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Cómo se prepara Ida Vitale para recibir el premio Cervantes

El 23 de abril, Ida Vitale recibirá el premio Cervantes en España; también almorzará con los reyes de España

Ida Vitale
Ida Vitale, una figura de primer orden de las letras locales. Foto: Fernando Ponzetto

"Es una agenda bastante movida para alguien de 95 años”, comenta a El País Amparo Rama, la hija de Ida Vitale, sobre las actividades a la que su madre se enfrentará en unos días, cuando viaje a España para recibir el premio Cervantes, el máximo reconocimiento de la literatura en español. Este premio —que Juan Carlos Onetti recibió en 1980— termina de consolidar la obra de la última de las referentes de la “Generación del 45”.

La noticia se conoció en noviembre del año pasado y se informaba que el premio era entregado por “su lenguaje, uno de los más reconocidos en español”. Así, Vitale, a los 95 años, se embarcará en una gira literaria que comenzará el viernes 19 con su salida desde Montevideo, para comenzar el lunes 22 con una conferencia de prensa en España. Su agenda seguirá hasta el 12 de mayo, cuando vuelve a Montevideo. El 24 de abril, el día siguiente a recibir el premio Cervantes, Vitale almorzará con los reyes de España en el Palacio Real de Madrid y recibirá un homenaje de varios personajes de la cultura española.

Pero, principalmente, el foco está en el 23 de abril, el día en que visitará la Universidad de Alcalá de Henares para recibir el galardón, que incluirá un premio económico de 125.000 euros. Meses atrás, durante una charla con El País, la autora había dicho que todavía no sabía qué haría con el dinero, aunque comentó que le “viene bien”. “Siempre hay muchas cosas que hacer con el dinero”, dijo.

Otra de las instancias más importantes de este viaje —que incluirá una estancia de una semana a París, donde participará de otro homenaje— es su visita al Depósito en la Caja de los Legados del Instituto Cervantes. La costumbre de todos los años es que cada ganador del premio haga una donación de algún material de su archivo que considere que puede dejar un legado a la cultura. En su caso, Vitale no eligió una parte de su obra, sino que prefirió donar un escrito mecanografiado y corregido por el escritor español José Bergamín, fallecido en 1987.

Respecto a su preparación para el viaje, la hija de Vitale explicó: “Hay mucha presión. Está bastante abrumada y bastante cansada. Desde que salimos de Guadalajara no ha parado”.

Es que, además de haber ofrecido numerosas entrevistas y de prepararse para el premio, Vitale ha publicado dos libros en los últimos meses: Shakespeare Palace —una recopilación de memorias sobre su vida en México— y De plantas y animales —una reedición de un libro de ensayos sobre la vida animal y vegetal—. Ahora, uno de sus próximos desafíos es escribir el discurso de agradecimiento que leerá durante la ceremonia del premio Cervantes. “Ese discurso es justamente lo que no tiene preparado”, dice, entre risas, Rama. “Estoy como guardia civil para ayudarla”.

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"Yo creo que el secreto es la edad"

Su última actividad en Montevideo antes de viajar a España fue la presentación de De plantas y animales. El martes a las 19.30, la poeta llegó al Museo Nacional de Artes Visuales (MNAV) acompañada de Melisa Machado y Tatiana Oroño, que fueron las dos presentadoras de la noche.

Mientras la mayoría de los asistentes del MNAV aprovechaban el día de entrada gratuita a la exhibición de las obras de Pablo Picasso, en el Auditorio del museo 150 personas estaban a la espera de la autora para felicitarla por su premio y escuchar la presentación del libro, que originalmente fue publicado en 2003 y se reeditó en febrero por Estuario Editora. Allí se dedicó a hablar de la serie de ensayos sobre la naturaleza, vistas desde una mirada literaria, de sus recuerdos de la niñez y de su relación con la naturaleza.

“Yo creo que el secreto es la edad”, dijo, con una mirada humorística, Ida Vitale cuando se le preguntó por el premio Cervantes. “De repente entre los dos que eligieron no sabían cuál iba a ganar, y tal vez los jurados dijeron: ‘Bueno, aquella se está por morir’. Esa es la explicación más probable. Así que ya saben que hay que llegar a los 95; es una buena edad para recibir premios”, dijo y se ganó la risa y el aplauso de los asistentes.

“Nunca estuve pensando en el premio”, dijo Vitale, con un tono más serio, en otro momento de la charla. “Cuando uno se entera de eso, lo asume y lo registra. Luego, el tema pasa a segundo o tercer lugar en mi mente”, agregó quitándole importancia al reconocimiento. Ahora que el viaje a España es inminente, este será el momento en que su obra termine de consolidarse en toda Hispanoamérica.

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