Desde los ensayos

Un vistazo a "Gutenberg", el megashow que se viene el sábado en el Antel Arena

Acrobacia, danza, música, tecnología y teatro se unen el sábado en un gran espectáculo

Gutenberg. Fotos: Difusión
Gutenberg. Fotos: Difusión

Tras varios meses de trabajo, este sábado 24 se estrenará el megaespectáculo Gutenberg: el inicio de una nueva era en el recién inaugurado Antel Arena. Con una mezcla de acrobacia, danza, música, teatro y tecnología, este show —que ya vendió 7.000 entradas, y quedan las últimas en Tickantel— se perfila como uno de los proyectos artísticos más importantes del año.

Dirigido y producido por Sebastián Bednarik y Andrés Varela (cofundadores de Coral Cine), el espectáculo fue ideado como una experiencia visual de 360° basada en diversos juegos de luces y mappings, es decir, proyecciones en lugares no convencionales.

En el show de una hora y media de duración participan más de 100 personas, entre técnicos y artistas. Entre los participantes, se incluyen varias figuras de la cultura uruguaya, como la bailarina María Noel Riccetto y los músicos Juan Campodónico y Pedro Dalton.

A su vez, participan cuatro artistas franceses que trabajaron en el Cirque Du Soleil y el Royal Deluxe, entre los que destaca el actor, músico y bailarín francés Stéphane Chivot, que encarnará al alemán Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta, en el papel principal. Los otros participantes galos son el director de arte Pascal Wyrobnik, el coreógrafo Eric Martin, y el especialista en objetos escénicos Matthieu Bony.

Para este show, Bednarik y Varela tomaron al inventor de la imprenta, para elaborar un montaje que habla sobre la evolución del conocimiento humano y de sus modos de comunicación.

Andrea Arobba y Stéphane Chivot en "Gutenberg". Foto: Difusión
Andrea Arobba y Stéphane Chivot en "Gutenberg". Foto: Difusión

“Para nosotros, Gutenberg es una excusa. Es un disparador para otras ideas”, dice Bednarik a El País. Durante el show poco se sabrá sobre la vida del orfebre alemán, ya que el foco estará puesto en la revolución que generó su invento; de allí parte el concepto del “inicio de una nueva era”.

“Consideramos que a partir de la invención de la imprenta en el 1.400, la ciencia, el arte, e incluso la guerra se modificaron. De alguna manera, ahora todo se guía por la replicación”, agrega Bednarik.

En uno de los primeros actos del espectáculo se muestran los planos de la imprenta, para luego describir a través de imágenes, cómo varió el desarrollo humano con la invención de esta tecnología. Porque Gutenberg aborda la actualidad, donde la comunicación pasa por lo digital y toda la información está alojada en una nube.

Para ir trasladando al espectador hacia las distintas escenas que plantea la historia, se utilizarán dos elementos fundamentales: uno son las proyecciones, y el otro, la música, que se encarga de moldear las emociones de cada momento.

Para los creadores de Gutenberg era importante contar con música en vivo, para que fuera creando diversos ambientes y marcando los movimientos de los actores y los bailarines. Para crear una experiencia inmersiva, además del escenario ubicado en el centro del Antel Arena —que permite esa visibilidad de 360°—, habrá pequeños escenarios en el primer anillo de algunas de las gradas.

En uno, el Komuzi Trío (formado por Juan Chao, Andrés Cuello e Ignacio Echeverría) musicalizará cada tramo del show, mientras que en el otro, el músico y productor Juan Campodónico interpretará la música que compuso para el espectáculo.

Preparación

Desde adentro

Antes de que la infraestructura de Gutenberg se empiece a ensamblar en el Antel Arena, El País estuvo presente en el Palacio Peñarol, donde se están realizando los primeros ensayos generales del espectáculo.

“Un buen día todo cambia. Una persona y una simple idea hacen que nada vuelva a ser igual”, dice la voz en off que da comienzo al show. “Johannes Gutemberg inventa una maquina fantástica. La imprenta es un portal hacia la imaginación y una acelerador de cambios”.

Mientras tanto, dos bailarines hacen acrobacias aéreas en los extremos de la cancha. En el centro hay un bobelino de tul blanco (una estructura tubular móvil) de 13 metros de diámetro y ocho de altura, donde, a través del mapping, se proyectan los signos y símbolos que invitan al espectador a un viaje visual a través del tiempo.

