ESTRENO

Gordon Ramsay y los sabores extremos del mundo

El País charló con el chef Gordon Ramsay antes del estreno de la serie "Sabores extremos" para National Geographic

Gordon Ramsay
Gordon Ramsay con los paisajes de Nueva Zelanda de fondo, uno de los seis destinos que visita para su nuevo programa. Foto: Difusión

Gordon Ramsay tiene fama de ser gruñón. Así lo ha demostrado en los programas que ha participado como Hell’s Kitchen, Kitchen Nightmares o MasterChef (en el canal Home & Health). Aunque detrás de esa fama y prominente frente arrugada se esconde un chef muy galardonado. Ha recibido 16 estrellas Michelin por sus distintos restaurantes (es el tercer chef con más medallas, solo superado por Joël Robuchon con 31 y Alain Ducasse que tiene 19), y siempre está a la búsqueda de nuevos sabores para su cocina.

Y tanto premio le trajo la condecoración de la Reina Isabel II que lo nombró Caballero del Imperio británico, varios libros de recetas y mucho dinero. En 2018 la revista Forbes estimó sus ganancias del último año en 62 millones, colocándolo en el puesto 33 entre las celebridades más ricas del mundo. Nada mal para este cocinero de 52 años oriundo en Escocia y criado en Stratford-upon-Avon.

Gordon Ramsay
Gordon Ramsay visita a Mario,un agricultor local en Perú para su programa. Foto: Difusión

Este martes, a las 22.00, el cocinero estrena por el canal National Geographic la serie Sabores extremos, donde viaja por distintos puntos del mundo (Alaska, Nueva Zelanda, Marruecos, Perú, Laos y Hawai) para aprender las culturas, recetas y sabores únicos en cada lugar junto a importantes cocineros de la zona, quienes le enseñarán técnicas tradicionales. Y para hacer más interesante el show, Ramsay tendrá que demostrar los conocimientos adquiridos ofreciendo un banquete para los habitantes de la zona.

El País habló con Ramsay antes del estreno de esta serie.

—Si bien este tipo de formato fue popularizado por Anthony Bourdain, ¿qué hace de diferente a Sabores extremos?

—En primer lugar, Tony era un gran amigo mío, y compartimos muchas veces al otro lado de la mesa con una copa de vino, y fue una trágica pérdida. Nunca, nunca intentaría copiar a nadie en su profesión. En 2004 comencé mi viaje visitando Camboya, islas increíbles del sudeste asiático, Vietnam, pasé tres meses en India de norte a sur, y una semana en un ashram en Kerala, y entendí cómo perfeccionar la cocina vegetariana, y así que estaba más molesto con la gente que criticaba a Sabores extremos sin haberlo visto. Ahora que el programa se estrena, estoy en paz porque es bueno para ellos ver que no hay comparación. Es completamente diferente. Soy yo haciendo lo que mejor hago, una aventura con la comida entendiendo las culturas. También me permitió pasar de ser maestro a alumno, despojarme de todo lo que sabía, fue un sueño hecho realidad.

—¿Esperaba que este viaje también implicara un desafío físico para usted?

—Soy una persona motivada y disciplinada. También me gusta descubrir cosas en lugar de tener todo planeado. ¿Pensé que iba a ser así de físico? Realmente no. Por ejemplo, la fuerza del Mekong y el piragüismo por esos ríos fue una locura. Escalar montañas, especialmente en Alaska, nunca lo había había hecho en mi vida. Después, en un descenso en rappel por una cascada de 30 o 40 metros, no entendí cuán poderosa estaba viniendo el agua. Pero disfruté el viaje porque el destino, en términos de lo que descubrimos, fue alucinante. Creo que, como todo en la vida, si quieres lo mejor, tienes que trabajar para ello en cualquier lugar y con la comida no es diferente.

Gordon Ramsay
El chef Sheldon Simeon y Gordon Ramsay preparan un banquete hawaiano. Foto: Difusión

—En esos distintos rincones del mundo, ¿los habitantes sabían quién era usted?

—Algunos de estos lugares estaban tan lejos que no tenían idea de quién era yo, y eso fue refrescante, no solo de manera personal, también profesional, porque no había distracciones. Creo que cuando me vieron trabajar y vieron el esfuerzo que hice para demostrarles que estaba ansioso por entender lo que estaba sucediendo. Fue refrescante ser una persona normal trabajando duro en su entorno intentando entender su historia. Hubo varios lugares en los que me reconocieron, y eso, no sé, siempre es algo difícil, porque no soy de responder a esa adulación. Me gusta quedarme con una gorra puesta y alejado de todo eso.

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