Obituario

Anthony Bourdain, el cocinero rebelde que ya es leyenda

El famoso chef fue encontrado sin vida en Francia, y el mundo llora su fallecimiento

Anthony Bourdain
Anthony Bourdain. Foto: Reuters

La CNN se encargó de dar “con extraordinaria tristeza” la noticia sobre la muerte de Anthony Bourdain, su cocinero estrella. Uno que desde hace años recorría el mundo con el programa Parts Unknown, y que estuvo en Uruguay hace apenas unos meses donde charló con músicos, cocineros y comunicadores de nuestro país.

Bourdain fue encontrado muerto en Francia. Fue su amigo, el chef francés Eric Ripert, quien encontró el cuerpo sin vida de Bourdain en su habitación, en un hotel en la ciudad de Estrasburgo, ayer a primera hora de la mañana. CNN confirmó que se trató de un suicidio.

La cadena señaló que Bourdain, con 61 años, “era un narrador único”, debido “al amor que tenía por las grandes aventuras, por los nuevos amigos, por la buena mesa y las historias más notables del planeta”.

Este famoso cocinero deja atrás una hija de 11 años y una relación con la actriz Asia Argento, quien lo definió como “mi amor, mi roca y mi protector”, en un escueto comunicado que subió a redes sociales, donde también pedía respeto por su familia. Bourdain fue quien estuvo al lado de Argento mientras surgieron las denuncias de acoso contra el productor Harvey Weinstein.

Anthony Michael Bourdain ya era un chef que tenía un estatus de celebridad en Nueva York, aunque saltó a la fama gracias el artículo publicado en el New Yorker en 1999, “No coma antes de leer esto”. Esa columna lo convirtió en celebridad y dio paso a exitosos libros de cocina y, de ahí se convirtió en una presencia en la televisión de Estados Unidos.

A Uruguay vino en dos ocasiones, en las que quedó fascinado por nuestro país, “la pequeña, olvidada pero encantada tierra de Uruguay, uno de mis lugares favoritos para visitar y fácilmente uno de los destinos turísticos menos apreciados en la tierra”, según escribió en su sitio web.

Todas esas palabras de elogio vinieron a cuenta de la última visita que hizo en 2017 a nuestro país para rodar uno de los episodios del programa Parts Unknown, que se emitió en CNN el pasado 6 de mayo, en el que el chef recorrió Montevideo, Punta del Este y José Ignacio acompañado por su colega uruguayo Ignacio Mattos.

Además, charló con José Carlos Lopez, o sea Lopecito, comió pizza en el bar Las Flores con músicos de la banda Hablan por la Espalda, fumó marihuana, cenó con la chef Lucía Soria y tuvo una comida típica con la familia de Mattos.

Pero esa no había sido la primera visita del chef a nuestro país. En 2008, Bourdain había estado para grabar un capítulo de otro programa suyo, No Reservations, que se emitió por Travel Channel. En ese entonces el chef vino junto a su hermano Christopher, buscando conocer el lugar en el que vivió uno de sus abuelos en el siglo XX. Ahí quedó encantado con el chivito, que para él era el “mejor sándwich de carne del mundo”, y con la forma de asar de los uruguayos.

Con la noticia de su fallecimiento, cientos de celebridades —no solo cocineros— comentaron su fallecimiento. Amigos, colegas, admiradores y hasta el presidente Donald Trump dedicaron unos momentos para comentar la muerte de Bourdain, como si se tratara de una estrella de rock. Bourdain tenía un poco de eso.

En un memo, el jefe de CNN, Jeff Zucker llamó a Bourdain “un talento excepcional. Un gran contador de historias, un talentoso escritor, viajero del mundo y un aventurero”.

Bourdain comenzó su carrera en varios restaurantes de Nueva York, aunque no fue hasta que llegó a la Brasserie Les Halles en la gran manzana, que su carrera en las hornallas despegó definitivamente.

Su carrera en la televisión comenzó cinco años después de haber lanzado su exitoso libro Confesiones de un chef, en 2000. Allí, Bourdain contaba que las cocinas de los importantes restaurantes del mundo no eran esos sitios impolutos y refinados que hasta entonces el público en general pensaba que eran. Los definió como un barco de piratas con sables en los dientes, dispuestos a todo lo que les pida su capitán, en este caso, el chef. Además, en ese libro se despachó sobre las partes desconocidas del mundo gastronómico, un universo lleno de rencores, mucho alcohol y drogas, y largas jornadas. Bourdain siempre tuvo un aire de renegado o del chico malo de la cocina. Gracias a esa publicación se convirtió en un héroe para cierto tipo de cocineros profesionales y comensales.

Tanto en el artículo de The New Yorker como en su libro, Bourdain nunca escondió su historial de adicciones varias, ni su gusto desenfrenado por el alcohol. Escribió sobre su vida en varias ocasiones y habló sin tapujos de sus batallas contra la cocaína durante los años noventa.

Acérrimo defensor de la carne, Bourdain llegó a decir que “los vegetarianos son el enemigo de todo lo decente y bueno del espíritu humano”. Sí, así era Bourdain, quien recorrió el mundo entero probando platos típicos y algunas excentricidades, como la carne de cobra o de tiburón.

Fue presentador de programas en los que viajaba y probaba cosas exóticas, y su facilidad de palabra, así como su presencia frente a las cámaras, le dieron cuatro premios Emmy. En 2012, después de pelearse con los directivos de Travel Channel, cambió de canal y ganó en audiencia en CNN. También fue uno de los jurados del concurso The Taste (junto a Nigella Lawson, quien dijo sentirse devastada por la noticia), lo que le valió una nominación al Emmy como mejor reality show.

Además, ganó un premio Peabody como conductor, pero su mayor logro televisivo fue lograr entrevistar al entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su visita a Vietnam en 2012. Fue un éxito de audiencias que respaldaba lo que su público fiel ya sabía: que este chef no solo se sentaba a hablar de cocina, sino del mundo, y no escapaba si se trataba de política o de temas tan diversos como el hambre del mundo, el chivito o hasta la marihuana uruguaya.

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