Streaming

Lo nuevo de Eddie Murphy para Netflix, es una divertida comedia de amor al cine

Se estrenó "Dolemite Is My Name", una película sobre un personaje del entretenimiento de la década de 1970

Eddie Murphy
Eddie Murphy como Dolemite, un director tenaz

Eddie Murphy en una comedia para Netflix: compro. Ayer la plataforma de streaming estrenó Dolemite Is My Name en la que Murphy, uno de los más grandes comediantes/actores de su generación, está mejor que nunca.

Murphy —58 años, 10hijos, una nominación al Oscar, es el burro de Shrek— interpreta ahora a Rudy Ray Moore, un comediante que encontró un personaje de comedia y se dedicó, además, a hacer películas de blaxploitation, el género del cine afroamericano por excelencia de la década de 1970. La referencia a Ed Wood, aquella de Tim Burton sobre el director de clase B, es explícita: las dos películas comparten guionistas, Scott Alexander y Larry Karaszewski.

El cine de Moore era baratísimo y tenía muy claro el target: pueden ser vistas como parodias de clase C de películas de clase B. La fórmula indica que debe haber un héroe negro que sea pura testosterona, gran amante y una máquina de matar. Dolomite y The Human Tornado son malas pero con ganas, y eso significa que pueden ser vista con cariño y estima. Esa es la mirada que tiene Murphy, que acá además produce, sobre su personaje.

Moore era un comediante sin mucha gracia y un buscavida del espectáculo. Como sin quererlo, y utilizando las historias callejeras y el lunfardo de los marginados de Los Angeles, creó a Dolomite, una especie de proxeneta mal hablado y, por lo visto, muy gracioso. Fue uno de los primeros en hacer chistes explícitamente verdes (eso es con todas las malas palabras que se precisaran) y convertirlos en un éxito. Después de ver impertérrito Primera plana, se dio cuenta que se podía hacer un cine comercialmente eficaz, con mujeres desnudas, kung-fu e identidad racial. Pero, básicamente, con mujeres desnudas y kung fu.

Para conseguir su sueño, Moore, no tenía eso sí, ni demasiado dinero, ni contactos, ni la menor idea de cómo se hacían las películas (ni tampoco sabía kung-fu). A eso se le llama empezar de cero y para esos casos, no viene mal un montón de tenacidad que era lo que le sobraba a Moore.

Así, Moore se junto con un guionista (Keegan-Michael Key), un director (Wesley Snipes, otro que está mejor que nunca) y una estrella (Da’Vine Joy Randolph), y con un par de compinches de siempre (entre los que están Craig Robinson, Tituss Burgess y Mike Epp) formó un equipo de esos que no ganan campeonatos. Pero cumplir un sueño, es siempre es el mayor motor para los triunfos.

Murphy es la parte más disfrutable de una película muy disfrutable. Es un gran actor y acá tiene para lucirse. La ambientación de época se presta para el encanto, los 70 fueron el pináculo de la coloridad elegancia afroamericana y acá eso queda clarísimo.

Murphy está de regreso si es que alguna vez se fue. Ahora, por ejemplo, está volviendo a dos de sus personajes más reconocidos de la década de 1980: será Akeem en la segunda parte de Un príncipe en Nueva York y Axel Foley en la cuarta de Un detective suelto en Hollywood; también estaría en la por ahora rumoreada, nueva película de Shrek, Triplets.

Y mientras se lo puede disfrutar en esta Dolomite is My Name, de lo mejor que ha hecho en muchos, muchos, años.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)