CRÍTICA

El cine argentino explota la bestialidad en "4 por 4"

Una película dirigida por Mariano Cohn, que plantea un dilema ético, desde una realización notable

Peter Lanzani
Peter Lanzani en 4 por 4. Foto: Difusion

Hay películas cuyo argumento se extiende a lo largo de muchísimas situaciones. Y otras que giran sobre un solo asunto. 4 por 4 es de estas últimas, consiguiendo a partir de una trama muy acotada, aunque intensa, mantener en vilo al espectador durante 90 minutos.

Se trata de un thriller, calificable dentro del subgénero de películas de encierro, un poco como fue en su momento Enterrado, aquella premiada película de 2010, dirigida por Rodrigo Cortés, en la que un hombre (Ryan Reynolds) padecía un calvario encerrado en un ataúd, luchando contra la falta de oxígeno. 4 por 4 somete a un personaje protagónico (Peter Lanzani) a haber quedado encerrado en una camioneta, donde deberá sobrevivir casi sin agua ni comida.

Pero esta película argentina plantea un juego ficcional muy fuerte, que somete al espectador a una encrucijada: ese personaje principal es un ladrón, que entró en la lujosa camioneta para robarla. Y producto, tanto de la tecnología como de la intención del propietario del vehículo, el chico queda atrapado en lo que en principio iba a ser su botín.

Empieza así una lucha desigual entre un joven de apariencia algo brutal, y un vehículo de alta gama, en la que el ser humano irá perdiendo paso a paso, mientras va siendo vencido por esa estructura de metales y vidrios que lo tiene confinado. Estar encerrado es a la vez una tortura en sí, y el paso anterior a ser capturado si no puede salir de ahí.

Esa sensación claustrofóbica queda muy bien lograda en este trabajo del director Mariano Cohn, y ese logro tiene que ver con el gran desempeño de Lanzani, pero también con todos los aspectos técnicos del rodaje. Es una maravilla lo que se consiguió hacer a nivel cinematográfico, en un escenario tan pequeño. Tanto en el trabajo de la cámara como del sonido y las luces, es asombroso todo lo que se elaboró en un marco tan limitado, tanto en espacio como, de alguna manera, en argumento.

4 por 4
4 por 4, un gran trabajo de Lanzani. Foto: Difusión

La contracara de todo eso, que no es tanto cinematográfica sino humana, tiene que ver con esa dinámica de tortura que va en aumento. Y sobre todo, porque esa situación hace que muchos espectadores se pongan de lado del torturador, y empiecen a vivir todo ese asunto desde su costado más cruel. La película abre un terreno como de ajuste de cuentas con la delincuencia, a través de la justicia por mano propia, promoviendo en parte del público, como un placer desde la venganza.

Las escenas de tortura pasan luego a un plano más físico, cuando entra en acción Dady Brieva (el dueño de la camioneta) y las situaciones cobran mayor dureza. Y mientras todo eso sucede, se va pintando un panorama cotidiano en torno al vehículo, que describe muy bien la vida cotidiana, el miedo a la inseguridad urbana, y la indiferencia ante el drama ajeno. Y más adelante, cuando la acción ya se desencadena a pleno, entra todo un abanico de opiniones populares, como un coro a distintas voces que ofrece variados puntos de vista sobre la inseguridad y la delincuencia. Pasando revista a los males sociales, hasta el problema de la caca de los perros en las veredas tiene su lugar en esta aventura ficcional, que increíblemente consigue en algún tramo algún toque de humor. No solamente de esa risa que parte del público lanza cuando el ladrón está siendo torturado, sino otro tipo de humor, que nace un poco del absurdo y el sinsentido que pueden llegar a cobrar algunas situaciones cotidianas.

Por otro lado, la acción tiene momentos oníricos, irracionales, de locura, en los que lo diario queda relegado y el espectador acompaña al protagonista por tramos de irrealidad. Ese es otro de los ingredientes que abre el panorama hacia otras situaciones argumentales, aunque en el progresivo crecimiento de la trama hay algunos momentos de inverosimilitud, o al menos zonas de una fantasía algo exagerada en la elaboración del guion.

Para compensar un poco tanta tortura, se plantea que el personaje de Dady Brieva está loco, que ese médico tendría los días contados, y que está al borde de la demencia. Pero ese aspecto de la trama no quita que en el fondo lo que esta ficción propone sea la tortura de un delincuente. Y de qué lado la vive el espectador. Sobre el final, la figura de Luis Brandoni aparece casi majestuosa, humanizando una situación fuertemente inhumana.

4 por 4
4 por 4, una película dura. Foto: Difusión

El cine argentino tuvo momentos en los que trabajó mucho el tema de las relaciones cívicas, en medio de estos nuevos contextos sociales, buscando el lado más humano. Por ejemplo, Sin retorno, de 2010, que dirigida por Miguel Cohan y protagonizada por Leonardo Sbaraglia, hurgaba en un accidente de tránsito y sus entretelones. También la conocida El hombre de al lado, de 2009, que Cohn dirigió junto a Gastón Duprat, que planteaba el choque entre dos sensibilidades, entre dos éticas. Pero 4 por 4 parece ubicarse más en la línea de esta nueva sensibilidad del cine argentino, caracterizada por su bestialidad sin límite, un poco como había hecho Damián Szifron en 2014, con su festejada Relatos salvajes

ficha

4 por 4 [****]

Argentina/ 2019. Dirección: Mariano Cohn. Guion: Mariano Cohn y Gastón Duprat. Actores: Peter Lanzani, Dady Brieva, Luis Brandoni, entre otros. Productores: Gastón Duprat (Televisión Abierta) y Jaume Roures. Fotografía: Kiko de la Rica. Arte: Cristina Nigro. Diseño de Sonido: Albert Ribas. Montaje: David Gallart y Elena Ruiz. Música: Dante Spinetta.

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