Estreno

"El campeón del mundo": una vida para contar en un documental emotivo

Se estrenó la nueva película de Borgia y Madeiro que cuenta la historia de Antonio Osta, el uruguayo que fue dos veces campeón mundial de fisiculturismo y actuó en Clever

El campeón del mundo
Juanjo y Antonio Osta en "El campeón del mundo"

Antonio Osta fue dos veces campeón del mundo de fisiculturismo pero cuando falleció, de una insuficiencia renal en México en 2017, también era conocido por haber sido uno de los protagonistas de Clever, la película uruguaya estrenada en 2015, en la que interpretaba a un musculoso y sensible dueño de un gimnasio y pianista aficionado. Era, decía, todo el mundo muy parecido al Osta que llenó de orgullo con sus trofeos a su Cardona natal.

“Al poco tiempo de conocerlo, sin decirnos nada era evidente que allí había un personaje con muchas capas interesantes”, dice Federico Borgia, codirector de Clever y codirector, otra vez junto a Guillermo Madeiro de El campeón del mundo, el documental sobre Osta que se estrenó esta semana. “Nosotros queríamos hacer otra película juntos pero no encontrábamos una motivación. Ahí nos acordamos que estaba Antonio en Cardona. Lo habíamos ido a visitar y un día decidimos plantearle de empezar a filmarlo a ver qué pasaba y él, que era muy embalado, se copó enseguida”.

El campeón del mundo, así, es la intimidad de Osta —quien  vivía en Cardona donde tenía un gimnasio modesto mientras soñaba con un regreso al mundo del fisiculturismo— y, principalmente, su vínculo con su hijo adolescente, Juanjo. La película los sigue en sus entrenamientos, en sus charlas que siempre terminaban en discusión y en la posibilidad de construirse un futuro lejos de casa. Cuando falleció, Osta estaba participando en México en un congreso sobre “Inteligencia y salud en el uso de farmacología deportiva”, un tema que, por lo que se ve en el documental, lo apasionaba.

“Había un vínculo construido sobre todo con Antonio a partir de Clever, así que era muy sencillo entrar en su intimidad y Juanjo y él estaban muy dipuestos a dejarnos”, dice Madeiro. Así, la película parece colarse con ojo de cariñoso intruso en la vida de sus protagonistas quienes se comportan como si no estuviéramos viéndolos. Es parte del encanto del material que presentan Madeiro y Borgia.

“Cuando empezamos a filmar, lo hicimos solo con Antonio pero cuando se separa de una compañera aparece el hijo y ahí nos dimos cuenta que ese era el corazón de la película”, dice Madeiro.

El comienzo muestra un poster de Osta percudido por la humedad y el paso del tiempo. “Es una imagen cruda”, dice Borgia. “Después tomó otro significado pero cuando lo estábamos filmando nos dimos cuenta que tenía una crudeza. Después fuimos acomodando la mirada que es cariñosa, respetuosa y a la vez cruda porque lo que contamos es la vida de las personas que suele ser dura”.

Aunque no pretende ser un spoiler, el triste final de Osta marcó, obviamente, el devenir de la película. Las escenas finales tienen un aire de despedida que no estaban en la idea original.

“Lo que nos pasó fue que fuimos a acompañarlos al aeropuerto y filmamos la despedida casi como una escena cotidiana y banal porque el centro estaba en el pueblo y no eramos ni ahí conscientes del significado”, dice Madeiro sobre esa inesperada conclusión en la que acompañan a sus protagonistas a una cena que sería la última. Es una escena triste.

“Cuando nos enteramos de su muerte, detuvimos unos meses, hasta que pudimos retomar y volver a ver las imágenes”, dice Borgia.

Juanjo, el hijo, vio la película con agradecimiento. “La recibió de la mejor manera posible, a corazón abierto”, dice Madeiro, quien como Borgia son egresados de la Universidad Católica.

“Uno construye la mejor película posible con una ética y una mirada honesta pero cómo la recibe alguien tan implicado como Juanjo, nos preocupaba mucho”, dice Borgia.

El campeón del mundo es un documental distinto sobre una vida que merecía ser contada.

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