Carnaval 2019

Fuera del concurso, Falta y Resto supera conflictos y arma su propio carnaval

La murga reivindica su feminismo y se autogestiona la temporada

Falta y Resto 2019. Foto: Facebook de Falta y Resto (Oficial)
Falta y Resto 2019. Foto: Facebook de Falta y Resto (Oficial)

Lo que más le gusta del carnaval es, dice, “que gente que no accede a hacer ningún otro arte, por una cuestión de realidad social, amor o tradición, puede acceder. Lo más lindo es que la clase trabajadora haya encontrado un lugar donde expresarse”. Y cuando habla de eso, Soledad Castro Lazaroff se apasiona, levanta la voz. Y en esa línea ella, criada en el mundo carnavalero, entre tablados y caras pintadas y canciones, declara que nadie le puede decir que no puede hacer algo que es del pueblo.

Porque el carnaval, aunque el concurso implique competencia, profesionalización, cantidades importantes de dinero, contrataciones y fichajes, e intereses de personas más atentas al negocio que a la creación artística, es (se supone) pueblo. Es fiesta, es calle, y para quienes lo vibran así, tiene magia, tiene un componente casi sagrado.

Por eso, Soledad Castro Lazaroff hará carnaval o, más bien, hará su propio carnaval, el de la murga que compone, que fundó su padre Raúl y que hoy impulsa junto a sus hermanos Felipe y Leandro. Hará carnaval con Falta y Resto aunque, eso sí, será alternativo.

Esta vez, en la competencia oficial que comienza el lunes en el Teatro de Verano, no estará Falta y Resto. La noticia se conoció hace meses, luego de que Hugo “Piruja” Brocos, dueño de la Falta junto con Castro, resolviera no firmar para inscribir a la murga en la competencia.

Acá, las versiones son encontradas. Soledad Castro, letrista de la murga, dice en charla con El País que Brocos “nunca dio la cara”, y que supieron de su decisión por una entrevista que dio al programa radial Carnaval del futuro de LaCatorce10, el mismo en el que el año pasado, se dijo que la Falta se había “aputasado”. Allí, Brocos declaró “que él quería ganar, que no estaba de acuerdo con el camino que había tomado la murga y que no había que tener mujeres para tener un discurso feminista”, repasa Castro.

Brocos dice otra cosa. Según declaró a El País, su decisión se debió a “discrepancias que tengo con Raúl Castro, a un problema de directores, porque la murga no es cooperativa”. En ese sentido y aunque primero comentó que no quería hacer declaraciones, aseguró que Castro “está sacando la murga porque yo lo autoricé a sacarla fuera del carnaval”, y afirmó que “con esta murga que está ahora, que dice llamarse Falta y Resto, por la cual fui difamado y vilipendiado en redes, yo no tengo nada que ver”.

“Yo me mantuve sin responder, hasta que fue tal el agravio, que tuve que salir a decir lo que pasaba. Esto dividió a los directores, a las familias de la Falta que estábamos juntas hace 38 años, y ha dividido a la hinchada”, afirma Brocos, que recibió el respaldo de Daecpu, cuya comisión directiva integra.

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El comunicado emitido en su momento decía que “ante las injustas expresiones que viene padeciendo a través de la prensa y redes sociales, manifestaciones que faltan a la verdad y que tienen como objetivo menoscabar su imagen”, la asociación le brindaba “total apoyo”.

