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¿Cómo es la quinta temporada de "Vis a Vis", la exitosa serie española que estrena Netflix?

Vis a Vis
"Vis a Vis" llega a su quinta temporada.

Vis a vis nació en 2015 como la reinvención española de los relatos de encierro y cárceles de mujeres que inició en 2013 Orange is The New Black. Vis a vis reemplazaba el atuendo anaranjado por uno amarillo e intentaba darle su propia impronta autóctona y localista a ese modelo de ficción.

Creada por Álex Pina, Iván Escobar, Esther Martínez Lobato y Daniel Écija -Pina fue uno de los nombres consagrados gracias a la posterior La casa de papel-, Vis a vis partía de una premisa similar a la de Orange. Una joven de buena familia llega a la prisión por un error motivado por amor. Macarena Ferreiro (Maggie Civantos) quedó involucrada en una estafa financiera ideada por su novio, quien luego terminaba traicionándola. Su llegada a la cárcel de Cruz del Sur se convertía en el descubrimiento de esos códigos de supervivencia: el aprendizaje de la lógica de oposiciones y liderazgos, las amistades, la violencia, el intento de probar su inocencia.

Vis a vis ideó en su primera temporada una inteligente alternancia entre el adentro y el afuera del encierro: en el interior se dirimían las clásicas disputas del género carcelario en las que Macarena intentaba salir indemne; en el exterior se gestaba una intrincada trama policial, un dinero oculto, una serie de pesquisas que terminaban en infinitas muertes.

La serie adquirió identidad en sus dos primeras temporadas producidas por Atreseries, en parte por ese juego entre el retrato distanciado de un universo con sus propias reglas, y la personalidad de sus protagonistas, sobre todo las villanas. El retrato del mundo carcelario partía de la coartada de un falso documental, que utilizaba las entrevistas a las distintas presas -en las que opinaban de las condiciones de vida en la institución, sus situaciones afectivas, la justicia y la legalidad- como forma de adquirir una voz verdadera, no objetiva, pero sí directa. De entrada la condición de prisión privada, con los intereses económicos detrás y el cruce entre la autoridad estatal y la organización corporativa, permitió ejercer algún atisbo de crítica social. Sin embargo, frente a ese paraguas de realismo, estaba el drama de sus figuras estelares, entre las que destacó siempre la fascinante Zulema Zahir de Najwa Nimri.

Zulema fue algo más que la villana de la cárcel Cruz del Sur, fue una especie de malvada espectral e indestructible, que trascendió de temporada en temporada como el corazón del relato hasta hacerse con el protagonismo definitivo.

Después de dos temporadas, Antena 3 decidió cancelar la serie que volvió a través de Fox España. Así, para la tercera temporada algunas coordenadas habían cambiado. Se trasladó de Cruz del Sur a Cruz del Norte y trajo nuevos personajes, desdibujó o engrandeció a otros. Lo más llamativo fue la desaparición de Macarena por larguísimos episodios, internada en coma hasta casi el final de la cuarta temporada. En ese tiempo, Zulema se erigió como la dueña de la cárcel y de la ficción, su ambición de escaparse millonaria se conjugó con la aparición de un hija, su cofradía con Saray (Alba Flores) derivó en peleas y reconciliaciones, sus disputas con una banda de chinas en una guerra interna.

En la cuarta temporada, estrenada en diciembre de 2018, Benjamín Vicuña fue una de las incorporaciones internacionales. El chileno asomó en ese primer episodio de la cuarta temporada como custodio del traslado de Zulema luego de una de sus múltiples fugas fallidas. Luego se convirtió en oficial carcelario bajo el comando de Sandoval, ahora vuelto amo más que director de la cárcel, cargando sus pecados y tormentos del pasado. El Hierro de Vicuña fue una especie de contracara de Zulema, adherido a ella por una atracción intensa, pero repelido por ese constante recuerdo de sus deberes y lealtades.

El final de la cuarta temporada no solo marcó el despertar de Macarena del coma sino la crisis definitiva de esa cárcel gobernada a fuego y sangre por Sandoval y la señora Cruz, especie de gobernanta de hospicio decimonónico que defendía su inversión con ojo astuto. Y el final llegó con un motín con todas las letras, que tomó el ejemplo del que arreció en Orange is The New Black también en sus últimas temporadas, y terminó cambiando las reglas del juego. Aquí fue el preludio del final de ese mundo de Cruz del Norte, la antesala del relato sobre los destinos de las presas que habían recibido a Macarena en su inocente llegada, las amigas nacidas de aquel desembarco y las que lo fueron con el correr del tiempo. La cuarta temporada dio un cierre a esa historia dentro de los muros: la reinserción en la sociedad como asistente social para Tere , la despedida de Sole tras el descubrimiento de su enfermedad, la persistente inmadurez de Rizos que la traía de regreso una y otra vez tras las rejas y la nueva vida de Saray junto a su hija. Pero en las últimas imágenes descubrimos una asociación impensada: la de Macarena y Zulema como ladronas de joyas, pareja explosiva que convirtió su enemistad en un delirante raid criminal.

Ese es el comienzo del spin-off de la serie, llamado Vis a vis: El Oasis -que en realidad funciona como una quinta temporada-, que hoy estrena Netflix. Es una historia que se aloja en el espacio desértico de Almería convertidos en el refugio de Zulema y Macarena luego del robo de una importante joya a un narco mexicano en la fiesta de casamiento de su hija.

Creada por el mismo equipo y pensada como una miniserie que de cierre a la historia de las dos protagonistas, Vis a vis: El Oasis enlaza los enigmas que abrió ese final de la cuarta temporada —¿Cómo Zulema y Macarena decidieron formar esa alianza? ¿Qué pasó con ellas luego de la salida de la cárcel?— con las historias y personajes que trae esta continuación.

Esta reinvención de Vis a vis, junto al cambio de escenario, la narrativa heredada del heist film, y la llegada de nuevos personajes, permite volver a conectarse con una ficción que parecía agotada.

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