RESEÑA SIN SPOILERS

Así es la tercera y última temporada de "Dark", la mejor serie original de Netflix

La serie alemana de Netflix, "Dark", estrenó el 27 de junio su tercera y última temporada: todo lo que hay que saber hasta ahora y reseña sin spoilers

Imagen de la temporada 3 de "Dark". Foto: Netflix
Imagen de la temporada 3 de "Dark". Foto: Netflix

"Si supiéramos cómo terminará todo, a dónde nos llevará nuestro viaje, ¿tomaríamos las mismas decisiones o elegiríamos un camino distinto? ¿Podríamos si quiera escapar a nuestro destino, o aquello que yace muy dentro de nosotros nos conduciría al mismo final, como una mano invisible? ¿Importa qué camino elegimos si terminamos frente a nosotros una y otra vez?”. Ayer se estrenó en Netflix la tercera y última temporada de Dark, una de las mejores y más aclamadas series de la plataforma, que inauguró su tanda final de episodios (ocho, de alrededor de una hora) con semejante reflexión. ¿Podemos cambiar el resultado si tomamos las decisiones correctas? ¿Somos libres?

Dark es el niño prodigio de Netflix, la prueba de que en todo ese mar de contenido y en esa compulsión de conquistar terrenos y estrenar y estrenar sin más criterio que el de ganar en clientes, se puede hacer algo original, novedoso, bueno y atrapante. Es una historia alemana de ciencia ficción con un relato laberíntico que le implica al espectador una atención extrema, que le exige volver a repasar detalles, repensar las escenas y con suerte, tener con quien comentarlas.

Es casi una película de 24 horas, dividida en tres tandas, y ahora que terminó, es el momento ideal para empezar de cero y ver, al hilo, con tiempo y pausa, todas las temporadas.

Explicar el argumento no es tarea sencilla y hacerlo sin spoilers, mucho menos. Así que un posible resumen de Dark hasta ahora es que en 2019, en la ciudad alemana de Winden, desaparecen unos niños y eso hace aflorar una serie de misterios y desata una sucesión sin fin de viajes en el tiempo. El protagonista es Jonas Kahnwald, inicialmente un adolescente que tendrá muchas responsabilidades a la hora de evitar catástrofes y fatalidades, y las familias claves en la trama son, además de la suya, los Nielsen, los Doppler y los Tiedemann.

Entre desapariciones, muertes y hallazgos, las dos primeras temporadas construyeron una intrínseca telaraña llena de recorridos circulares, en la que todos tienen que ver con todos y es muy difícil distinguir entre héroes y villanos. Quizás porque en situaciones así de límite, todos somos antihéroes.

Sin revelar más detalles, para llegar a la tercera temporada que se estrenó ayer había que tener presentes dos elementos fundamentales: una explosión nuclear en Winden que es causante del apocalipsis que ocurre justo el 27 de junio de 2020, y la existencia de al menos un mundo paralelo al que hasta ahora conocíamos en varias líneas temporales.

En este mundo paralelo están todas las caras familiares —Ullirch, Katharina, Mikkel, Hannah y entre tantos otros, Martha (Lisa Vicari)—, pero todo, la conformación de las parejas/familias y la sucesión de los hechos, es distinta. Tan diferente es esta realidad que acá Jonas no existe.

Como si no alcanzara esa complejidad, el Jonas del mundo original de Dark llegó a ese universo paralelo llevado por alguna de las versiones de Martha, y cuando menos entiende lo que le está pasando se le aparece otra Martha (una del futuro) a decirle que ellos son Adán y Eva, un error en la matrix; que de ellos depende la destrucción de los mundos y la eventual salvación. Aunque tampoco es tan así.

En esta temporada y fiel a las anteriores, Dark se sume en su mayor oscuridad, en un remolino de filosofía, mitología. teorías y referencias bíblicas más o menos solapadas que aumentan la densidad. Si en la capa más superficial el lío es entender quién es quién en qué época, en lo más profundo, el punto es de qué nos habla Dark y cuál es la lección que deja. Su ciencia ficción es el marco para reflexionar sobre la humanidad.

Con el atractivo que todo eso representa, Dark llega a un final digno de su nivel. En este tramo del camino vuelve a dar la talla con sus actuaciones (todo el elenco le encuentra matices a sus personajes según la época/dimensión a habitar), su música, la fotografía y la composición de algunas escenas, y se despide entre el drama, el velo onírico y la búsqueda de grises, como una de esas series que quedarán en la mente y el corazón. Sí, la experiencia fue caótica, ¿pero qué somos nosotros si no caos?

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