Las murguistas

Y un día, la murga se empoderó

Hay 16 mujeres en la categoría; una de las mejores canciones del carnaval tiene voz femenina

Murga Cayo la Cabra en el desfile inaugural de Carnaval 2018 por Av. 18 de Julio en Montevideo
Murga Cayo la Cabra en el desfile inaugural de Carnaval 2018 por Av. 18 de Julio en Montevideo. Foto: Marcelo Bonjour

La paridad está en tu cabeza y si un día te animás a abrazarla, estaremos contigo para festejarla. (...) Las mujeres también somos pueblo y esto no nos representa”. Así finalizaba una columna escrita por Amalia Amarillo en histericas.uy, una plataforma que analizaba el feminismo en la vida cotidiana.

Amarillo, que integró la murga Cero Bola y hoy trabaja en la producción y comunicación de La Mojigata, se quejaba de la poca participación de las mujeres en el Carnaval 2016 cuando nueve de 323 murguistas eran mujeres y solo dos no eran sobreprimos (la voz más aguda del coro). Ese mismo año, el primer premio se lo llevaba La Gran Muñeca, integrada por hombres y con un cuplé que finalizaba diciendo “ser machista ya pasó”.

La aparición de la llamada murga joven, cuenta Amarillo a El País, tuvo mucho que ver en la eliminación gradual de la resistencia a las murguistas. Pero hubo una “trampa”: “No era porque los jóvenes fueran una vanguardia, sino que había tantas murgas que nunca cubrían con la cuerda de sobreprimos, que es muy demandada porque los hombres no suelen tener ese registro. Entonces empezaron a aparecer mujeres ahí”, dice.

Hoy de 289 murguistas, 16 son mujeres y seis no son sobreprimos.

Para esto tienen mucho que ver dos murgas: La Mojigata con cuatro mujeres y Falta y Resto que con su “Misa murguera”, participa del concurso con un coro paritario. Casualidad o no, Raúl Castro, líder de la Falta, fue uno de los que comentaron la columna de Amarillo: “siempre estamos a tiempo de aprender”, escribió en octubre de 2017, a pocos días del debut de la nueva integración de la Falta.

La cantautora Papina De Palma es una de las seis mujeres de ese coro. Es su primera experiencia en Carnaval y es “maravillosa”. “Estoy descubriendo una pasión por la murga que no sabía que tenía”, cuenta, y confiesa que al principio “lo veía como una experiencia, cómo ‘qué bueno salir un año en carnaval’, pero me di cuenta de que amo esto y quiero hacerlo para siempre”.

La historia

El antecedente más antiguo de las mujeres en la murga es de 1932, cuando Perlita Cucu dirigió Don Bochinche y Compañía. En 1962, Juanita “Pochola” Silva encabezó el proyecto de Rumbo al infierno, la primera murga integrada solo por mujeres, de Las Piedras. En la década de 1970 salieron dese la Aduana las Ninfas de las Bóvedas. Y en 1975 llegó al carnaval Mary Da Cuña, integrando como cupletera de Los Diablos Verdes.

En 1995 surgió del coro de Araca la Cana la voz inconfundible de Mónica Santos. El año pasado, entrevistada por El País, Santos recordó la primera vez que vio a Da Cuña en un tablado: “Yo era muy chica y no sabía si la mujer podía integrar la murga”, dijo.

Santos es la primera mujer murguista que menciona Amalia Amarillo al ser consultada por El País. La segunda es Gabriela Gómez, referente de la inclusión de las mujeres en las murgas.

Gómez comenzó en La Soberana en 1987. Luego estuvo en Antimurga BCG, Curtidores de hongos, Araca la Cana, Real Envido, La Soñada, Todavía no se sabe y Colombina Che. Y sacó adelante como directora responsable la murga de mujeres La Bolilla que faltaba, que participó del concurso en 1999, 2001, 2002 y 2011. Consciente de su rol y sin dejar de mirar a quienes la precedieron, Gómez homenajeó, en las actuaciones de la Bolilla, a Las Ninfas y a Perlita.