“Ellos se pusieron en contra de que la murga pudiera salir”, dice Soledad Castro, quien fue a hablar con Brocos en pleno conflicto, porque “para mí es el Piruja, parecía un tío, lo conozco de toda la vida, ¿entendés? Y él salió con que era un problema con mi padre, que él no lo había votado en Sudei (la Sociedad Uruguaya de Artistas Intérpretes), donde el voto es secreto... Toda una cosa delirante. Entonces, para mí es medio imposible no pensar que no hay una connivencia para dejar a la propuesta paritaria, feminista, fuera del carnaval. Porque no es a la primera murga que le pasa: le pasó a La Bolilla que Faltaba, a Cero Bola, y ahora a la Falta”.

presente

El propio carnaval

En la interna de Falta y Resto, el sentir es que hay, en esta ausencia de concurso, una relación directa con su decisión de convertirse en una agrupación paritaria. “El carnaval es un lugar muy patriarcal, todo el carnaval, y es muy evidente. En carnaval oficial, hoy no hay ninguna directora responsable mujer”, reflexiona Soledad Castro.

Pero no es la primera vez que a Falta y Resto un cambio, una “transgresión”, le juega una mala pasada o le trae algunos disgustos. Su concepción de ribetes utópicos de la murga como arma de revolución, y su discurso crítico, han sido mirados de reojo temporada tras temporada, pero también han sido el motor que impulsó a Raúl Castro, y que hoy impulsa a su familia y a otras tantas.

Entonces, a pesar de la bronca, la Falta quiso carnaval y lo tendrá, aunque autogestionado. Al no haber dado la prueba de admisión y haber quedado fuera del circuito de tablados, la agrupación perdió la logística que ofrece el carnaval, su estructura de propuestas y la difusión que viene con eso.

A esta decisión se llegó después de evaluar opciones. Sin concurso, la murga podía no salir en carnaval, hacer espectáculos en salas de teatro, integrarse a otras agrupaciones (lo que implicaba separar a sus miembros), o cambiarse de nombre para así poder dar la prueba de admisión. Pero esto no era viable, explica Castro, porque la Falta “está trabajando en llevar a los barrios un discurso feminista, paritario, que tiene que ver con visibilizar a las mujeres en roles no tradicionales. En Falta y Resto las mujeres componemos música, hacemos letras, arreglamos, cantamos, y somos un montón. Entonces hay una renovación en un título que tradicionalmente era muy patriarcal, masculino, y por eso no tenía sentido ponernos otro nombre: era negar el proceso de cambio que venís haciendo”.

Entonces, la murga decidió reformular el espectáculo que el año pasado habían comenzado de cara a la prueba de admisión, y parió Ilegal. En esta puesta, el último tablado que existe será destruido, y la murga trata de resistirse a eso. Y sin las normativas del concurso, se tomó la libertad de reflotar viejo repertorio, sobre todo aquel que habla de censura.

Y luego abrió una convocatoria a instituciones, organizaciones, cooperativas: a personas que quieran que la murga actúe, para organizar fechas conjuntas. Así comenzaron a transitar escenarios, pasaron por Buenos Aires, y están concretando actuaciones en Montevideo y en distintos departamentos del interior.

“Elegimos un camino autogestivo porque amamos el carnaval. Nosotros no nos fuimos del carnaval: el carnaval no nos dejó entrar”, resume Castro, pero asegura, con esperanza, que “hay muchas voluntades de modificar el carnaval”, y que “hay otros carnavales posibles”. Este de la Falta es apenas uno.

Reflexión

El camino hacia una murga paritaria

Soledad Castro Lazaroff reconoce, a modo de balance, que la transformación de Falta y Resto en una murga paritaria y de discurso feminista, “ha sido algo tremendamente doloroso y tremendamente esforzado. Pero yo no atravieso los procesos artísticos con demasiada felicidad. Sufro un poco la lógica del carnaval, el concurso, el Teatro de Verano, toda esa cosa que me parece antiartística”. “Pero pienso que es un camino alucinante porque la gurisada se recomprometió, y porque el discurso feminista necesitaba un espacio en cualquier lugar. Que la Falta haya podido dar ese espacio en el cuerpo de mujeres hablando de ser mujeres, con un discurso libertario y rebelde, está bueno para el movimiento y la sociedad toda. Porque el discurso feminista todavía no llega a muchos lugares y la murga atraviesa todo”, enfatizó.

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