Lista

Nueve películas clásicas de los 80 que están para ver en Netflix

Sylvester Stallone, Eddie Murphy, Robert De Niro y Al Pacino en una guía para una matiné para ver con hombreras

Pacino fue narco en "Scarface" y también en "Carlito´s way", aunque ahí quería salir del negocio.
Al Pacino como loco en "Scarface"

Y a veces nos pega la nostalgia en estos tiempos de aislamiento. Una melancolía que hasta nos lleva a pensar que la década de 1980 fue algo más que peinados raros, hombreras y películas de Rambo. Que nos hacen añorar aquellos momentos en que salíamos todos juntos a protestar, a celebrar, a lo que fuera. O a ir al cine, claro. Por eso para acompañar esos momentos vaya aquí una guía para hacerse una matiné (o una maratón que es el término más actual) de cine clásico ochentero para todos los gustos disponible en Netflix. Porque los 80, vamos, siempre van a estar de moda.

1983

Flashdance 

 Es como Rocky pero con Alex (Jennifer Beals) una bailarina exótica que intenta entrar en la legitimidad de una escuela de danza. Ese camino empieza en una especie de cabaret en la que su número consiste en tirarse un baldazo de agua a terminar llenando de baile y piruetas a un estricto comité de admisiones que queda encantado con la magia de su ritmo. Si a eso se le suma, un contexto obrero del que la muchacha (que además trabaja en una fábrica) quiere salir, y una banda de sonido de rock sintetizado (“she’s a maniac, maniac of loove”), el paquete ochentero está completo.

1983

Scarface

Fue como la reunión anual de los excesivos. El guion es de Oliver Stone quien ya demostraría que lo suyo era la desmesura; la dirección, de Brian De Palma, al que le encantaba el desmadre visual y, por encima de todo, estaba la figura de Al Pacino, que acá tuvo pase libre para hacer todas las exageraciones que se le ocurrieran. Es la historia de Tony Montana, un exiliado cubano que se metía en el negocio de las drogas para terminar siendo no solo su zar, sino también uno de sus principales consumidores. La escena final con Pacino frente a una montaña de cocaína y presentándole a su “pequeño amigo” (una tremenda metralleta) a quienes lo venían a matar es una oda, precisamente, al exceso.

1983

Blue Thunder 

Una de acción bien pochoclera que además de helicópteros y policías, tiene un guion de Dan O’Bannon (el de Alien) y fotografía de John A. Alonzo quien hacía poco había estado nominado al Oscar por Chinatown. El director es John Badham, a quien por entonces se lo miraba con el recelo con el que se miraba a los “artesanos” pero que filmó un montón de buenos momentos para aquella generación entre los que están Fiebre de sábado por la noche, Juegos de guerra y Cortocircuito, . En Relámpago azul, que así se llamó en Uruguay esta Blue Thunder tiene a Roy Scheider como un policía de Los Angeles al que le mandan probar un prototipo de helicóptero que más que cuidar la ciudad tiene la capacidad de destruirla; el tipo viene de Vietnam así que tiene sus conflictos con el tema. Su rival es Warren Oates: la fiesta está completa.

1985

Out of Africa 

Los corazones de una generación se detuvieron cuando Robert Redford estaciona la avioneta en el medio de la sabana y se lleva a dar una vuelta a Meryl Streep por los paisajes arrebatadores de Africa con la música de John Barry. No se puede ser más clásico y así es todo en esta película de Sydney Pollack que va por el lado del clisé romántico para contar la historia de una aristócrata danesa en la Kenia de principios del siglo pasado viviendo un tórrido amorío prohibido con un aventurero que justo tiene la carita de Robert Redford. Ganó siete Oscar, incluyendo película, director y guion. En Uruguay se estrenó como Africa mía.

1985

Breakfast club 

Rebeldía juvenil a medida de la década en la que se apaciguó la rebeldía juvenil. Estrenada en Uruguay como Nosotros cinco (aunque en el video club se la pedía como El club de los cinco), tiene a Molly Ringwald, Judd Nelson, Emilio Estévez, Ally Sheedy y Anthony Michael Hall, como el grupete de muchachones castigados que deben pasar un sábado en el liceo. Pura angustia adolescente que John Hughes (el Orson Welles del género), llena de inventiva y de grandes canciones. Si es un cincuentón seguro reconoce “(Don’t You) Forget About Me” de Simple Minds, temazo. Linda película para una tarde como ésta.

1985

Silverado 

Los ochenta fueron tan eclécticos que hasta hubo westerns. Este es uno de los mejores porque Lawrence Kasdan era un tipo que sabía de cine (escribió trilogía original de La guerra de las galaxias y Los cazadores del arca perdida, por ejemplo), y porque la historia tenía todo lo que tenía que tener una película del género. Es sobre como un grupo de amigos que intentan imponer justicia en un pequeño pueblo a merced de un malvado. En el elenco están, tan jóvenes, Kevin Costner, Kevin Kline y Danny Glover. Estuvo nominada a dos Oscar.

1986

Cobra 

Si es que esa entidad realmente existe, esta probablemente sea la mejor película de Sylvester Stallone de la que fue, sin duda, su zafra más importante. Para empezar la escribió él, que siempre supo lo que la gente esperaba de su presencia y la dirigió George P. Cosmatos que sabía cómo vender esta clase de cosas. Acá Sly es un policía anarquista a lo Harry Callahan, que se enfrenta a un culto medio satanista. Y está Brigitte Nielsen y es una producción de Canon, una compañía que entendió y vivió el espíritu de aquellos tiempos. Para los que se fijan en esos detalles, el auto de Cobra está buenísimo.

1988

Midnight Run 

Admisión de culpa: la otra vez cuando se hizo un repaso a las comedias de Robert De Niro (con la excusa del éxito local que está teniendo The Intern en Netflix), se pasó por alto esta eficaz comedia dirigida por Martin Brest que en Uruguay se estrenó como Fuga a la medianoche. De Niro es un cazador de recompensas que debe trasladar de Nueva York a Los Angeles a un contador de la mafia (un genial Charles Grodin). Los persiguen todos los enemigos posibles incluyendo el FBI y un montón de matones. Una road movie llena de momentos divertidos.

1983

Coming to America

Los ochenta fueron, entre otros que pueden reclamar la corona, la década de Eddie Murphy. En esos 10 años apareció en 48 horas, De mendigo a millonario, Un detective suelto en Hollywood, además de ser parte fundamental de Saturday Night Live y hacer uno de los más importantes shows de stand up de la historia, Raw (está en Netflix). En ese paquete consagratorio está Un príncipe en Nueva York, en la que interpreta a un malcriado monarca africano que se pierde en la metrópolis y debe descubrir una nueva forma de vivir. Dirige John Landis, que por entonces, estaba en su mejor momento y está llena de momentos Murphy.

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