ENTREVISTA

Julieta Rada: "Siento que todo el movimiento feminista me hizo mucho bien"

La cantante presentará su disco "Bosque", ganador del Premio Gardel y el Premio Graffiti a mejor álbum pop, el 21 en la Sala del Museo

Julieta Rada. Foto: Difusión
Julieta Rada. Foto: Difusión

Tras ganar el Premio Gardel y el Premio Graffiti a mejor álbum pop, Julieta Rada presentará en vivo su tercer disco solista Bosque el sábado 21 de noviembre a las 21.00 en Sala del Museo, con una banda de virtuosos músicos locales. Las entradas están en Abitab.

Antes del show, charló con El País sobre su presente, su vida entre Argentina y Uruguay y lo que se viene.

-El 21 de noviembre vas, finalmente, a presentar tu disco Bosque. ¿Cómo vas a encarar este show?

-¡Finalmente lo presento! Salió en agosto del año pasado, yo estaba viviendo en Buenos Aires, y pensé presentarlo a principios de este año. Fijé la fecha, pandemia y mi madre me dijo: “Venite para Uruguay que estamos más tranquis”. Estuve dos meses allá, encerradísima, y me vine. Y como se habilitó un poco la cosa resolví presentarlo, porque este disco se merece una presentación. Y será el 21 de noviembre en Sala del Museo con Nacho Mateu, mi hermano Matías (Rada), Martín Ibarburu y Manuel Contrera. Le estoy metiendo un montón de energía.

-¿Cómo te lo imaginás?

-No sé, es un poco emotivo estar ensayando y tocando, armando los temas nuevos que nunca los había hecho. En Argentina llegué a ensayar algunos, pero nunca los pude tocar. Igual es como que tengo doble vida, una banda allá y otra acá, y tocar con la de acá implica toda una cuestión emocional. Me estoy reemocionando.

-Durante este tiempo compartiste zapadas con El Trío Mayordomo, con tu padre Ruben y Nacho Mateu...

-(Se ríe) ¡Un éxito El Trío Mayordomo! Eso se hizo para que yo practique la guitarra, y funciona. Estoy reestudiosa y disciplinada porque no quiero depender más de nadie, quiero poder ir a la radio yo con la guitarra. Y con el piano nunca progresé lo suficiente y la guitarra es mucho más amigable. Siento que encontré mi instrumento.

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-¿No habías conectado antes?

-Nunca jamás quise agarrarla. Quizás por tener un hermano guitarrista o haber tenido un novio guitarrista, ni me metía en ese terreno. No quería saber nada. Y la soledad te lleva a encontrar nuevos caminos. Arranqué en febrero a estudiar y progresé más en este rato que en 15 años de estudiar piano; y es mucho más compañera.

-¿Te imaginás tocando sola, a guitarra y voz en algún escenario?

-Me proyecto hacerlo en el futuro, en algún momento. También la agarré como una herramienta para la composición, el poder dominar un instrumento... Yo bastante sé de armonía porque estudié, pero tengo muchos conocimientos teóricos que nunca apliqué a ningún instrumento. Ahora estoy reuniendo toda esa información y poniéndola en la guitarra.

-¿Te cansaste de tener muchas voces alrededor de tu trabajo?

-Sí, igual siempre hice lo que me dieron ganas, y esas voces no se apagan nunca, para empezar las de mi familia, que opinamos todos de todo y es bastante insoportable (se ríe). Pero también busco eso; yo no saco nada sin el ok familiar. Eso es como que no se apaga nunca, después siempre hice lo que me dieron ganas, quizás más acompañada por ciertas personas, y cuando hacés cosas con alguien hay un poco menos de presión, de que si no te convence mucho le ves el lado positivo de lo que aportó el otro. Y cuando estás solo es como: ‘Ah, ¿vale la pena, lo tiro a la basura?’ Pero también está bueno enfrentarte a esos fantasmas y sacar tu data sole (sic).

-Tu trabajo con Bosque fue un poco transitar ese camino, ¿no?

-Sí, fue un camino a la independencia, que igual sigo transitándolo. Me ayudó mucho mi hermano, también el Bolsa (Leo Amuedo), (Martín) Buscaglia... Me ayudaron mucho a destrancarme en la composición. Y se puede, hay que animarse. Me cuesta sentarme a escribir, una melodía me sale más fluido, pero sentarme a escribir me cuesta un montón.

-También es una elección ser compositora. ¿Por qué insistís ahí?

-Todo cobra otro sentido cuando son tus palabras, tu música; me parece que tiene otro valor, al menos para mí. Igual a mí me gusta todo, también me gusta agarrar un tema de otro y cantarlo, pero me gusta que estén todas las posibilidades. Me gusta la libertad de poder elegir.

-¿Qué sentís que tenés para decir en este momento de tu carrera?

-Estoy buscando realmente lo que quiero decir. En todos mis discos hablé desde un lugar superpersonal e íntimo, y voy a seguir porque es mi esencia, pero me gustaría correrme de ese lugar y hablar desde el de otra persona o de un lugar más social. Pero no es nada fácil. Tengo muchas cosas para decir, las tengo que ordenar (se ríe). Ahora ya estoy pensando en otro disco; Bosque me emociona, me encanta cómo suena, pero es muy tranqui. Yo hace tiempo que quiero hacer un disco de rock...

-Y lo postergás. ¿Por qué tenés esa necesidad de hacer un disco de rock?

-(Piensa) No sé si es rock en sí o algo más movido, enérgico; igual son todas decisiones que tomo en el momento, con mis ganas. Con Bosque yo quería cantar retranqui, no quería nada de virtuosismo vocal, quería todo muy parejo y en un registro grave. Y ahora quiero cantar de nuevo con toda la voz. Son etapas. Igual también tengo ganas de hacer un disco de candombe tradicional... Bah, hablo de discos y no sé si voy a terminar haciendo un disco que ya están medio muertos, pero hacer algún proyecto. Ese es el plan más próximo.

-Bosque ganó un Premio Gardel y después un Graffiti. ¿Qué significan para vos esos reconocimientos?

-Me emocioné mucho. Primero fue el Gardel, no me esperaba dos nominaciones y ganarlo tampoco. Es sentirme aceptada en Argentina, que hace rato vengo remando ahí; sentí un cariño muy grande de mis colegas, la gente del ambiente, y está buenísimo eso. Argentina es muy increíble y amigable, se copan con alguien y te abrazan, te dan para adelante. Después en Uruguay yo tengo fobia, es mi país; no toco nunca porque me da fobia, y ganarme un Graffiti para mí es muy fuerte, porque es también sentir que soy aceptada. Y creo que el miedo a ser aceptada en tu propio país es mayor. No me esperaba ganar ese Graffiti de mejor álbum pop, con los que estaban en la categoría además, y aparte siempre que gané un Graffiti fue a artista femenina.

-Y es distinto defender un proyecto pop en Uruguay, un país siempre reacio al pop aunque sus principales bandas hagan pop, que en Argentina.

-Obvio, y al final terminó siendo el disco pop del Río de la Plata (se ríe). Yo soy fan del pop, de la música, pero tengo una mirada pop de las cosas. Yo veo a los Beatles pop, a Stevie Wonder pop, todo es pop. Es un lenguaje universal. Y está buenísimo que se me haya dado; me da fobia Uruguay, le tengo miedo, mucho respeto (se ríe). Haber ganado me da como una paz de decir: ‘está bien, no me odian como pienso’ (se ríe).

"Ganarme un Graffiti para mí es muy fuerte, porque es también sentir que soy aceptada. Y creo que el miedo a ser aceptada en tu propio país es mayor"

Julieta RadaArtista

-Es que siempre pienso que es valiente de tu parte ser una artista que hace pop acá y lo abraza, siendo mujer y encima “hija de”.

-Hija de... Igual yo sentí que, con el tiempo, se me fue rompiendo como ese karma. Pero pasaron muchos años. Cuando recién salí leía las cosas que ponía la gente y eran muy malos conmigo, y todo era por ser hija de Rada. “Ah, esta canta porque es la hija de Rada y el padre paga para que esté acá”. Y mi padre no se mete conmigo ni aunque le pida, no se mete, y me dolía leer esas cosas. Y Uruguay tiene algo de que cuando ve que el artista se ganó el respeto en el exterior lo vuelve a aceptar. También todo el movimiento feminista siento que me hizo mucho bien; a mí como persona, y por cómo se aceptó mi música y la de todas las mujeres. Le sacaron ese filtro de que no está bueno o no tiene tanto valor porque la que lo hace es mujer; la gente está con una apertura mucho mayor y me empezaron a escuchar desde otro lugar.

-Por todo esto, ¿Bosque es el disco que más te enseñó, que más te dio?

-No, todos me enseñaron. Con el primero aprendí a hacer un disco, qué era lo que me gustaba y lo que no; en el segundo fui perfeccionando y en el tercero aprendí a estar más sola, tomar otras decisiones. Es como que crezco a través de los discos y vivo la vida a través de ellos.

detalles

La simbología en el arte de "Bosque"

"El arte lo hizo un amigo de México que se llama Leo Moreno, era el mejor amigo de mi hermano de la escuela, cuando vivíamos en México", cuenta Julieta Rada.

"La desnudez tiene que ver con la verdad, con ser verdadero", explica sobre la silueta que la representa en el arte, el dibujo de una mujer sin ropa. Hay unas amapolas que tienen que ver con una apertura de los registros akashicos y que Rada vincula con el renacer, con el florecer en la luz tras pasar por el inframundo. "Todo este disco fue bastante meditativo, pasé por muchas disciplinas esotéricas", comenta para justificar todos los guiños a la espiritualidad que hay en el diseño de Bosque.

También hay un espejo que tiene que ver con la construcción de la propia realidad, un pájaro negro que remite a una canción del disco y la muerte misma, y una luna que está vinculada a esa misma visión, porque "hay que ver la muerte como algo lindo. Hay que morirse para volver a nacer, o dejar morir para que renazcan otras cosas", resalta Julieta. "Hay que aprender de esa destrucción para volver a nacer".

En el bosque, además, "te hacés guerrero, uno aprende mucho de estar solo y enfrentarse con sus propios fantasmas. Uno aprende en la soledad".

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