En uno de los primeros actos, varios integrantes de la Kompanía Romanelli se acercan al centro de la cancha para ensamblar a un hombre gigante de ocho metros de altura, que luego van moviendo para que quede frente a cada sector de las gradas.

“La idea del gigante tiene muchas lecturas”, dice Varela. “En su cuerpo va a estar reflejada toda la ciencia, y se proyectarán huesos, nervios y el sistema sanguíneo. Luego aparecerán circuitos y una señal de ajuste. Tiene algo de Miguel Ángel”, comenta.

Mientras el gigante se va ensamblando, el Komuzi Trío musicaliza el momento con una pieza percusiva, casi chamánica, cuyo sonido va creciendo junto al humanoide. Varela dice que la música tiene una “importancia absoluta” en el espectáculo. “Es un musical, porque es la música la que va llevando el ritmo de todas las escenas y quiebra cada cuadro”.

En Gutenberg, el trío se encarga de marcar las emociones de cada momento. “Nuestra búsqueda se basa en generar la atmósfera general del espectáculo. Pasamos de la tensión al suspenso, y luego a algo relajado”, explica el músico Ignacio Echeverría, que durante los 90 minutos del show toca sintetizadores, teclados y guitarra.

La música permite generar varios de los momentos más emotivos del show. Por ejemplo, cuando se representa el alunizaje de 1969 —según los directores, una de las tantas consecuencias del invento de la imprenta por el avance de la ciencia—, se pueden ver dos escenas a la vez: en un lugar del escenario se ve la llegada a la Luna, y cómo se filma, mientras que en el otro extremo se ve cómo una familia ve toda esa llegada por la televisión.

Esta representación es musicalizada con el sonido de una orquesta, que interpreta la famosa pieza de la banda sonora de Una odisea en el espacio, que es intervenida por el trío de músicos para tocar una canción basada en la estética musical del rock de la década de 1960.

Gutenberg. Foto: Difusión
Gutenberg. Foto: Difusión

En otra sección se habla de la guerra, que la imprenta modificó a partir de la manipulación de los medios. En este momento, uno de los más tensos, la cantante lírica Eiko Senda interpreta una dulce pieza de la ópera Madame Butterfly. Mientras tanto, varios de los bailarines representan imágenes bélicas, ofreciendo una hermosa escena antagónica.

Momentos más tarde, el cantante de Buenos Muchachos, Pedro Dalton, aparece en escena apoyado de una música violenta y frente a un ejército, mientras repite: “Yo soy el poder”. “Es un personaje medio cómico y es un demente”, dice Dalton sobre su papel.

Sobre el final, se evidencia que el foco reflexivo de Gutenberg está puesto en el avance de la tecnología y en cómo las relaciones humanas cambiaron. “La evolución era muy lenta cuando se creó la imprenta, pero ahora la información se traslada cada vez de manera más rápida”, dice el francés Stéphane Chivot. “Los directores quieren preguntarse si esa rapidez realmente hace las cosas mejores”.

Varela comenta que “en la actualidad hay una democratización del conocimiento, y lo mismo sucede con la digitalización”, dice. “Todos accedemos a lo que queramos, y este desarrollo te lleva a la deshumanización”.

Para tener una experiencia completa de Gutenberg, es recomendable que el espectador no se concentre únicamente en los numerosos incentivos visuales, sonoros y tecnológicos que reinarán la escena. Es importante permitirse un espacio para la reflexión que plantea la historia: cómo la enorme expansión de un invento que parecía insignificante, terminó cambiando el desarrollo de la humanidad. Porque además de sus numerosos efectos positivos, la aparición de las nuevas tecnologías afectó —y sigue afectando— nuestras maneras de conocer y relacionarnos con el mundo que nos rodea.

Más

Dentro de los ensayos

El País estuvo presente en los ensayos de Guteneberg: el inicio de una nueva era, en el Palacio Peñarol. A medida que los actores y bailarines terminan de ajustar sus papeles, se pueden ver varios detalles que harán del espectáculo algo único: un humanoide gigante de nueve metros, acrobacias aéreas, música en vivo y proyecciones de mapping. A partir del martes, los ensayos pasarán al Antel Arena, donde se trabajará con los tres escenarios y los vestuarios. El show es el próximo sábado.

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