JOAN COLLINS

Villana y experta en moda

A los 84 años, la inglesa está en televisión y sacó un libro sobre la elegancia en los ‘80.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Joan COllins

Al teléfono desde Los Angeles, California, Joan Collins (84 en mayo) evidencia cierto pudor al comentar sobre su estatus de ícono televisivo: "Creo que es algo maravilloso, me halaga mucho". Sin embargo, la actriz no es nada escueta al defender apasionadamente al personaje que le dio ese título, Alexis Carrington (posteriormente Alexis Colby, Dexter y Rowan, debido a sus múltiples matrimonios) en la popular serie Dinastía, que hizo entre 1981 y 1989. "No era una villana, de ninguna manera la veo así; nunca lo hice. Era una mujer dolida", dice.

Dinastía y su personaje en específico pasarán a la historia como símbolos, no sólo de la televisión de la década de 1980, sino también de su cultura. Ella afirma: "Creo que los 80 llegaron durante un momento de mucha prosperidad. Era la época de Reagan, de Thatcher, la gente ganaba mucho dinero y había mucha esperanza. Parecía, al menos parecía, que no teníamos el mismo nivel de violencia y terrorismo que tenemos ahora. Y creo que la televisión reflejó ese optimismo y mostraba a gente muy rica viviendo vidas miserables, con mucho drama y tragedia".

Joan Collins dejó huella en los 80, qué duda cabe. Por eso acaba de editar un libro dedicado al glamour en el vestuario de esa época. Con la curadoría de la experta en moda y museos Lydia Kamitsis, el libro titulado, precisamente, Los 80, incluye la mirada de personajes de renombre, como Jean Paul Gaultier, Vivianne Westwood, John Galliano, Agatha Ruiz de la Prada, José Cardoch, Luciano Bráncoli y la propia Collins, entre otros.

"La moda, sin duda, experimentó un renacimiento en los 80", dice Collins. "Antes de Dinastía había programas como Dallas o Los ángeles de Charlie en los que las mujeres vestían de manera muy simple, con faldas de seda, pantalones, blusas, nada particularmente glamuroso; no había pieles, velos, ni sombreros. Y a comienzos de los 80, esto fue cuando fui a París poco antes de llegar al programa, me di cuenta de que había una verdadera revolución en la ropa femenina, una que partió de Yves Saint-Laurent y Pierre Balmain, que crearon una silueta completamente diferente, con una cintura pequeña, faldas ajustadas y grandes hombros, algo que fue tomado de la década de 1940. Y la verdad es que esa nueva figura prendió como fuego. Y las mujeres conocieron esa moda viendo programas como Dinastía. Y todas comenzaron a mostrar grandes peinados, grandes vestidos, pero creo que fue el énfasis en los hombros el sello de ese look ".

Recientemente, usted participó en varios episodios de la serie The Royals, programa claramente influenciado por Dinastía...

—¿Lo crees? No lo sé, la verdad, porque ese programa habla básicamente de la familia real británica y la transforma en una ficción. Pero sí creo que mi personaje ahí, la gran duquesa Alexandra de Oxford, es probablemente en lo que Alexis se habría convertido 25 años después. Ella era muy ambiciosa con el deseo de hacerse un lugar en el mundo y llegar lo más lejos posible, así que creo que la idea de convertirse en una noble... ¡Le habría encantado!

—Como en la actualidad están tan de moda las remakes y los reboots, ¿no se ha discutido la idea del regreso de Dinastía?

—La verdad es que por años, varios actores que quedamos del elenco hemos hablado de que sería interesante hacer una versión moderna en la que los hijos, que ahora estarían en sus veinte y treinta, serían los protagonistas, pero nosotros también estaríamos en ella. Sin embargo, el tema de los derechos es complicado, es un misterio.

—Además de su trabajo en televisión, usted también tiene una larga carrera en cine. De hecho, usted llegó a Hollywood al final de la llamada "época dorada". ¿Cómo recuerda ese tiempo?

—Es muy difícil ser actor ahora, hay demasiada gente entrando al negocio, está muy sobrepoblado. Yo tuve suerte, y la verdad es que se me dio todo muy fácil. En Inglaterra fui contratada por The Rank Organization y luego la Fox compró mi contrato y llegué a Hollywood durante el dominio de los estudios. En esa época tenía 20 años, que era como tener 14 porque era muy inocente y no sabía mucho del mundo. Y la verdad es que fue una época muy glamorosa. Recuerdo que cada sábado había alguna fantástica fiesta de etiqueta en casas de gente muy poderosa, como Jack Warner, Darryl Zanuck y Billy Wilder, y veía a gente como Lana Turner, Clark Gable o Gary Cooper. Pero llegué al final de esa época dorada, al final de los años 50. Poco tiempo después todo había acabado, pero fui muy afortunada, me pagaban y tenía trabajo constante. Hice como diez películas en los siete años que estuve bajo contrato.

—¿Y cómo se siente con la etiqueta de símbolo sexy?

—Oh, bueno, la verdad, no pienso mucho en eso.

—Pero usted fue una de las figuras, Jane Fonda es otra, que consolidaron la idea en los 80 de que una mujer sobre los treinta años podía ser sexy. Imagino que está consciente de eso...

—Sí, es cierto, y eso es algo de lo que me enorgullezco. Cuando era una actriz joven, muchas veces me dijeron que cuando cumpliera 28 o 30 años, mi carrera estaría terminada. Esa era la actitud prevalente respecto de las actrices en esa época, que empezábamos nuestras carreras cuando teníamos 20 o menos y siempre me pareció algo muy sexista. Y no fue que me haya propuesto hacer algo al respecto, pero siempre me pareció una idea ridícula y sabía que las mujeres podían lucir bien con los años. Por eso he escrito varios libros sobre el tema de la belleza.

—Además de tener como ahijada a Cara Delevingne, usted tiene sobrinas y hasta una nieta que quieren ser actrices. ¿Usted apoya sus decisiones?

—Pues, de hecho, recientemente, les dije que es muy duro... pero siempre ha sido muy difícil. Hay mucha competencia y las probabilidades de tener éxito, incluso de ganarse la vida, son una en un millón.

Tres claves del autor

El escándalo del siglo fue su debut en Hollywood después de una exitosa carrera en Gran Bretaña que llamó la atención de los grandes estudios al otro lado del Atlántico. Su primer papel fue un reemplazo de Marilyn Monroe en esta película dirigida por Richard Fleischer. Es la historia de una diva de comienzos del siglo XX que vivió un fatal triángulo amoroso. En Hollywood trabajó para Hawks, Hathaway, Leo Mc Carey, Rossen, entre otros.

La Perra

La última película con Collins protagonista que se estrenó en Uruguay (y en el cine Luxor, hoy Ejido, especializado en franja verde) fue esta historia erótica a ritmo de música disco, basada en una novela de su hermana Jackie (es parte de una saga con Discoteca club privado). Collins es Fontaine Khaled, la dueña de una discoteca con problemas en varios frentes. No es el orgullo de su filmografía.

Dinastía

Si de algo sirvió esa etapa erótica (además de una serie de fotos en la revista Playboy) fue un nuevo aire a su carrera. Entró en la segunda temporada (el papel era para Sophia Loren) de esta serie con ambición de teleteatro y desde entonces se robó el show. A partir de su ingreso (en un episodio titulado precisamente "Entra Alexis"), la serie se volvió el gran éxito de su época y le dio a Collins un Globo de Oro.

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