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Crítica: Los Rodríguez, Alejandro Sanz y Robe brillan en un gran tributo a Joaquín Sabina

Decenas de artistas homenajean al cantautor español a través de un disco doble, que incluye versiones de "Princesa", "19 días y 500 noches" y más

Joaquín Sabina en el Auditorio del Sodre. Foto: Archivo El País
Joaquín Sabina en el Auditorio del Sodre. Foto: Archivo El País

Casi que en paralelo a una celebración que varios artistas le hicieron al disco Mediterráneo de Joan Manuel Serrat, que incluye la participación de Jorge Drexler, llega un tributo al colega con el que estuvo girando recientemente y con el que dio varios shows en Montevideo: Joaquín Sabina. Todo alineado.

Tributo a Sabina. Ni tan joven ni tan viejo es un disco doble en el que una cantidad de artistas de diversos estilos, españoles, cantan o reinterpretan la obra del cantor de voz rasposa y bombín en la cabeza.

El homenaje es, antes que nada y como pasa siempre con este tipo de proyectos, una buena idea, y una forma de aggiornar un cancionero enorme, de calidad y con algunos aspectos ya un poco anacrónicos. Sabina ha construido una discografía enorme a pura marca registrada, con una sonoridad, una forma de decir y una poesía que se adivinan desde lejos. Entonces el toque distinto siempre da buenos resultados.

Después, el desarrollo de este disco doble es algo desparejo, pero tampoco es que sorprenda. Hay pasajes de poco impacto porque las versiones no toman mayor riesgo o vuelo artístico (Amaral, Pablo Alborán, Ismael Serrano y más caen ahí); y luego hay momentos buenísimos y memorables que hubiesen justificado una única mitad. Pero claro, versionar a Sabina y versionarlo bien no es para cualquiera: no alcanza con la voz rota, y cualquiera que haya escuchado algún cover de ómnibus, lo sabe.

Pero lo verdaderamente destacable es la interpretación profunda que Alejandro Sanz hace de “Contigo”, a paso lento, con un piano como compañía, con su toque de lamento flamenco en la forma estirada en la que remata versos. Es el rock and roll que aportan Leiva con “El caso de la rubia platino”, en plan stone, o Los Rodríguez, reunidos para la ocasión y a cargo de imprimirle su ADN sucio a “Princesa”.

Es la personalísima lectura de Robe, de Extremoduro, a “Calle Melancolía”, que parece sonar mejor que nunca, más desesperada entre violines y distorsión. Y hay más: lo que hacen Mikel Erentxum y Rufus T. Firefly con “Lo niego todo”, el clima que se arman Dani Martín y Zahara con “Y sin embargo te quiero” y “Y sin embargo”.

De cualquier modo, la joya de Ni tan joven ni tan viejo es “19 días y 500 noches después”, en la que Travis Birds juega a ser la mujer a la que Sabina le cantaba en aquel clásico, y le responde con una finísima poesía de Benjamín Prado. “Fui la infeliz que mordía su anzuelo mientras le creí”, dice, cruda, y hace un poco de justicia feminista con un repertorio que por ahí hace agua. La idea es excelente y la ejecución, mejor, y despega sobre un tributo al que le sobran los motivos.

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Un disco tributo a Joaquín Sabina, "Ni tan joven ni tan viejo". Foto: Difusión
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DiscoTributo a Sabina. Ni tan joven ni tan viejo
¿Está online?Sí, en plataformas
¿Está bueno?Es una buena idea con buenísimos momentos (y otros no tanto), que celebra un cancionero notable
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