ENTREVISTA

Marcos Carnevale: "No existe la receta del éxito pero sí los ingredientes"

Con el reconocido guionista y director argentino, que está presentando No soy tu mami, su nuevo éxito de taquilla, con Julieta Díaz y Pablo Echarri

Marcos Carnevale
Marcos Carnevale, con nueva película en Montevideo. Foto: Francisco Flores

"Sí, a lo largo de mi carrera me han dicho muchas veces que mis películas son comerciales, y me lo siguen diciendo. Creo que es un prejuicio. Cuando hago una película como Anita me respetan más que cuando hago una comedia. Es un prejuicio absurdo. Yo soy muy italiano y filmo muy italiano. Pero creo que por momentos no está de moda la emocionalidad. Y todo se hace más controlado, más minimalista. Y yo no voy con eso. Y yo la respuesta la recibo del público, cuando veo que los espectadores se ríen y se conmueven. Es un prejuicio, porque cuando Giuseppe Tornatore hace Cinema Paradiso, que llorás a los gritos, nadie le dice que es un sensiblero”, comenta con El País Marcos Carnevale, quien con esta nueva película, No soy tu mami, ya llegó a los 200 mil espectadores en Argentina

Julieta Díaz y Pablo Echarri protagonizan esta comedia romántica que habla sobre los mandatos sociales, y que busca romper con algunos prejuicios que puede tener el espectador. “Está funcionando muy bien en Argentina, porque es una comedia romántica, con un elenco muy atractivo, pero también por el tema. Creo que abrió temas: y eso se vio muy reflejado en las redes y en los programas de televisión. La película trata de la nueva mujer, del empoderamiento femenino, y de cómo la mujer no necesita construirse a partir ni de un hombre, ni de tener hijos”, agrega el reconocido director, que en este nuevo trabajo vuelve a trazar una trama eficaz, junto a una serie de personajes secundarios pintorescos y jugosos, en un marco visual lleno de vitalidad. 

Pablo Echarri
Pablo Echarri, en No soy tu mami. Foto: Difusión

-Tus cifras de espectadores convocados son muy fuertes.

-La más taquillera fue Corazón de León, una bomba atómica que metió como dos millones de espectadores. El fútbol o yo también fue muy taquillera. Todas anduvieron bastante bien, salvo un par que me corrí un poco del mainstream, como Anita o El espejo de los otros. Esas películas hicieron un gran recorrido internacional. En eso también he tenido suerte. Elsa & Fred era una película de muy baja expectativa, porque tenía como protagonistas a dos ancianos, y eso en general al público lo tira para atrás. Y fue una bomba en Argentina y en el mundo, y se hizo la remake en Estados Unidos. Corazón de León lleva su novena remake. El fútbol o yo también anduvo bien en ese sentido.

-Como que encontraste la receta del éxito.

-No. Si la tuviera haría un éxito todos los días. No existe la receta del éxito, pero sí los ingredientes, parámetros, que por otro lado van mutando con las épocas. El público de hoy no es el mismo de hace 10 años. Hubo un cambio muy grande con las plataformas nuevas, y también en la comprensión de los contenidos. Hoy un chico de 16 años tiene una capacidad de atención muy inferior a la que teníamos nosotros. Pero procesa más rápido los conceptos. Y como guionista y director te tenés que adaptar a eso: antes el espectador necesitaba más desarrollo para comprender. Hoy entiende más rápido, entonces hay un montón de escenas que no se hacen. Veo programas que hacíamos en Pol-ka hace 20 años, y hoy son tremendamente lentos. Y en ese momento eran de innovación total. Y si ves Rolando Rivas, taxista te pegás un tiro de lo lento que es.

-Cuando ves las remakes de tus películas comparadas con las originales…

-En general han respetado mucho el guion. No así el tono: algunos la embocan y otros la han pifiado. De Corazón de León se han hecho versiones de bajo presupuesto, con enanos muy defectuosos, y de muy alto presupuesto, como la francesa con Jean Dujardin. Me encanta que hagan remakes, porque a veces me topo con cosas que las hacen mal porque no las terminaron de entender, o por esa adaptación que implica llevar una ficción a otro país y otra idiosincrasia. Y a veces veo que con mi propio material, que salió de mi cabeza, la mejoraron.

-Es gracioso cómo escribiste Elsa & Fred...

-Sí, yo tenía la idea de dos viejitos, que se metían en la Fontana di Trevi, emulando la mítica escena de La dolce vita de Fellini. Tenía eso nada más. En general yo no escribo nada hasta que no sé que la voy a filmar. Y un día fui a una reunión con un productor español que venía a ver a Adolfo Aristarain. Y Adolfo me dice “contale tu historia sobre Fellini”. Le conté las historia de los dos viejitos y se fascinó. Y me preguntó si tenía escrito el guion y le dije que sí. En realidad solo tenía en la cabeza la última escena. Me pidió para verlo, y le pedí un mes para hacer retoques. Y me puse a escribir como loco. Y al mes le mandé lo que después fue Elsa & Fred, y ya pensando en China.

El fútbol o yo
El fútbol o yo, Julieta Díaz y Adrián Suar en otro éxito de Carnevale. Foto: Difusión

-¿Por qué en China Zorrilla específicamente?

-Tenía que ser como una anciana que tuviera la juventud que tenía China y a la vez su vejez física. Y como esa locura que tenía ella. Y cuando la estrenamos, había cero expectativa, tanto que salimos con 20 copias, que en Argentina no es nada. Y explotó. Y a la semana ya teníamos 40 copias, y todo así hasta convertirse en el fenómeno que fue. Y el protagonista masculino también fue un acierto. Cuando vi a Manuel Alexandre, lo vi frágil, vulnerable, y China era una topadora. Y vi que ahí estaba el juego de la comedia, de los opuestos. El gato y el ratón. Y cuando hicieron la remake en Estados Unidos con Shirley MacLaine y Christopher Plummer, pusieron a dos gatos. Y no se produjo la gracia que tiene la nuestra. China se lo devoraba a Alexandre, y en la versión estadounidense los protagonistas estaban como en un duelo.

-Vos una vez dijiste que para un guion, una cosa es tener una historia y otra es una idea.

-Claro, la gente te dice, “se me ocurrió una idea para una película”. Y en general no es así: una idea es algo extremadamente grande, que aparece muy de vez en cuando en la vida. Lo que sí se le ocurre a la gente son historias. No soy tu mami es una historia, no es una idea. Corazón de León sí es una idea. Cuando podés contar en dos palabras un guion, estás más cerca de que sea una idea. Si te lleva 10 minutos contarla, estás hablando de una historia. No soy tu mami debe de ser mi doceava película, y debo haber tenido dos o tres ideas. Las demás son historias, que no por eso son menores. La idea tiene un potencial tan grande, que ocurre como con Corazón de León, que la replican en un montón de lugares del mundo.

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