Rolling Stones) está grabando a Fernando “Lobo” Núnez y a Ruben Rada para su próximo disco solista.

Apenas entro al estudio, me encuentro con Rada. Está vestido con una camisa a rayas y un gorro pescador verde y da vueltas alrededor de una barra de bar ubicada en el pasillo que da al estudio principal. Sobre el mostrador reposa una caja con empanadas de jamón y queso y de carne. También hay una cafetera y una botella de cerveza abierta. “Yo ya grabé unos tambores y ahora está el Lobo en el estudio”, dice. “Agarrá alguna empanada”, propone tras sentarse en uno de los sillones. Mientras Rada espera para ver si lo vuelven a convocar al estudio, Fowler está sentado en la sala de control del estudio. Desde las dos de la tarde está probando sonidos para su próximo álbum, y en estas cuatro horas ya registró un candombe y algunas percusiones en compás de 6/8.

Detrás de la vitrina del estudio principal está el Lobo Núñez. Tiene puestos unos auriculares y, sentado sobre un cajón peruano, está grabando con sus congas. Se lo ve concentrado al igual que Fowler, que mantiene los ojos cerrados durante la mayor parte de esta toma.

Bernard Fowler y el Lobo Núñez. Foto: Pata Torres.
Bernard Fowler y el Lobo Núñez. Foto: Pata Torres.

El corista de los Stones luce un sombrero negro del que se escapan una banda roja y algunas rastas que le llegan hasta el hombro, una camisa floreada y un jean. Llegando al final de su grabación, Núñez lleva al sonido a una intensidad tribal que hace mover a Fowler de su asiento; momentos más tarde reemplaza, con un diminuendo, la intensidad por la delicadeza. Apenas se extingue el último sonido proveniente del parche del instrumento, el estadounidense aplaude. “Yeah, man”, exclama con una gran sonrisa y un balanceo de cabeza que, en cualquier lugar del mundo, se entiende como una señal de aprobación.

El nexo entre Núñez y Fowler está a cargo del guitarrista Dinamita Pereda, quien se encarga de traducirle los pedidos que el cantante le hace en inglés al uruguayo. “¡Dynamite!”, grita el músico cada vez que requiere los servicios de Pereda. Y ahí va el músico, con su pelo alborotado que, sumado a su vestimenta, lo acerca a más a un rockstar salido de los 70 que a la de un uruguayo de 2020. “Bernard dice que quiere grabar con semillas”, le explica a Núñez. De inmediato, se agacha para rastrear instrumentos en una caja de la que saca dos caxixis y empieza a grabar sobre lo que había registrado anteriormente.

Bernard Fowler junto a Ruben Rada y Lobo Núñez. Foto: Pata Torres.
Bernard Fowler junto a Ruben Rada y Lobo Núñez. Foto: Pata Torres.

Apenas Núñez termina su toma, Rada, Fowler y Pereda se ríen mientras intercambian anécdotas sobre Hugo Fattoruso, Bill Evans y Charlie Watts. Al lado del sillón donde están sentados, hay una mesita sobre la que reposa una copia de Negro rock (el último disco de Rada), y la cámara de fotos con la que Pata Torres (encargada de traer a Fowler a Montevideo) registra este encuentro. Mientras se cambian de lugar los micrófonos para grabar poder voces, Fowler sale de la sala de control para ir a comer a la barra. Mira la caja de cartón con empanadas, pero le comenta a Torres que quiere una de pollo. Así, que mientras me lo presenta para hablar, la fotógrafa agarra su celular para buscar algún lugar de empanadas que esté abierto a esa hora.

“Lo que me inspiró fue conocerlos”, dice, en inglés, con un acento neoyorquino y una cadencia relajada. “Primero conocí a Ruben cuando vine para cantar con Charly García, y luego al Lobo cuando los Stones vinieron a Montevideo. Yo llevé a Mick (Jagger) a la casa del Lobo y el ritmo del candombe me impactó”.

