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Pablo Molinari regresa a Montevideo y dice que el show "está más pulido y más lindo”

El comediante argentino vuelve a nuestro país para presentar, este viernes en la Sala Teatro del Movie su especial "Pequeñas cosas fundamentales"

Pablo Molinari:  Quienes hayan visto el show anterior van a ver que no tiene un pomo que ver con el anterior en el contenido, pero en cuanto a las formas sigue estando ese sello que es muy mío". Foto: Pablo Molinari
Pablo Molinari, un argentino que viene seguido a nuestro país. El viernes regresa a la Sala Teatro del Movie con "Pequeñas cosas fundamentales". Foto: Pablo Molinari

El humorista argentino Pablo Molinari es una visita recurrente a nuestro país. Este viernes, a las 21.30 en Sala Teatro Movie, regresa con el show que está recorriendo la región Pequeñas cosas fundamentales, donde su humor, ácido y lógico dice presente, con algunas novedades.

—Volvés a Montevideo, lugar donde casi estrenaste Pequeñas cosas fundmentales.

—Sí, estamos muy contentos. Es un destino que siempre ponemos en la lista de la gira, porque lo pasamos bien allá.

Pablo Molinari: "Que Uruguay se alíe con los canguros y nos invada, creo que sería la solución a un montón de cosas". Foto: Pablo Molinari
Pablo Molinari dice que en Uruguay hay "una pequeña comunidad que me hace el aguante siempre". Foto: Pablo Molinari

—Además tenés un club de fans que te espera siempre.

—Sí, hay un grupito, es una pequeña comunidad que me hace el aguante siempre.

—Volvés con este show, al que siempre le agregás cosas.

—Pasa que no queríamos cerrar el año sin volver a Montevideo. La vez pasada, cuando fuimos dije que el show estaba bien, pero lo sentía como que todavía era un auto nuevo que se está acostumbrando al uso.

Pablo Molinari estrena su tercer unipersonal, "Pequeñas cosas fundamentales", este miércoles en el Teatro Movie. Foto: Pablo Molinari
Pablo Molinari regresa con su tercer unipersonal, "Pequeñas cosas fundamentales", este viernes en el Teatro Movie. Foto: Pablo Molinari

—¿Y cómo está ahora?

—Ahora ya está más estabilizado, suena lindo. Ya hizo unos cuantos kilómetros y ahora está más aceitado, estamos más contentos, el show está más pulido y más lindo.

—Eso de lograr un show más aceitado se va dando con el correr de las funciones, ¿no?

—Sí, cada etapa tiene su magia. Cuando está nuevo está esa cosa rara de los nervios y uno tiene mucha ansiedad de probarlo, porque es el chiche nuevo; y a medida que lo vas haciendo van apareciendo chistes nuevos que van entrando al espectáculo y que van quedando. Y hay cosas que estaban y tienen que irse. El show es como un bicho raro que va mutando, la base sigue siendo la misma, pero va mutando con las funciones.

—Estuviste un año y medio escribiendo este show. ¿Ya se piensa en el siguiente, o te estoy sumando ansiedad?

—Más o menos. Trato de no pensar demasiado, porque tiendo a pensar en lo que viene y no te das el tiempo para disfrutar de lo que está pasando en el momento. No sé si este año, porque fue caótico en Argentina con el tema de las elecciones, y nos enfocamos en dejar un buen show. Pero seguramente el año que viene empiece a pensar en un show nuevo. No sé si para estrenar en 2021, pero por ahora la idea es esa. Ya estoy pensando lo que voy a hacer en dos años, pirado el pibe. Esa es la ansiedad.

—Seguís muy activo en las redes sociales, ¿cómo le encontrás el tiempo para todo?

—Es ser medio malabarista del Cirque du Soleil. Es irse acomodando entre shows y estar con la familia, y en el medio hacer lo demás, pero te organizás. También es un problema que tenemos los que nos cuesta decir que no a las propuestas. Entonces, después me veo envuelto en seis millones de cosas que no tenía pensado y eso me consume mucho tiempo, pero trato de articularlo como puedo. Es cuestión de organizarse, y cuento con una pareja/productora que hace el aguante y organiza todo, y una nena que se porta divino. Entonces se combina todo en una alienación planetaria, para que se pueda hacer todo.

—Me decías que la nena ayuda, ¿duerme de noche?

—Sí, duerme un montón. No lo digo mucho en público, porque después los padres me odian. Siempre durmió un montón la pibita. Desde que llegó a casa duerme ocho horas y eso ayuda porque estar mal dormido es una de las peores cosas que le puede pasar al ser humano. Si no dormís bien, te dan ganas de salir a matar gente y terminás odiando al mundo.

—¿Te cambió mucho la paternidad?

—Cambió bastante. Hay una cosa rara que cambia, vos dejás de ser el centro de la escena y ahora sos algo lateral. Primero está ella, y si hay tiempo tus cosas, pero hay un corrimiento que es lo más fuerte, y está bueno hacerse un tiempo para estar con ella. Es una cosa novedosa que no me había pasado nunca.

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