Recuerdo

La saga que hizo de Eddie Murphy una estrella está en los servicios de streaming

Las dos primeras partes de "Un detectivo suelto en Hollywood" está en Netflix y para alquilar en Claro Video

Un detective suelto en Hollywood
Eddie Murphy en Un detective suelto en Hollywood

¡Vaya década, la de los 80 para Eddie Murphy! Pasó, por ennumerar algunos detalles, de ser el comediante más gracioso de Saturday Night Live a volverse una de las grandes estrellas mundiales del espectáculo gracias a una seguidilla de éxitos de taquilla de esas que se dan pocas. E hizo Raw, su show de stand up, que es tremendo hito del género y hasta sacó dos discos de un funk chirriante.

Pero fue el cine lo que nos hizo conocerlo acá tan lejos de todo. En esos 10 años estrenó, entre otras, 48 horas y su secuela, De mendigo a millonario, En busca del niño dorado, Un príncipe en Nueva York y Los reyes de la noche, que fue una que dirigió y que uno recuerda como floja. Nada mal, igual.

Y además estrenó los dos primeros capítulos de la saga de Un detective suelto en Hollywood que siguen siendo de lo más exitoso de su carrera y que ahora están incluidos en la grilla de Netflix y para alquilar en el servicio de streaming, Clarovideo. La comedia original fue, de hecho, el primero de siete número uno consecutivos de Murphy.

(Para que quede en actas: sus cuatro películas más taquilleras son las cuatro Shrek donde dio voz al burro; la quinta de ese ranking es, justo, la primera de Un detective suelto en Hollywood).

Murphy seguiría teniendo una carrera exitosa aunque artísticamente irregular que transitó desde la categoría de celebridad. Su última película, My Name is Dolemite le dio una nominación al Globo de Oro y es, de acuerdo, al sitio Rotten Tomatoes, la mejor producción de Netflix, según críticos y público.

En la primera de Un detective suelto en Hollywood, Murphy presenta a su Axel Foley, un policía de Detroit que va a dar a Beverly Hills (en la traducción local le cambiaron el nombre al barrio de Los Angeles) para resolver el asesinato de un amigo. Un pillo tirando a anarquista y medio tramposo, Foley enfrenta a las autoridades locales, con ese carisma que es la marca registrada de Murphy.

Pensado originalmente para estrellas tan distintas como Sylvester Stallone, Al Pacino y Mickey Rourke (¡sí!) quien se hizo con 300.000 dólares del precontrato y al final dejó la producción, es un papel ideal para Murphy. El guion, además, que parece tan afinado, es el rejunte de muchos libretos que se habían venido trabajando a lo largo de cinco años.

En la segunda parte, que es de 1987, Foley encuentra otra excusa (ayudar a Taggart y Rosewood, los detectives locales buenos y torpes) en perseguir a un asesino en serie. En 1994, hubo una tercera parte, dirigida por John Landis (quien no se llevaba nada bien con Murphy), que no estaba tan buena. Las dos primeras las dirigieron, respectivamente, Martin Brest y Tony Scott, dos buenos directores para esta clase de asuntos. Se había hablado con Martin Scorsese para la primera, lo que hubiera sido un tanto raro.

Desde la producción de Don Simpson y Jerry Bruckheimer en adelante, todo tiene una impronta ochentera que la va muy bien. A eso ayuda la música del alemán Harold Faltermeyer (que también la banda de sonido de Top Gun) que es puro rock sintetizado a la usanza de la época e incluye en el setlist, de la primera, éxitos como “The Heat Is On” y la pegadiza “Axel F”. La persecución con la que empieza la primera parte y en la que se destrozan una cantidad obscena de autos, también es un signo de aquellos tiempos.

Pero por encima de todo está Murphy que acá estaba de racha y muestra por qué. Su Foley tiene el desparpajo que caracterizó esa etapa de su carrera y hay una combinación que aún funciona entre comedia y acción.

Secundarios como Serge (Bronson Pinchot) y su locura por hacer expreso y Taggart (John Ashton) y Rosewood (Judge Reinhold), aportan también parte de la gracia.

El encanto ha sido duradero. En 2013, incluso, se habló de una serie desprendida de la película pero, aunque tenía a Murphy en el piloto, no consiguió la aprobación de ninguna cadena.

Lo que es seguro es que habrá una cuarta película. Después de años de negarse a volver a Axel Foley (la tercera lo defraudó enormemente y fue un fracaso comercial), Murphy firmó para Netflix para que Foley vuelva a Beverly Hills. O a Hollywood, según la despistada traducción local.

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