ENTREVISTA

Rossana Taddei: "Quienes trabajan en el arte están muy vinculados a la consciencia del ser"

Hoy a las 21.00, y celebrando su cumplaños, Rossana Taddei ofrecerá un mini recital a través de sus redes sociales; antes del encuentro virtual, la cantante habló con El País 

Rossana Taddei. Foto: Leonardo Mainé.
Rossana Taddei. Foto: Leonardo Mainé.

El de hoy iba a ser uno de los shows más importantes de Rossana Taddei. La cantante, que hoy cumple años, se iba a presentar en el Teatro Solís con un espectáculo llamado Íntimo. Sin embargo, la suspensión de espectáculos públicos a causa de la llegada del coronavirus a Uruguay obligó a suspenderlo. Pero sin bajar el ánimo, apenas escuchó la noticia de la suspensión, Taddei decidió organizar un mini recital en streaming para mantener el ambiente festivo.

A las 21.00, y a través de su cuenta de Facebook e Instagram, Taddei presentará un recital que define como “ultra íntimo”, donde interpretará sus canciones y dialogará con los internautas durante media hora.

A su vez, esta transmisión funcionará como una especie de despedida para el viaje que próximamente hará a Suiza para presentarse en festivales y organizar recitales. Así que este encuentro en internet será una gran oportunidad para reencontrarse con varias de las canciones que marcaron la carrera de la cantante y saludarla por su cumpleaños.

Antes del show, Taddei recibió a El País en el subsuelo del Teatro Solís, donde se encuentra el Centro de Investigación, Documentación y Difusión de las Artes Escénicas (CIDDAE). Mientras se cebaba un mate que incluía inscripciones con frases tomadas de “Cositas buenas” (una de las canciones de su hermano, Claudio, fallecido el año pasado), Taddei adelantó detalles de este show en streaming.

Además de la música, la entrevista incluyó la reflexión de la cantante sobre su relación espiritual con su hermano y su postura frente a la muerte. “Estaría bueno que la muerte nos sorprenda a todos el día que puedas decir: ‘Qué bueno. Hice realidad todo lo que quise’”, le dijo a El País sobre el final de esta charla.

—Hoy te ibas a presentar en el Teatro Solís, pero la suspensión de los espectáculos a causa del coronavirus obligó a suspenderlo. Sin embargo, vas a ofrecer un mini recital en tus redes sociales. ¿Cómo va a ser?

—Cuando el presidente anunció que iban a suspender todos los espectáculos públicos, lo primero que me vino a la cabeza fue: “Bueno, lo hacemos desde casa”. Fue como una cosa natural que me salió del corazón. Va a ser un show ultra íntimo y vamos a estar desde el living de mi casa con Cheché (Gustavo Etchenique); Gastón Ackermann no va a poder estar. La transmisión se va a ver en Facebook y en Instagram y va a ser algo corto, de media hora, porque los tiempos de una transmisión en redes sociales no son los mismos de un concierto. Para hoy estoy pensando un repertorio de canciones que sean lo más optimistas posible para el momento en que estamos viviendo. También es posible que cante “Cruzando el puente”, la última canción que compuse. La hicimos con el hijo de Cheché, Francisco, y la letra tenía algo de premonición que me sorprendió en ese momento.

—¿Qué viste de especial en el mensaje de esa canción?

—La escribí mientras cruzaba el puente de Pando. Al pasar el peaje hay una vista impresionante; se veía perfecto el reflejo del lago y se veían franjas de sol que hicieron que me viniera a la mente la idea de los destinos del sol. La letra dice: “Voy cruzando el puente y el lago, / Refleja este cielo al revés / Los verdes del campo señalan todos los destinos del sol”. Después, hay otra parte que dice: “Es todo simple y cerca, / Es solo ser, respirar, dejar que todo suceda, / Observar y celebrar”. En ese último verso había algo muy alineado con lo que estaba aconteciendo en ese momento. Fue como pararse frente a una situación muy salada, que todos conocemos, pero desde la aceptación.

