MARLEY

"Lo que se ve en la tele es lo que soy"

Monte Carlo estrena hoy “La peluquería de Don Mateo”, y El País charló con su figura.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Marley. Foto: Hugo Battistessa / Telefé.

Fue Nicolás Repetto el que en 1991 le dio la primera oportunidad para trabajar en televisión, con un breve espacio sobre cine en su programa. También fue el que lo bautizó Marley, haciendo que el nombre de Alejandro Wiebe quedara reducido al círculo familiar y a algún amigo de años. Hoy tiene 46 años, lleva 26 en televisión, recorrió más de 80 países, lleva conducidos una lista larguísima de programas —entre ellos Operación Triunfo, La Voz y Tu cara me suena— y entre sus mejores amigas están Susana Giménez y Florencia Peña. En Uruguay se lo ve en Dueños de la cocina, los viernes a las 22:30, y desde hoy a las 21:00 en la versión moderna de La peluquería de Don Mateo, en el 4.

—¿Cómo han vivido estos primeros programas de La peluquería de Don Mateo?

—Nos estamos divirtiendo muchísimo, y de a poco nos vamos soltando. Se está grabando como si fuera una sitcom, se ensaya mucho, se pasa el libro y después se graba. En el segundo capítulo ya nos soltamos más y en el tercero empezamos a improvisar a la onda nuestra, empezamos a actuar, nos disfrazamos de otros personajes y nos divertimos fuera de la estructura de lo que es la peluquería en sí.

—Te propone un desafío bien distinto a nivel profesional.

—Sí, porque yo no soy actor. Ahora estoy haciendo La Peluquería, grabé con Susana, la semana que viene grabo un capítulo de Loco por vos (una sitcom argentina con Juan Minujín y Julieta Zylberberg, versión de Mad About You). Es increíble pero me están llamando para cosas de actuación, y haciendo un poco el chiste de los actores que dicen: "somos actores, queremos actuar", yo digo: "soy conductor, quiero conducir" (se ríe). Pero se dio de esta manera y me estoy divirtiendo mucho, imaginate que en el cuarto capítulo hago de Nicolás Furtado en Educando a Nina, con el pelo rosado y hablando cordobés. Que él lo hace bien, yo lo hago obviamente mal. ¡Lo que nos hemos reído! Te juro que hacía mucho no me reía tanto como con eso.

—Encontraste un sello particular en eso de hacer las cosas mal, pero hacerlas bien.

—Sí, puede ser una combinación de eso. Florencia (Peña) me decía eso cuando terminamos de grabar lo de Nina. Decía: "Lo empezás como que lo hacés mal pero sos el que más sostiene el personaje hasta el final del sketch, y al final sos el que mejor lo hizo". Pero yo lo hago jugando más que nada, no estudié actuación ni nada. Lo hago de caradura, porque me estoy divirtiendo con amigos.

—¿Florencia Peña es una de tus compinches de la vida?

—Sí. Empezamos a ser amigos a partir de un viaje a Suiza que hicimos para Por el mundo. Nos dimos cuenta que habíamos pegado buena onda, y ese viaje fue tan exitoso que cuando el canal me pide hacer un programa diario (ver recuadro) pensé en hacerlo con ella. Nos divertimos mucho, hacíamos sketches, estaban las tareas de los dos mezcladas porque yo nunca había actuado y ella no había conducido. Fui aprendiendo de lo buena actriz que es ella, y ella fue aprendiendo del conductor que soy yo. No sé si bueno o malo, pero es mi oficio.

—Con Susana Giménez también tenés una amistad, y has hablado de la posibilidad de hacer un programa de viajes de nuevo, con ella.

—Sí, muchísimas ganas tenemos, hace años. Ahora estamos evaluando los tiempos porque yo estaba con Dueños de la cocina, al mismo tiempo que con La peluquería, más la radio y el programa de Natgeo, La ciencia de lo absurdo. Estoy con demasiadas cosas, pero la idea es empezar a grabar a fin de año; ojalá que ella pueda hacerse un tiempo y viajemos juntos porque nos divertimos mucho con Susana. Se armó todo un equipo de producción y cámaras que la trata a ella como a una persona más, no es que es la máxima diva de la televisión la que está con nosotros. Si lo pensamos así no hacés nada.

—La radio, La peluquería, Natgeo... ¿Sos adicto al trabajo?

—Me gusta mucho trabajar. Soy como un chico que va a Disney todos los días, soy feliz porque me divierto y la paso muy bien, más que nada con programas en vivo como Elegidos. Y la comedia me divierte mucho porque hay que buscarle un personaje distinto cada semana, entonces es como volver a ser un nene y que te paguen por jugar y disfrazarte.

—Hace poco, Soledad Pastorutti dijo en entrevista con El País que cuando la convocaron para La Voz Argentina, ella supo que al estar vos como conductor, era una garantía de calidad. Tu presencia le aseguraba que el programa iba a ser respetuoso y familiar. ¿Te gusta haber ganado esa imagen?

—Me encanta, porque es lo que es Telefé también y Monte Carlo allá en Uruguay. Tiene que ver con el respeto a la gente, que si se ponen a mirar La peluquería no van a encontrar nada desubicado. Me encanta que me relacionen con eso porque es el objetivo mío, que la familia se vuelva a reunir frente al televisor. Cuando era chico me encantaba eso, los sábados a la noche mi vieja hacía pizza y nos sentábamos a ver un programa juntos, y nunca había preocupación. Está buenísimo lo que dijo la Sole.

—¿Te queda algún país pendiente para visitar?

—Susana tenía ganas de ir a Rusia, a conocer, pero yo ya fui dos veces, con Michael Jackson y una vez con Por el mundo. En lo personal me queda más que nada el centro de África, y los países más en guerra —Siria, Irán, Irak— que no los hice por seguridad, por temor.

