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Locas y tristes aventuras en el Lejano Oeste

Ya está en Netflix, la nueva película de los hermanos Coen, La balada de Buster Scruggs

La balada de Buster Scruggs
La balada de Buster Scruggs

Los hermanos Coen vienen jugando con los géneros desde hace ya más de 30 años. Los resumieron todos en ¡Salve César!, su anterior película, en la que repasaban los protocolos del cine clásico americano. Entre ellos, claro, estaba el western, al que trataron de manera más seria en Temple de acero, la remake de una vieja película de John Wayne y que les dio 10 nominaciones al Oscar.

Ahora, en su primer proyecto para Netflix, y el primero que filman en formato digital, vuelven con una de cowboys, La balada de Buster Scruggs. Originalmente pensada como una miniserie, fue transformándose en una película de episodios.

El primero, el que abre la película con Tim Blake Nelson como un pistolero cantante, lo escribieron hace 20 años. Con el tiempo le fueron sumando otros hasta que finalmente tomó forma de una suerte de libro de cuentos, un recurso que es subrayado en la presentación de cada capítulo, que comienza con una ilustración y el capítulo de un libro viejo.

“La génesis fue bastante pura en el sentido de que los estábamos escribiendo sin ninguna expectativa real o intención de hacer algo”, le contó Joel Coen a la National Public Radio estadounidense “Y en un determinado punto, dijimos bien, hay cuatro o cinco historias en el cajón, y todas son del Oeste. ¿Y qué tal si los hiciéramos todos juntos? ¿Qué resultaría de eso?”.

Lo que resultó en La balada de Buster Scruggs es una película que trae algunas de las constantes del cine de los Coen: está su tipo de humor, conocimiento de género, algo de violencia gratuita y personajes pintorescos. Es una visita al universo que estos hermanos nacidos en Minneapolis, vienen construyendo desde 1984 cuando estrenaron Simplemente sangre, su primera obra maestra.

La balada de Buster Scruggs
Vea el tráiler de "La balada de Buster Scruggs", la película de los Coen para Netflix

En todos estos años, pasaron de resumir el espíritu del cine independiente de la década de 1980 a ganar cuatro Oscar (tres por Sin lugar para los débiles, uno de ellos a mejor película y uno por Fargo), Palma de Oro (por Barton Fink) y Gran premio del Jurado (por Balada de un hombre común) en Cannes, Concha de oro en San Sebastián (por De paseo a la muerte) y mejor guion en el último festival de Venecia, precisamente por La balada de Buster Scruggs.

Además de las premiadas, los Coen (ese genérico con los que se los conoce desde siempre) han llenado su filmografía de clásicos y grandes películas: Educando a Arizona, El gran Lebowski, El hombre que nunca estuvo, Quémese después de leerse, Un hombre serio, Balada de un hombre común. Incluso en sus obras menores (El gran salto, ¿Dónde estás hermano?, El amor cuesta caro, El quinteto de la muerte, Temple de acero y ¡Salve César! siempre han asuntos visuales y narrativos de interés.

Ficha
La balada de Buster Scruggs * * * *
OrigenEstados Unidos, 2019
Duración133 minutos
¿Dónde verla?Netflix

Dirección, edición y guión: Joel y Ethan Coen. Música: Carter Boswell. Fotografía: Bruno Delbonnel. Diseño de producción: Jess Gonchor. Con: Tim Blake Nelson, James Franco, Zoe Kazan, Tom Waits, Liam Neeson, Harry Melling, Bill Heck, Brendan Gleeson, Jonjo O’Neill, Tyne Daly, Saul Rubinek.

Que hayan estrenado su nueva película en Netflix es, con todos esos antecedentes, un síntoma de cómo han cambiado los tiempos y del poder de la plataforma de streaming. El 15 de diciembre, allí mismo se estrenará Roma de Alfonso Cuarón y ya es uno de los acontecimientos cinematográficos del año.

En las seis historias de La balada de Buster Scruggs están presentes el sentido de la ironía y de la fatalidad humana que han desarrollado en toda su carrera. Las historias, además de la del pistolero canoro, incluyen a un minero solitario (interpretado por Tom Waits en un brillante unipersonal); un número itinerante con un hombre-torso (Harry Melling) regenteado por un impiadoso Liam Neeson; un ladrón de bancos (James Franco) camino (dos veces) a la horca; un romance en una caravana de pioneros, y una diligencia que carga a un muerto y llega a un hotel tenebroso. Todos terminan con sarcasmo o simplemente desazón, dos tonalidades recurrentes por los directores y guionistas.

Y cuando todo funciona, todo funciona. Y eso pasa muy a menudo, aunque algunos han hallado el resultado un tanto desparejo, un mal que suele aquejar a las películas en episodios. Pero acá casi no se da.

A que La balada de Buster Scruggs no desentone con el resto de la filmografía de los Coen ayudan varios factores. Uno es el guion, que es un homenaje a una forma de relato tradicional (aquellas novelitas de Zane Grey, por ejemplo) alterado por su, negra, visión del mundo.

También aporta mucho la fotografía de Bruno Delbonnel (el de Amelie con quien ya trabajaron en Balada de un hombre solo) quien, a partir de cierta artificiosad y preciosismo consigue dar una imagen de estampa del oeste. Y también la música de un viejo compinche, Carter Burwell.

Todo está tan bien empaquetado, las historias son tan concretas y los hermanos Coen tan notables, que, aunque no haya llegado al cine, volvieron a hacer una de las buenas películas del año.

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