ENTREVISTA

Martín Gurvich: "El Estado uruguayo es lento en tomar decisiones"

El hijo del pintor y presidente de Fundación Gurvich, habló con El País sobre la compra del museo por parte del Estado

Martín Gurvich
Martín Gurvich analizó la compra del Museo Gurvich por parte del Estado. Foto: Leonardo Mainé

Es hijo del pintor José Gurvich, presidente de la Fundación Gurvich, y esta semana pasada su nombre estuvo en los medios locales y extranjeros, desde que El País informó que el Museo Gurvich, tanto la sede como la colección, fue comprado por el Estado, el pasado viernes 16 por 2.8 millones de dólares. “El Estado uruguayo compró la colección por 2.160.000 dólares”, informó Martín Gurvich, detallando que “ese dinero es personal mío, pero obviamente una parte de ese dinero va a ir para la Fundación Gurvich”.

La nueva sede del Museo Gurvich, en la Peatonal Sarandí
Museo Gurvich. Foto: Francisco Flores

-¿Cómo vivió usted el proceso de la compra del Museo Gurvich por parte del Estado?

-Creo que demandó visión y coraje por parte de los organismos públicos, porque no hay antecedentes en Uruguay de algo así. Pero bueno, es una situación única, muy específica. Sin duda se demoró: creo que el Estado uruguayo es lento en tomar decisiones: desde 2005, que abrimos el Museo, teníamos esto en mente, y se concretó en 2019. Catorce años después. Lleva tiempo concretar una operación de este nivel: tal vez el anuncio de esa compra no fue de la mejor manera. Y se politizó por ser en año electoral.

-¿Y cómo vio el debate que se originó sobre el tema?

-Creo que se opinó por opinar. En 20, 30 años, nadie se va a acordar de esas pequeñeces, pero el museo va a estar aquí, y miles de uruguayos y extranjeros lo van a visitar. Creo que se bajó a un nivel pequeño de discusión. Y se habló sin información. Se preguntó por qué no se eligió otro edificio. Y nosotros estuvimos años buscando edificios, junto con el Estado. No fue por capricho.

Museo Gurvich
Museo Gurvich y protesta popular..

-¿También se cuestionó que Florencia Astori trabaja en el Museo?

-Sí, y también se dijo que el edificio pertenecía a Cutcsa, como si hubiera un complot con Cutcsa y su presidente, a quien nunca conocí. Casi no sé quién es: me pareció ridículo todo eso. Y lo de Florencia Astori también. Ella es una empleada del museo, que tiene una responsabilidad digna, pero no es una directora ni nunca estuvo en ninguna de las reuniones que tuvimos con el Estado, ni cuando su padre era vicepresidente, ni como ministro. Me pareció buscarle vueltas a cosas que no tienen sentido.

-¿Cuánto es lo máximo que se ha pagado un cuadro de Gurvich?

-En privado, se ha llegado a 600, 700 mil dólares, por alguna obra muy espectacular. En público, en remates, creo que en Castells, 200, 300 mil. Su cotización ha llegado a un nivel internacional, hay coleccionistas en Europa y América que compran obra de Gurvich, pero tampoco hay un mercado internacional enorme, que permita que la cotización aumente y aumente. Tiene coleccionistas que lo buscan, pero no son precios desorbitantes ni nada por el estilo. Y creo que va a ser difícil lograr un aumento de la cotización, porque para eso habría que darle mucha más difusión, en Estados Unidos y Europa, lo que no es fácil.

Museo Gurvich
Museo Gurvich. Foto: Fernando Ponzetto

-¿Ha habido afán de lucro entre los herederos de los artistas de la Escuela Torres García?

-Son dos cosas que coexisten. Por un lado está el mercado del arte, que tiene su ritmo, con galería, exposiciones, remates. Y hay herederos que tratan de promover las obras a través del circuito comercial. Unos mejor que otros. Y luego está el circuito cultural. En general los dos tienen que ir paralelamente para que la obra se conozca más y que haya más interesados en comprar las obras. Solo vendiendo no se va muy lejos.

-¿Cómo recuerda a su padre?

-Yo era chico cuando falleció: tenía 11 años. Los recuerdos más vívidos que tengo de él es en Nueva York: un hombre muy trabajador, que tenía su horario de trabajo. Mi padre iba a su taller como quien va a una fábrica, todos los días. Pero también muy cálido cuando estaba con la familia. Un hombre muy querido, con mucho humor.

Escena de Kibutz, de Gurvich, es la obra más cara del remate.  Foto: El País
Escena de Kibutz, de Gurvich, un pintor con estilo propio. Foto: El País

-¿Gurvich era judío practicante?

-No, se crio en un ambiente muy laico, pese a que su madre sí mantenía más la tradición. Tanto que cuando le comisionaron en Nueva York, un galerista muy famoso, hacer las fiestas judías, tuvo que estudiar sobre la cultura judía, porque no conocía muy bien algunos detalles de la tradición judía. En realidad, primero no quería hacerlo porque no le gustaba trabajar por encargo. Y Horacio Torres lo convenció, diciéndole que todos los maestros del Renacimiento trabajaban por encargo. En ese sentido, mi padre no era religioso, pese a ser uno de los artistas judíos del mundo que ha hecho más obra religiosa de nivel. 

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