ENTREVISTA

Mario Morgan: "Sin mentiras no había convivencia en el mundo"

Se viene una comedia prometedora: La verdad, que en Teatro del Notariado reúne a Humberto de Vargas, Graciela Rodríguez, Adriana Da Silva y Franklin Rodríguez

Mario Morgan
Mario Morgan, con una nuevo comedia para el verano. Foto: Francisco Flores

El primer mes del año tendrá dos comedias del gran dramaturgo francés Florian Zeller. El sábado 4 de enero El Galpón repone El padre, un espectáculo francamente recomendable. Y el viernes 24 Teatro del Notariado estrena La verdad, con dirección de Mario Morgan.Tickantel, $ 590.

-¿Qué destacarías de la obra?

-Florian Zeller, el autor, es en este momento uno de los dramaturgos más cotizados de Francia. En Uruguay ya se conoce una de las obras de él, El padre, que hizo El Galpón, y en Buenos Aires, La verdad es uno de los grandes éxitos, en Paseo La Plaza, con Juan Minujin. Le ha ido muy bien en los premios ACE, y sigue ahora en 2020. El éxito mundial de la obra llevó al autor a escribir una segunda visión sobre el tema, que se llama La mentira.

-¿Cómo la describirías en tanto género?

-Una nueva visión del vodevil. Es un vodevil maligno: esas parejas que se engañan, tienen cierto cinismo que es muy actual. Es título completo de la obra es: La verdad, los inconvenientes de decirla y las ventajas de esconderla. Y se remite a una frase de Voltaire, que dice que la verdad es detestable, cuando hace el mal. Aconsejando incluso mentir todo el tiempo. No de a ratos, sino siempre. Sin mentiras no había convivencia en el mundo.

La verdad
La verdad, con Humberto de Vargas, Adriana Da Silva, Graciela Rodríguez y Franklin Rodríguez. Foto: Alejandro Cámara

-En El padre hay todo un juego con los distintos niveles de realidad de los personajes, ¿esta obra es más lineal?

-No, esta obra es totalmente plana. Son dos matrimonios, y la obra sigue al protagonista, hasta el final. En La mentira, el autor toma al otro matrimonio, lo que pasa en la otra casa. La obra demanda cuatro comediantes, y hay un protagonista absoluto, Humberto de Vargas, en el personaje de Miguel. Él está casado con Laura (Adriana Da Silva), pero mantiene relaciones con Alicia, que es Graciela Rodríguez. Ella está casada con Pablo, Franklin Rodríguez, que además es el mejor alumno de Miguel.

-Un esquema clásico...

-Como todo vodevil, te reís permanentemente de lo predecible. Si bien cada episodio da una vuelta de tuerca, vos te reís de lo que te ves venir. Y Humberto de Vargas tiene un estilo de capocómico, de protagonista desbordado si se quiere, pero eficaz, que luce permanentemente un histrionismo que es lo que provoca la risa. Y es lo que hace que el espectador se adhiera a ese gran mentiroso.

Humberto de Vargas
Humberto de Vargas, en La verdad. Foto: Alejandro Cámara

-Supongo que buscas un contrapunto con Adriana Da Silva.

-Todos son actores que han transitado mucho la comedia. Adriana es una comediante estupenda, Graciela Rodríguez es la gran comediante uruguaya, y Franklin es el comediante por excelencia. Graciela Rodríguez es un poco la heredera de China Zorrilla: tiene una personalidad muy particular, y hace que sin agregar una palabra de ella al texto, pero tiene una forma de largar las frases, que hace que el espectador piense que ella está tratando de salvar situaciones. O que está improvisando.

-Y Franklin jugando el papel de marido engañado...

-Sí, es como una especie de Woody Allen. En general toda esta obra, su narración, tiene algo de una película de Woody Allen. Cada una de las escenas pasa en un espacio distinto, a diferencia de lo que ocurre en La mentira. Y el autor pide expresamente un escenario despojado, para que no haya ningún apagón, para pasar de una situación a la otra sin ninguna transición, sin ningún corte. 

-La comedia suele ofrecer menos posibilidades creativas a nivel de escenografía...

-La comedia demanda la comunicación con el público. Y en La verdad mucho más, porque el protagonista cuenta la historia al público. Lo de la escenografía, depende de la producción que tengas. Esta obra podría hacerse con un escenario giratorio. De hecho, se ha hecho con escenario giratorio, que en Uruguay no existe.

-Hoy el stand up le hace competencia a la comedia...

-El stand up es una cosa totalmente aparte. No es un género decididamente teatral. Es una forma de hacer humor que tiene sus códigos, que exige cierta improvisación, y gira en torno a una persona que en general es popular, o que intenta serlo. Y que el público sigue, y acepta con sus modismos. La comedia tiene reglas fijas, un texto escrito del cual no podés salir. Exige al actor desdoblarse, interpretar un personaje.

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