—¿Cómo abordás el tema de la muerte de Claudio en las entrevistas? ¿Preferís evitar el tema?

—Depende. Mi vida personal no la suelo contar. Pero, para mí la música es un canal en el que nos alineábamos y nos comunicábamos con Claudio. Ese es un canal muy diferente al que estamos usando ahora, que es verbal y se basa en preguntas que van y vienen. Con la música pasa algo más espiritual, y vas entablando un diálogo con el otro a través de melodías. Con cada persona con la que toqué se generó ese canal porque también viajamos e hicimos giras. En el caso de Claudio, yo nací y ya tenía hermano. Luego, a partir de los juegos habituales, apareció la cuestión de música y se convirtió en nuestro juego preferido. Más allá de estar o no estar físicamente, ese canal queda habilitado siempre. Antes estábamos separados por un océano en el medio, pero igual él estaba presente. No solamente mi hermano, me pasa con todos los músicos con los que toqué. Esa es una cercanía que va a estar siempre, más allá de que la persona esté físicamente o no. Es algo medio loco.

—En una entrevista con El Observador hablaste de tu postura de desdramatizar la muerte. ¿Tiene que ver con eso?

—Sí, tiene que ver con no estar parados en la ausencia. Hablo de reconocer y aceptar la muerte, porque socialmente no estamos adecuados a pensar que nos vamos a morir. En estos años leí mucho de budismo zen y siempre tuve una conexión con lecturas espirituales. Tengo una visión relajada del tema y soy muy consciente de que yo también me voy a morir. Cuando se dice es como queda como un vacío, pero es verdad. Quienes trabajan en la música y en la poesía están muy vinculados a esa consciencia del ser: estás todo el tiempo evaluando qué existe y qué no. También sos consciente de que te vas a morir.

—La muerte ha sido inspiración de infinitas canciones, novelas y poemas. También está la idea de encontrar el arte en lo que aún es desconocido, pero que, sin embargo, se sabe que va a llegar.

—Claro, es que si uno es consciente de que todo lo que vamos haciendo va a conducir a que sucedan determinadas cosas, eso va permitir que trates de vivir este presente porque capaz en un instante ya no estás. Yo trato de hacer todo lo que tengo ganas y trato de seguir mi corazón. Estaría bueno que la muerte nos sorprenda a todos el día que puedas decir: “Qué bueno. Hice realidad todo lo que quise”. En todos estos años de transitar el proceso de la vida y de la muerte juntas, uno aprende a que no importa lo favorable y lo desfavorable que esté el entorno: en mi día a día y mi segundo a segundo, trato de hacer lo mejor que puedo.

—¿Sos consciente de que los discos y las canciones trascienden la muerte?

—Sí, siempre pensé que ese es un legado cultural que queda. Hace poco vi el documental de El Príncipe, Espíritu Inquieto, y en un momento él decía: “Yo trabajo para Dios”. Hasta el último día él se dedicó a componer y cuando la gente iba a verlo al hospital, les decía: “Mirá, hice este tema. Es para que tengan para después”. La mayoría de las personas que hacemos esto, que es componer y tocar, como centro de nuestra vida, nos sentimos bastante alineados con eso. Hay momentos en que es un impulso tan fuerte el de componer que a veces no te da el tiempo para grabar. Yo veo un camino donde pude ir todo registrando en mis discos, pero me llama la atención cuando me dicen que están escuchando Pescando en el cielo, que es del 2014. Las obras quedan para siempre.

—¿Va a haber lugar para el intercambio con el público durante el show de esta noche?

—Sí. Voy a leer mensajes y voy a tratar de responder a preguntas o a pedidos. Hay dos personas que cumplen años y me escribieron para ver si les puedo dedicar canciones. Así que voy a cumplir con los pedidos.

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