Hablan los protagonistas

Asunto mundial con eco en Uruguay: ¿hay abuso de poder en el medio artístico local?

La denuncia de Actrices Argentinas abre la pregunta de este lado del Río de la Plata

Marcha de la mujer 2018. Foto: Agustina Sanner
Marcha de la mujer 2018. Foto: Agustina Sanner

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La denuncia penal y pública de la actriz argentina Thelma Fardin contra su colega Juan Darthés, acusado de haberla violado cuando ella era menor de edad, volvió a poner el foco sobre la naturalización del abuso de poder en los ambientes artísticos, De eso se viene hablando a nivel mundial sobre todo desde que comenzaron las denuncias contra el productor estadounidense Harvey Weinstein, hoy en libertad bajo fianza pero con una causa en curso por abuso sexual.

De este lado del Río de la Plata, la pregunta que surge es evidente: en un país que no tiene una industria cinematográfica y de ficción nacional consolidada ni prolífica, pero que sí tiene una larga tradición de producción teatral, ¿el acoso y el abuso están presentes en Uruguay? La respuesta es igual de evidente: hay cuestiones, como la violencia de género en su totalidad, que no conocen de fronteras geográficas.

La Sociedad Uruguaya de Actores (SUA) tiene en curso una denuncia de acoso presentada este año por una actriz, “y antes hubo otra denuncia, pero no tuvo seguimiento porque las denunciantes no volvieron a presentarse, por más que las llamamos varias veces”, dijo a El País la presidenta de SUA, Alicia Dogliotti.

“Hubo algún caso, que no llega a grados como el que se vio en esa conferencia de prensa. Pero tenemos sí algunas situaciones, que se están trabajando de forma reservada, porque son temas muy delicados para todas las partes, y hasta que las cosas no se resuelvan no vamos a salir a hacer ningún tipo de declaraciones”, aclaró Dogliotti, “pero estamos atendiendo cada una de las quejas o de las posibles denuncias”.

La Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático tampoco es ajena a este tipo de casos. Su director, Santiago Sanguinetti, dijo haber visto de cerca, como alumno y luego como director, “algunas situaciones” que se han tratado por los “carriles normativos”. “A veces se presentan algunas en Dirección, a veces en el órgano de cogobierno. Por supuesto que se les da atención a todas las situaciones, siempre que se produzca alguna manifestación de incomodidad, del tipo que sea”, explicó. Sin embargo, Sanguinetti aclaró a El País que ante esas manifestaciones de incomodidad, “nunca se llegó a una denuncia formal, que siempre deben emerger de parte de las personas que se sienten afectadas directamente, y por eso no se dio lugar a investigación administrativa”.

En los círculos educativos teatrales, el abuso de poder también está presente y, en un punto, naturalizado. La directora, dramaturga y docente Marianella Morena, dijo a El País que conoce dos casos de docentes que tenían relaciones sexuales con sus alumnas, “y sólo una vez una chica que era alumna mía, me contó una experiencia que a ella le costó un trauma superarla. Fue la única que me lo contó desde ese lugar” de sufrimiento.

Morena hizo énfasis en una cuestión fundamental a la hora de analizar el abuso en el ambiente artístico, que tiene que ver de manera directa con lo que el trabajo implica. Una actriz o actor debe entregarse a su director, a lo que el texto y el personaje exijan, porque su trabajo es sentir, o más bien, demostrarle al público ese sentimiento. Entonces, en la ficción, un intérprete debe besar, tocar o seducir, debe involucrarse física y emocionalmente, pero sin que eso sea “real”, y en esa dinámica esquizofrénica, la vulnerabilidad es extrema. Eso se potencia en el vínculo actriz-director o estudiante de actuación-docente, una relación horizontal donde los límites se pueden volver muy confusos.

“Los vínculos laborales son completamente diferentes en lo actoral. Vos no te desnudás frente a tu gerente, no tenés que establecer una relación sentimental, pero en el mundo del espectáculo y en todo lo que conlleva a los actores y actrices, vos trabajás con eso, y por eso pasa tanto”, puntualizó Morena. “Por eso debería existir una ética intachable”, dijo.

En esa misma línea, Mariana Percovich, directora, dramaturga, docente, y directora de Cultura Intendencia de Montevideo, dijo que “los ámbitos artísticos se tienden a idealizar como democráticos, igualitarios, y sin embargo tienen misoginia, discriminaciones y problemas de acoso”.
En charla con El País, Percovich se refirió a un caso ocurrido hace dos años, en el que un grupo de mujeres denunció a un realizador audiovisual, actor y guionista uruguayo, “que hacía castings con chicas jóvenes y las llevaba a un hotel”. Al mismo caso se refirieron la directora Florencia Caballero y la actriz Leonor Courtoisie. En su momento tuvo trascendencia en las redes, y fue llevado por las chicas tanto al sindicato de actores como a la División Asesoría para la Igualdad de Género de la Intendencia.

El realizador convocaba a chicas para futuras producciones que implicaban escenas de sexo, y las citaba en su propia casa o en moteles: algunas no asistieron al casting porque dudaron del planteo, otras sí, y sí tuvieron escenas.

“En aquel momento, la Sociedad Uruguaya de Actores declaró que como era un casting que no había sido vehiculizado por ellos, entonces no se podían hacer cargo”, contó Caballero, y señaló que esa postura “cambió en el último tiempo, y hemos podido reunirnos un poco más”. Courtoisie coincidió en que ahora, desde la SUA se atienden casos de abuso y se asesora jurídicamente para su proceder. De cualquier modo y más allá de que en su momento recibieron asistencia desde la Intendencia, no pudieron avanzar legalmente con esta denuncia por falta de pruebas.

El entramado de fondo, sin embargo, va mucho más allá de la denuncia en curso que maneja la SUA, de los comportamientos de los docentes a los que refiere Morena, o del caso de los castings del realizador. Todos los consultados coinciden en que en el ámbito teatral hay un montón de comportamientos machistas que están tan naturalizados (las relaciones sexuales entre directores y actrices, por ejemplo) que ni siquiera se puede hablar de un “pacto de silencio” para cubrir algunas conductas.

Y todos coinciden en que la vulnerabilidad del vínculo laboral es muy propicia para el abuso de poder, que trasciende el acoso o abuso sexual. La violencia psicológica o verbal, el maltrato y la manipulación están ahí, y hay que trabajar para eliminarlas. Aquí también las mujeres están uniendo su fuerza y su voz para cambiar la historia.

Producción: Carlos Reyes, Rodrigo Guerra, Nicolás Lauber

A FUTURO

¿Qué se está haciendo en Uruguay?

En 2017 se realizó el simposio internacional Las hermanas de Shakespeare, sobre perspectivas de género en el teatro, promovido por el departamento de Cultura de la Intendencia. A partir de allí, contó Florencia Caballero, unas 20 personas que por ahora se manejan bajo el nombre Mujeres en la Escena Nacional, comenzaron a reunirse, a discutir sobre cómo trabaja el medio, y a generar “espacios de pensamiento, de confianza y de apoyo”. Además, la Intendencia cuenta con el 0800 4141 o *4141, para asistir a cualquier mujer en situación de violencia. Y la SUA, por su parte, está elaborando un nuevo código de ética, que incluiría “faltas especialmente agravadas en temas de acoso, abuso, bullying, persecución, maltrato. Incluso en el escenario, en el set o en camarines”.

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