El sonido de la percusión que escuchó aquella noche de febrero de 2016 en la casa de Núñez inspiró el sonido de Inside Out, su tercer disco solista, donde deconstruye ocho canciones del repertorio Jagger-Richards para centrarse en las letras y, más que cantarlas, recitarlas. Apenas le menciono que su relectura de “Undercover of the Night” tiene una percusión que perfectamente podrían haber sido grabada por Rada y Núñez, Fowler sonríe y dice: “Bueno, en realidad quería este sonido (señala a la sala de grabación) para esas canciones del disco. No podía venir a grabar con ellos en ese momento, pero ahora estoy haciendo una segunda parte de Inside Out y los quiero ahí”.

Fowler asegura que Jagger y Richards amaron su disco. “Cuando se lo mostré a Keith, se rió y me dijo: ‘Te fuiste hasta lo más profundo de nuestro repertorio’”. Para la segunda parte de Inside Out, Fowler insiste en que necesitaba el sonido uruguayo. “Yo quería venir. Para mí es un honor grabar con Ruben y el Lobo, que son dos maestros del candombe. Quiero poder acercar a la gente que no conoce el candombe a este sonido. La gente que ni siquiera conoce a Uruguay, ahora va a saber lo que es su groove”, dice mientras se come la empanada de pollo.

Apenas habla del groove, lo llaman desde el estudio para continuar con la grabación. “Oh, excuse me”, dice mientras me palmea en la espalda. Se termina su empanada y camina hasta la sala de control. Dentro del estudio esperan Rada, el Lobo, Noé Núñez y Gustavo Martínez. “Cuando quieras”, dice Pereda. “Un, deux, trois”, cuenta Rada en francés antes de lanzarse a imitar los golpes de un tambor de candombe con su voz. Las voces del resto se van sumando al canto colectivo para reproducir el sonido del chico, repique y piano. Rada dirige la grabación y lleva al canto a un crescendo que le saca una sonrisa de admiración a Fowler.

Bernard Fowler sonriendo mientras grababa Rada. Foto: Pata Torres.
Bernard Fowler sonriendo mientras grababa Rada. Foto: Pata Torres.

Cuando la unión de voces llega a su cúspide, Rada hace un gesto con la mano y se hace un corte abrupto. Todos los que estamos en la sala de control aplaudimos. Fowler sale para agarrar otra empanada de pollo, se ríe, me mira y dice: “Ese es el sonido que vine a buscar”.

RECUERDO

La noche en que Mick Jagger visitó al Lobo Núñez

Bernard Fowler, que desde 1988 acompaña a The Rolling Stones en sus giras y en sus discos, fue -junto al argentino Zorrito Von Quintiero- el responsable de la visita de Mick Jagger a la casa de Fernando “Lobo” Núñez. Además de la anécdota del agua de la canilla que Núñez le dio Jagger, en aquella visita de febrero de 2016, Ruben Rada y Núñez interpretaron junto a Jagger una versión candombera de “(I Can’t Get No) Satisfaction” que quedó registrada en el documental The Rolling Stones Olé Olé Olé: un viaje a través de América Latina.

Ese encuentro fue el que marcó el sonido de Inside Out, su tercer disco solista. Ahora vino a Uruguay para incluir candombe en el sucesor del disco editado el año pasado, aunque todavía no sabe si se centrará únicamente en las composiciones de Jagger y Richards. “Estoy componiendo, así que tal vez haya algunas canciones mías: tal vez de los Stones, Bob Dylan o David Bowie”, dice. “La letra es lo más importante”, aclara.

Respecto al show que los Stones ofrecieron en el Estadio Centenario en 2016, Fowler comenta: “Recuerdo de que el show fue casi tan fuerte como en Argentina. Creo que hubo muchos argentinos que se vinieron desde allá para y se trajeron toda esa energía”.

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