—Y es más difícil hacer esos viajes, desde el punto de vista administrativo.

—Claro. Una vez quise hacer Congo, empecé a investigar todo, quería hacer Sigourney Weaver en Gorilas en la niebla; esa expedición, yo con un equipo. Pero me dijeron que era políticamente imposible y cuando el mismo gobierno nos dijo: "no vayan a la selva porque los secuestran", yo dije que no, porque no podemos estar todo el tiempo mirando a ver si nos van a secuestrar. Después me quedan países que son parecidos entre sí; yo fui a Dinamarca pero no a Suecia y a Noruega, que están al lado. Pero me quedan pocos, fui a más de 80 y no sé cuántos son, pero hay muchos chiquitísimos, que los recorres en dos cuadras.

—Decías antes que no sabés si sos buen conductor. ¿Qué pensás que tiene que tener un buen conductor?

—Una buena llegada con la gente. Yo no actúo mucho cuando estoy conduciendo, lo mismo que se ve en la tele es lo que soy en mi casa. Es traspasar la pantalla y eso sucede o no sucede, no hay forma de estudiarlo. Vos lográs llegar a la gente y eso está en la genética, no en ninguna escuela.

En
En "La peluquería de Don Mateo", tiene el rol que ocupaba Rolo Puente. Foto: Telefé.

—Te reís mucho de vos mismo, de tu torpeza. ¿Le tenés miedo al fracaso?

—No, porque de los fracasos también se aprende. Todavía no tuve uno fuerte que diga: esto es terrible, ¿cómo me recupero? Pero tampoco le tengo gran miedo, porque de cualquier cosa que salga mal uno tiene que aprender. Hace 26 años que estoy en la televisión, a esta altura no te van a juzgar por que te vaya mal con algo, hay que ir por otro programa.

—¿Cómo sabés con qué tenés que seguir en ese momento?

—Hay que analizar lo que la gente quiere ver, y eso tiene que ver con la economía, la sociedad, lo que se está viviendo. Yo soy de mirar televisión de distintas partes del mundo; miro televisión de Dinamarca y veo los ratings, lo que está funcionando, y pienso: capaz puede funcionar acá. Pero funciona allá porque está en un sistema y englobado en una sociedad. Desde ese lugar analizo yo, y creo que en este momento la gente quiere reírse un poco. Hay tanta discusión política, tanto estar de un lado y del otro tanto en Argentina como en Uruguay, que creo que es un buen momento para relajarse y divertirse un poquito. Trato de enfocarme en lo que la gente quiere.

—Se habló de que podías ser el reemplazo de Marcelo Tinelli en ShowMatch, si él no hacía el programa este año. ¿Te molesta que se te pueda comparar con él, o lo ves como algo natural?

—No, lo agradezco. Marcelo es de los mejores conductores que existieron en la historia de la televisión, y que en su momento haya pensado en mí para ocupar alguna de sus noches, lo tengo que ver como un orgullo.

—¿Alguien de tu entorno te sigue diciendo Alejandro?

—Mi vieja me dice Ale, de cuando era chiquitito, y algún que otro amigo. Pero en general no. Es como que perdí el nombre, pero a la vez Marley ya lo tengo incorporado.

—Se te ve como un hombre coqueto, que cuida su estilo. ¿Te considerás seductor?

—Tengo bastante levante, sí, pero creo que tiene mucho que ver con la televisión (se ríe). La fama ayuda. Nunca me consideré lindo porque cuando era chico era medio gordito, tenía granos, era muy acomplejado; tenía los dientes muy grandes y los sigo teniendo. Después me estiré y se me desparramó todo. Pero hoy en día no me importa nada, me río de cada uno de mis defectos.

Marley y su relación con Montevideo.

Ha estado en Colonia y también en Punta del Este, en la casa de Susana Giménez. Sin embargo, la visita que hizo hace 15 días a Montevideo fue la segunda en sus 46 años. "Es raro estando tan cerca, pero nunca tengo tiempo", explica Marley.

Por eso aprovechó esta oportunidad para quedarse un fin de semana, caminar por la rambla y recorrer algunos lugares. Incluso fue al shopping, donde la gente lo miraba extrañada pero siempre con trato amable y respetuoso, asegura. "Me encanta viajar solo, me pongo música y me hago mi propio videoclip", confiesa entre risas, rememorando este último viaje.

LOS ELEGIDOS DE SU CURRÍCULUM.

El show de la tarde - 2003.

"Fue la primera vez que me reí tanto en vivo", cuenta Marley sobre este programa que hizo en 2003 junto a su amiga Florencia Peña. Telefé le ofreció hacerse cargo de un formato diario en el que predominara el humor, después de la buena recepción que habían tenido sus ciclos de viajes internacionales. En el año 2000 hizo Teleshow Internacional, y en 2002 MundoShow.

Por el mundo - 2003.

"Por supuesto", dice cuando lo elige como uno de sus programas favoritos en lo que a sus propias experiencias respecta. Claro: con este tercer ciclo de viajes por el mundo, Marley recorrió decenas de países acompañado de figuras del mundo del espectáculo. Esta producción se basaba en el turismo, la diversión y las siempre graciosas salidas del conductor.

La voz Argentina - 2012.

"Me encantaba, me parecía redondito el formato", reconoce Marley sobre esta adaptación de un reality show de fama internacional. Fue la vuelta del conductor a un programa de talentos musicales después del éxito de Operación Triunfo, y estuvo acompañado en el jurado por Soledad Pastorutti, Ale Sergi y Juliana Gattás de Miranda!, Axel y José Luis Rodríguez, El Puma.

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