ESTRENO

Graciela Rodríguez: "El teatro precisa un gran empujón, que los gobiernos estén atentos"

La actriz estrena hoy en Undermovie un nuevo espectáculo, "Me separé, y ahora qué hago?", y conversó con El País sobre su carrera y el teatro

Graciela Rodríguez. Foto: Marcelo Bonjour
Graciela Rodríguez. Foto: Marcelo Bonjour

"Este espectáculo es sobre el libro de una psicóloga argentina, Beatriz Goldberg, de quien en su momento yo ya adapté No le tengo envidia a los hombres, Dr. Freud”, cuenta Graciela Rodríguez sobre Me separé, y ahora qué hago?, el unipersonal que estrenará hoy a las 21.30 en Undermovie, con entradas agotadas, y con el que hará funciones los jueves de enero (entradas en boletería). “Y es diferente a mis otros unipersonales, porque es un espectáculo donde mezclo la actuación teatral, con la actuación de impro y la de los eventos que hago. Es algo que en teatro no he hecho, porque muchas veces cuando yo actúo solita, la gente piensa que yo improviso. Y no improviso nada”, explica.

La obra, detalla Rodríguez, tiene un funcionamiento casi de taller, que lleva adelante el personaje de Amanda, y aborda una separación a través de distintos recursos y tocando distintos puntos, desde las etapas del duelo hasta “todo lo alternativo” que ofrece la actualidad. “Y para demostrar cómo uno va superando situaciones límites”, dice.

—Quizás el público no identifica tan claramente que la improvisación, lo teatral y lo que proponés en los eventos, son formas tan distintas. Da la sensación que ya se piensa en vos como un personaje.

—Ayer leí una nota de Mario Morgan ahí en El País, en la que decía que la gente va a verme y piensa que improviso, y no. Soy reobediente con lo que el texto pide. Si él como director hizo esa declaración, debe sentirse así. Pero no me doy cuenta. Pero te digo: a veces estoy hablando con mis amigos, contando algo serio, y me dicen: “Perdoná Graciela que me tiente, es que contás de una manera...” O sea que va más allá de mí. Por eso los tiempos de la comedia, del humor, son tan difíciles de trasladar.

—¿En alguna situación cotidiana te cansa el humor, te peleas con la idea que la gente tiene de vos?

—No, la gente obvio, siempre tengo que estar bien; por eso me criticarán, de repente. Por eso no miro las redes, no me interesan: pienso que son de gente cobarde, que son muy violentas, y no son para mí. Por la agresividad, por la falta de identidad, y por los celos y envidia, porque a veces pasa que escribe gente de tu mismo palo, que te das cuenta por los términos que utiliza. Entonces no: este es mi mundo, y este es un espectáculo dirigido a ese público gracias al que yo estoy acá. Con 62 años, laburando sin parar y con un año maravilloso por delante: estreno este espectáculo, después viene La verdad, después otro estreno. Voy a dar un taller de comedia; me llamó Denevi para un drama, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, una obra maestra...

—En la entrevista a Morgan que mencionabas, él decía que un poco eras la heredera de China Zorrilla. ¿Cómo te llevás con eso?

—(Se ríe) No sé, no me doy cuenta, como hace 30 años entré a Decalegrón, y una vez que entré no me daba cuenta de la trascendencia que tenía estar en un programa así. Nunca me la creí; siempre fui de pensar que hay que empezar de cero todos los días. En este espectáculo hago la producción yo también, y tengo que correr atrás de todo, porque a veces el teatro funciona muy bien y a veces no.

—En términos de negocio, ¿es difícil producir teatro en Uruguay o cambió mucho la situación?

—Sigue siendo muy difícil para nosotros, para el teatro independiente. Y cada vez más. El teatro no tiene marketing, no tenemos como tiene el carnaval, por ejemplo. No tenemos programas, los sponsors apuestan por el carnaval, y el teatro es popular. ¡Ya es popular el ballet, que me parece maravilloso, y el teatro no! Y nos engañamos nosotros mismos. Precisa un gran empujón, que los gobiernos estén más atentos, porque los que se benefician son grupos, no el teatro en su totalidad. Y aunque perteneciera a esos grupos, pensaría igual, porque la vida está llena de intereses. Es lo que pensé siempre. Y se ha politizado mucho, y no está bueno, porque los artistas estamos para trabajar por y para el público, y el público no tiene siempre una misma bandera. Trabajamos para diferentes banderas, y eso a veces duele.

"Los artistas estamos para trabajar por y para el público, y el público no tiene siempre una misma bandera"

Graciela RodríguezActriz

—¿Incluso cuando se habla de teatro comercial?

—Teatro comercial, teatro, es todo lo mismo. Eso es para denigrar, como que la comedia es menos que el drama. Es como los Premios Florencio, que cuando hice por primera vez Cómo rellenar un bikini salvaje, me pusieron en una terna con dos actrices protagónicas. No podés poner nunca a dos actrices de obra con una que está haciendo unipersonal. Después me ponían en protagónicos de drama y yo hacía comedia. Y ahora ya no son ternas. No hay objetividad tampoco. De repente quiero un mundo idílico (se ríe), pero creo que si hacemos un esfuerzo, lo podemos lograr.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados