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Bryan Adams en el Antel Arena: un show cargado de éxitos y de pedidos de canciones

En su show en el Antel Arena, el cantante canadiense repasó éxitos como "Somebody" y  “(Everything I Do) I Do It for You”, y tocó canciones que le pidió el público

Bryan Adams en el Antel Arena. Foto: Difusión.
Bryan Adams en el Antel Arena. Foto: @maurirod.uy.

Minutos antes del comienzo del show de Bryan Adams en el Antel Arena, en la pantalla gigante detrás del escenario se hizo un anuncio: por cada entrada vendida en este show se plantará un árbol. “Serán 80 shows en toda la gira mundial, así que ayudarán a crear un pequeño bosque. Levanten las manos para darse un aplauso", se escuchó decir a Adams con  una voz en off. "Disfruten del show”.

Mientras canciones como “Golden Years” (de David Bowie) y "Time to Pretend" (de MGMT) estaban preparando el ambiente, por la pantalla se mostraba la portada de Shine a Light, el disco que trajo por tercera vez al canadiense a Uruguay. En esa imagen se podía ver al músico pintado de rojo y parado de perfil, como si estuviera esperando el comienzo del show. Apenas sonaron los últimos acordes de “Animal”, de Miike Snow, el hombre de rojo lanzó un rugido hacia el público e inmediatamente se apagaron las luces. Se escuchó una ovación en todo el recinto y empezó el show.

Adams, que con más de 35 años de carrera sabe perfectamente cómo manejar un recital, salió al escenario tocando los acordes distorsionados de “Somebody”, del disco Reckless. Bastó con que el músico abriera la boca por primera vez para que la mayor parte del público de la platea se pusiera de pie. Mientras la gente coreaba el estribillo de aquel clásico de 1984, el flash de cientos de celulares iluminaba el recinto, complementándose con el collage de fotos que aparecía en la pantalla gigante.

Vestido de negro y acompañado por una formación clásica de rock (batería, guitarra solista, bajo y pianos), Adams —que estaba al frente, vestido con una camisa y un jean negro— cantó con su voz inconfundible y llena de energía, que por momentos recuerda a los gruñidos de Bruce Springsteen y a los gritos de Steven Tyler . Es más, en varias ocasiones su voz recordó a aquel rugido que dio comienzo al show, un recurso que invita a cantar hasta al asistente más frío (“Common everybody”, gritó en varias veces mientras levantaba su puño al aire).

Para generar un ambiente de clásico show rockero, el canadiense enganchó “Somebody” con dos de sus éxitos (“Can't Stop This Thing We Started” y “Run to You”), apenas dejando algunos compases de descanso. En esas canciones, Adams fue caminando hacia los extremos del escenario para que el público de los anillos se levante de los asientos; todo acompañado de riffs insistentes y distorsionados y de una batería bien fuerte.

Luego de la ovación, el canadiense se tomó un momento para saludar al público. En la platean se podían ver banderas de Canadá y de Uruguay, junto a dos pancartas con nombres de canciones. “¿Qué pasa, amigos uruguayos?”, dijo el cantante con un español forzado mientras se colgaba una guitarra acústica. “Estamos muy contentos de estar aquí en Montevideo otra vez. Me llamo Bryan y soy su cantante por esta noche”, dijo con una gran sonrisa. Luego empezó a tocar “Shine a Light”, la canción que da nombre a su último disco, y el público prendió los flashes de sus celulares. 

Mientras cantaba el estribillo, Adams sacó su celular del bolsillo y filmó un pequeño video desde el escenario, que horas más tarde subió a su cuenta de Instagram —la misma cuenta donde registro el mal estado de las playas montevideanas—.

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Montevideo, Uruguay 🇺🇾❤️ #bryanadamsshinealight

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Tras la nueva canción, Adams dio paso a “Heaven”, uno de sus clásicos. En el Antel Arena se escuchó un grito ensordecedor del público, luego de que se reconocieran los acordes de piano. Para cuando llegó el estribillo, Adams puso su micrófono enfrentado al público para que se animen a corear a todo volumen. “Common”, gritó, e inmediatamente se le sumaron unos cuantos decibeles al canto colectivo. “You’re good singers”, dijo al final.

