ENTREVISTA

Cecilia Curbelo: "Creo que la revolución empieza en la familia"

La escritora uruguaya habla de su nuevo libro, cómo fue escribir desde la mirada de un varón y la presentación que realizará hoy en la Feria del Libro

Cecilia Curbelo. Foto: Leonardo Mainé
Cecilia Curbelo: "Me daba muchísimo miedo ponerme en la voz de un varón (...), y me gustó mucho", dice. Foto: Leonardo Mainé

—Hoy, a las 17.00 es la presentación de Lucas (e Inés) sin etiquetas (Editorial Montena, 400 pesos) en la Feria del Libro, ¿cómo vivís las presentaciones?

—Son preciosas. Porque son personas con la misma sintonía, personas con apertura mental, y este año es particular porque invitamos a participar a una booktuber, que su canal es Lectora uruguaya. La conocí hace unos años en una feria del libro en Maldonado y comenzamos un vínculo más allá de un lugar de admiración que se diluyó cuando conoció al ser humano. Y si bien tenemos una diferencia de edad, quiero decir que somos amigas. Ella va a estar conmigo y va a contar cómo fue su experiencia de crecer leyendo mis libros, que me sigue leyendo pese a sus casi 22 años. Es muy lindo la gente que logra a partir de los libros hacer un clic con el protagonista o la historia, y transportarse a ese mundo, porque cuando vuelve a su piel, vuelve distinto. Vuelve con una perspectiva de su propia realidad y es más empático, amoroso y amable. Creo que los lectores tenemos eso, de mejorar leyendo.

—En Lucas (e Inés) sin etiquetas, volvés a centrar la historia desde la mirada de un chico, como había sucedido en Aunque él no esté (Editorial Montena, 450 pesos).

Aunque él no esté surgió a partir de la enfermedad de mi esposo. Era un libro fuerte, y era esa voz de un varón perdido, queriendo mostrar esa vulnerabilidad, y quería mostrar que el hombre sufría igual que la mujer, que no hay géneros para el sufrimiento. Teníamos como esquemas de que esto es cosa de mujer y esto de varón, y en sentimientos, esas etiquetas no están. Me parecía interesante presentar la pérdida de un ser querido a través de la mirada de un varón, y cómo ese varón se conectaba con la música con su papá. Me daba muchísimo miedo ponerme en la voz de un varón, porque mi experiencias siempre habían sido desde el punto de vista de una chica, y me gustó mucho. Hubo cosas que tenía que preguntar a mi esposo, como la primera afeitada, si era un momento especial, como en nosotras es la primera menstruación. ¿La primera vez que agarrás una afeitadora, lo sentís como una etapa que comienza? No quiero hablar por la mayoría, pero no es algo a lo que estemos acostumbrados, y aprendí mucho del mundo masculino adolescente.

—En la nueva novela, presentás ese mundo del adolescente que intenta pasar desapercibido.

—Sí, porque los que resaltan en el colegio son los que juegan al fútbol, los gamers, y por eso en Lucas (e Inés) sin etiquetas, le quería dar voz a esos varones y chiquilinas (porque Inés me pareció un personaje riquísimo y lo terminé poniendo en el título), que pasan desapercibidas. Están en un salón de clase y van a hacer una reunión y dicen: habría que invitar al que se sienta debajo de la ventana, y nadie conoce. Completamente invisible para todos. Y ahí surge una primera etiqueta: mirá qué pobre. ¿Pobre? Entonces quise mostrar a ese chiquilín que se sienta debajo de la ventana, nadie registra y está feliz con su vida.

Cecilia Curbelo. Foto: Leonardo Mainé
Cecilia Curbelo: "Creo que los lectores tenemos eso, de mejorar leyendo.". Foto: Leonardo Mainé

—Esa falta para comunicarse, o que no lo demuestre, no quiere decir que no le pase de todo por dentro.

—Le pasa de todo. Tenemos maneras diferentes de mostrarnos, por ahí las mujeres somos más espontáneas y lanzadas a decir una cosa u otra. Y el varón es más medido, capaz por los mandatos, pero en este caso, estoy enamorada de Lucas como ser humano, porque él observa todo. Y pasa mucho que cuando pensás que el otro es invisible, te soltás a hablar de cualquier cosa.

—También le pasa a Lucas que sus padres se ponen a discutir a las dos de la mañana, pensando que no escucha.

—Claro, quise plantear este personaje, y el camino llevó a que conozca a Inés, una chica completamente atípica, que cuando sus compañeras van de pollera ella elige ir de bermudas. Una cra, porque cuando todas están con el brushing progresivo ella lo usa cortito, y lo primero que me dijeron cuando presento el libro fue: ah, es lesbiana. No, y él tampoco es gay. Y quedan sin creerlo. Pasa que estamos tan acostumbrados a etiquetar, que para entender el mundo nos regimos por canaletas rehechas, y tenemos que poner a uno en esta, a otro en esta otra y a aquel en aquella, y no. Tenemos que abrirnos más, no somos esa etiqueta. No somos el gordo, o el traga, somos mucho más que nuestros kilos de más, o lo mucho que estudiamos. Entonces, lo que me planteo con este libro es mostrar que más allá de los grupos preestablecidos que conocemos (los varones que juegan al fútbol, los gamers, etc.), más allá de esos grupos, están los otros que no se los puede identificar ni definir, y que son fabulosos si nos damos la oportunidad de conocerlos.

Cecilia Curbelo. Foto: Leonardo Mainé
Cecilia Curbelo presenta hoy, a las 17.00 su nuevo libro en la Feria del Libro. Foto: Leonardo Mainé

—Que no sean populares, o no quieran serlo como en el libro, no quiere decir que estén mal, tristes o bajoneados.

—Claro, porque están felices. Tanto Lucas como Inés por ser quien son.

—A Lucas le pasa, casi al inicio, cuando no quiere decir que es el sobrino de un jugador de fútbol muy famoso. Porque prefiere que la gente lo acepte como es, y no por ser el sobrino de…

—Es lo que sucede. Cuando no te pueden encasillar, encuentran un elemento externo para encasillarte. Y no es de los niños o adolescentes, es de los adultos. Y estamos hechos de esa manera. A mí me ha costado salir de ese lugar, es un ejercicio diario, porque cuando conocés a alguien empezás: éste tal cosa, y tal cosa nada. Voy a tener la mente abierta y lo voy a conocer. Y te encontrás con una montaña de emociones que te perdés si dejás esa etiqueta puesta.

—¿Por eso el título es “sin etiquetas”?

—Sí. Y la idea en la presentación es despojarte de las etiquetas, de las que ponés, y las que te ponen. ¿Te imaginás un mundo sin etiquetas? Sería genial. Y que nadie esté juzgando para que podamos conocer al otro desde el amor y la empatía. Sería un mundo maravilloso, utópico, porque el ser humano nace con ciertos lineamientos y pocas personas se animan a abrirse desde el cariño y el amor. Pero sí creo que es posible tener un mundo mejor si algunos de nosotros empezamos a generar ese cambio, y creo que la revolución empieza en la familia.

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