NUEVA NORMALIDAD

Aforos reducidos, tope de músicos en escena y sin contacto: así se vive el regreso de las salas

Los museos, y las salas de música, teatro y cine están reactivando sus actividades con un aforo reducido y con algunas restricciones. El País se comunicó con directores de salas para analizar el tema.

Cinemateca Uruguaya. Foto: Marcelo Bonjour.
Cinemateca Uruguaya. Foto: Marcelo Bonjour.

Ya pasó más de un mes y medio desde que La Trastienda se convirtió en la primera sala latinoamericana de música en reabrir. Con un show de Buenos Muchachos, el 9 de julio, el local inició, entonces, una cargada agenda de recitales de cuatro shows por semana, de los que la mayoría agotó entradas.

Al igual que todas las salas de música, La Trastienda se encuentra en la fase 0 del protocolo propuesto por el colectivo Uruguay es Música y aprobado por la OPP. El público está distribuido en mesas de cuatro sillas y, con el aforo reducido al 30%, pueden recibir hasta 164 por recital. “Ya estamos totalmente acostumbrados a este presente, lo cual no es algo positivo en el pequeño aforo que tenemos y las consecuencias económicas que esto trae”, asegura Danilo Astori Sueiro, director de La Trastienda.

La Sala del Museo, que reabrió el 22 de julio, atraviesa una situación similar. “La gente generó un compromiso con el protocolo y respondió en la compra de tickets, que es fundamental. El lado negativo es que se hace muy cuesta arriba con estos números”, comenta el director de la sala, Camilo Sequeira.

La sala puede recibir a 192 espectadores, que representa el 20% de la capacidad total. “Cerramos julio con pérdida, aunque fueron pocos días. Vamos a ver qué pasa en agosto”, dice. “Lo positivo es que la industria vuelve a trabajar, pero con esta capacidad es muy difícil”.

Desde las salas que forman parte de Uruguay es Música se está esperando para pasar a la siguiente fase, que les permitiría recibir más público. “La fase 1 ya debería estar sucediendo y estamos en urgentes tratativas para que así sea”, dice Sueiro.

A su vez, se espera que se modifique el límite de músicos en escena. “Tenemos dos protocolos contradictorios”, asegura Astori. “En el de las salas sin butacas fijas se puede tener como máximo a cuatro artistas en el escenario, mientras que el de las salas de teatro no hay tope. Necesitamos resolverlo”. “Muchas bandas y artistas se ven imposibilitados de tocar”, dice Sequeira.

teatro

Un regreso sin contacto en el escenario

El 8 de agosto, El Galpón reabrió la sala César Campodónico para reestrenar la obra Todo por culpa de ella. Con el aforo al 30%, puede recibir a 240 personas. “De cualquier manera, como el protocolo marca que hay que tener una fila vacía y dos butacas vacías entre espectadores, en realidad recibimos a 208”, explica el secretario general de El Galpón, Héctor Guido.

Se está trabajando con entradas agotadas, pero se espera el aumento del aforo, que permitiría la reapertura de sus otras dos salas —Atahualpa, de 164 butacas; y Sala Cero, 70 butacas— y que la sala Campodónico, con capacidad para 800 personas, reciba a más público. “Lo más complicado ahora son las salas pequeñas, que pueden recibir a muy poca gente, y la situación económica no hace viable la reapertura”, agrega.

También se espera una modificación del punto 10 del protocolo para salas de espectáculos, que establece una distancia de dos metros entre artistas y prohíbe el contacto físico. El presidente del Sodre, Martin Inthamoussú, explica que la modificación será esencial para las realización de las funciones restantes de Un tranvía llamado deseo —suspendidas a causa de la llegada de la pandemia—y el estreno de La tregua, ambos a cargo del Ballet Nacional del Sodre.

“Hay escenas que requieren contacto, por lo que no podríamos hacer ese repertorio”, explica. Mientras tanto, el viernes el BNS estrenará un ciclo de piezas solistas titulado Volvemos con vos.

cine

Cinemateca Uruguaya con una función diaria por sala

“Volver a recibir a la gente fue una alegría indescriptible en estos momentos tan difíciles”, define María José Santacreu, coordinadora general de Cinemateca Uruguaya. Sin embargo, advierte que “es dificultoso mantener un esquema de costos y beneficios que permita seguir”.

Cinemateca cuenta con tres salas. La más grande, de 176 butacas, pasó a recibir entre 36 y 43 personas (“La diferencia está en si son cohabitantes”, explica), mientras que las restantes —con capacidad para 117 y 110 personas, respectivamente— pueden recibir entre 26 y 29 personas. Además del aumento del aforo, se espera que se les permita realizar más de una función diaria por sala. “Lo ideal serían tres funciones diarias; lo menos ideal, dos. Pero tenemos que ver, porque si vas a agregar una función, pero se duplican los gastos porque tenés que esperar muchísimo tiempo entre función y función, es imposible hacerlo".

Mientras tanto, Cinemateca —en colaboración con Goethe Institut— lanzó Autokino, un autocine ubicado en uno de los patios del Espacio de Arte Contemporáneo. La primera función se realizó el viernes, y el proyecto continuará durante otros cuatro fines de semana. "Es una de las inciativas para paliar las dificultades", comenta Santacreu. A su vez, se lanzó la campaña Invitá a tu amigo imaginario, que consiste en regalar una entrada a un "amigo imaginario" comprando, a un precio de 50 pesos, un ticket para una de las butacas vacías de las funciones. 

Santacreu destaca que los socios han sido esenciales en estos tiempos difíciles. "Realmente se vio apoyo incondicional, casi un amor de la gente por lo que hace Cinemateca", dice, y agrega que "no hubo, prácticamente, socios que se quisieran bajar". "Eso te da un impulso para seguir haciendo las cosas a pesar de las dificultades".

museos

Salas con menos visitantes y el regreso de visitas

Antes de la pandemia, el MAPI recibía a 500 niños y adolescentes por día. Con las visitas educativas presenciales suspendidas y la falta de turismo, ahora reciben a 50 visitantes diarios. “El cambio fuerte es el de esos dos públicos”, dice el director del museo, Facundo De Almeida. “Lo que sí notamos es que hay más movimiento de público uruguayo”, destaca.

El MNAV, que reabrió sus puertas el 3 de agosto, recibió a 420 visitantes. Según explica su director, Enrique Aguerre, los 2500 m2 del edificio permite que 400 personas estén en el museo al mismo tiempo, manteniendo la distancia establecida en el protocolo. 

El MNAV ya volvió a ofrecer visitas guiadas gratuitas. Con un cupo para 20 personas por visita, el próximo sábado se podrá recorrer las muestras Equilibros, de Andrea Finkelstein; y El hacer insondable, de Petrona Viera, teniendo en cuenta el contexto sanitario actual y tomando las medidas protocolares requeridas.

“Es una oportunidad muy valiosa porque se puede charlar e intercambiar con los curadores. Incluso va estar la artista en Equilibrios. Creo que es un lujo”, dice Aguerre. “Uruguay se ve con muy buenos ojos en la región”, agrega sobre el proceso de reactivación del sector cultural.

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