Después de unas canciones rockeras, el clima se fue moviendo hacia la intimidad y  la banda tocó las baladas “Have You Ever Really Loved a Woman?” (una canción con aires flamencos, que se acompañó del videoclip original en la pantalla gigante), “Here I Am” (donde por primera vez en la noche se apagó pantalla y Adams quedó junto al pianista Gary Breit) y “When You're Gone” (donde se enfrentó al público únicamente con su guitarra acústica).

Estas canciones llevaron al momento más emotivo del show: “(Everything I Do) I Do It for You”. Las luces azules que iluminaban el escenario se mezclaron con las luces de los flashes, varias parejas se abrazaron y otras se besaron. En el Antel Arena se generó la sensación de que había llegado la hora de los lentos; solo que esta vez, la música estaba siendo tocada en vivo por su intérprete original.

Bryan Adams en el Antel Arena. Foto: Difusión.
Bryan Adams en el Antel Arena. Foto: @maurirod.uy.

Tras la intimidad, Adams y su banda le devolvieron el rock distorsionado al recinto. “Back to You” dio paso a varios saltos sobre el escenario y a un solo furioso de guitarra de Keith Scott. Así, el cantante volvió a enganchar varias canciones: “The Only Thing That Looks Good on Me Is You”, “Cuts Like a Knife” y “18 Til I Die”. Esta última —que se traduce como “18 hasta que me muera”— definió perfectamente el sonido y la energía que transmiten Adams y su banda en escena. A los 59 años, el músico mantiene un rock joven que se acompaña del disfrute de la banda.

Y ese disfrute quedó confirmado apenas unos minutos después. Antes de seguir con su show, el canadiense se tomó uno momento para leer las pancartas que sostenían algunos asistentes. “Me gustaría poder tomar algunos pedidos de canciones”, dijo en ese espacio entre temas. Señalando una pancarta dijo: “Este chico quiere escuchar ‘Low Life’. Déjenme ver si me acuerdo de la canción. Mientras tanto, veamos otra”. Una mujer de la platea gritó “Thought I'd Died and Gone To Heaven”. El músico aceptó y le preguntó su nombre. “Melina”, se escuchó desde las primeras filas.

Adams empezó a cantar con su guitarra acústica y dijo: “I believed, there's no heaven / No hideaway from Melina”. Tras el guiño del cantante, se escuchó un grito ensordecedor. Tras esa respuesta, pareció que se entusiasmó y quiso seguir con la dinámica. “¿Se acuerdan del tono de ‘Low Life’?”, le preguntó a su banda. Mientras el músico iba marcando el ritmo, se le fueron sumando el resto de los instrumentos. Luego pasó a “Room Service”, a pedido de otra persona del público. “¿Debemos seguir no?”, preguntó antes de terminar la canción.

Luego de la ovación, hubo espacio para un último pedido. “¿Cómo es tu nombre?”, preguntó Adams. “Martín”, se escuchó con un grito. Luego de que el cantante tratara de pronunciar bien el nombre, agregó: “Así que eres todo un romántico. Para Martín, esto es 'Please Forgive Me'”.

Tras ese momento, el más honesto del show, llegó “Summer of ‘69”, la canción más popular de Adams, que fue coreada por todo el público y se convirtió en un momento de celebración en la platea y los anillos del Antel Arena.

En su regreso para los bises, Adams enganchó el riff de “Seven Nation Army” —de The White Stripes— con el de “I Could Get Used to This”, de su último disco. Sorprendió con una versión enérgica de “I Fought the Law” (con la aparición en pantalla de la cantante Meri Deal, que estaba parada en la primera fila) y pasó por “Straight From the Heart” (que compuso a los 18 años y que mostró con guitarra y armónica). 

“Ahora, enciendan las luces de sus teléfonos”, dijo en español antes de retomar un fragmento de “Shine a Light”. Para cerrar el show, tocó “All for Love”, el clásico escrito junto a Rod Stewart y Sting. “Gracias, han sido maravillosos", dijo luego de que la gente se uniera a corear el estribillo y las parejas se abrazaran por última. Un cierre perfecto para un show cargado de éxitos y de emociones.

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