Tras los pasos de La Bolilla y arrasando en los escenarios de Murga Joven -ganadoras en 2007, 2008 y 2009- fue que apareció Cero Bola en el concurso oficial de 2012, con una integración 100% femenina.

Para Amarillo, las murgas de mujeres “eran una forma de resistencia”, pero “el carnaval no las abrazaba”, lo que hizo que Cero Bola se abriera del concurso oficial y que La Bolilla que faltaba se desintegrara. “Las murgas de mujeres estaban y rompían el ojo, a alguna gente puede haberla llevado a cuestionarse una inquietud, pero creo que eso fue lo máximo que se logró en ese sentido”, dice.

Convivir con hombres

Amarillo tiene una visión crítica del rol que le dan los hombres a las mujeres en las murgas, tanto en el espectáculo como en la interna: “Las mujeres en carnaval tenemos que sobrevivir de alguna manera y terminamos entrando en el chiste fácil de la minita para poder pasar y no ser la histérica que no le gusta o que no le hace gracia, muchas mujeres en el ambiente del carnaval terminan siendo muy machistas para poder estar”.

A pesar de las “hostilidades” que encuentra por parte de otros hombres murguistas, entiende que el carnaval “es un espacio machista, como todos los espacios de la vida, porque crecemos y nos criamos con esa impronta”, pero “no dejan de ser espacios para reivindicar la contracultura”, que son “populares y masivos” y a los cuales “debemos seguir apostando desde el amor”. “Si siempre le pegamos a los mismos agentes culturales, los que por origen corresponden a los estratos sociales más populares, estamos siendo injustos”, y agrega que las mujeres que pelean por un espacio en el carnaval “sabemos que es por acá”.

Distinta es la situación de Papina de Palma, debutante e incorporada al coro paritario de la Falta. Junto a Johanna Duarte compusieron la música de la canción que da cierre al cuplé sobre el feminismo, tema escrito por Soledad Castro y que solo cantan las mujeres de la murga. “Nos emocionamos mucho cada vez que la cantamos, la gente se emociona, aplaude en varios momentos, la reciben con pila de atención y de cariño”, cuenta.

En torno a esa canción, que dice que “hay ausencias que llenan cada lugar y por eso acá estamos para cantar” y que lo hacen “por todas las mujeres que no podrán y por ser mujeres hoy ya no están”, se generó un debate sobre el rol de los varones en el escenario. Para De Palma, el dilema era “si ellos tenían que cantar la canción al final con nosotras o no”. Concluyeron que “era más claro el mensaje si ellos nos acompañaban con el cuerpo. Y la lucha feminista es de nosotras. Es hermoso y fundamental que los varones acompañen pero desde otro lugar”.

Ellas cantan que sienten “rabia porque Lorena quería vivir y a Karen su hijito la vio morir”, mientras ellos permanecen serios atrás, acompañando, al tiempo que ellas exclaman que las “mueve el deseo y la decisión de que este canto se haga revolución”, y solo se acercan para acompañar el final de la canción, que pide que “juntas” vayan “por más” y no den “ni un paso atrás”.

Aquí están, estas son, las mujeres de las murgas

En la categoría Murgas del concurso oficial del carnaval de este año, participan 289 murguistas; dieciseis son mujeres y seis están fuera de la cuerda de sobreprimos, el espacio habitualmente reservado, más por necesidad que por voluntad, a las voces femeninas.

Esta es la lista completa de las mujeres murguistas de este carnaval.

Primas altas: Virginia Gervasio (Cayó la cabra), Camila Sosa y Johanna Duarte (Falta y Resto)

Primas: María José Hernández y Martina Cal (Falta y resto)

Sobreprimas: Maira Sepúlveda (Cayó la Cabra); Carolina Favier y Papina de Palma (Falta y resto); Majo Gardiol (La Margarita); Ana Clara Carriquiry, Laura Almada y Leticia Leiva (La Mojigata); Carolina Álvarez y Maite Erro (Metele que son pasteles)

Batería: Laura Ganz (La Mojigata)

Letristas: Soledad Castro (Falta y Resto); Lara Robledo, Camila Zangrando (La Mojigata); Jimena Márquez (Momolandia)

Música: Jhoanna Duarte y Papina De Palma (Falta y resto)

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