TELEVISIÓN

El mensaje detrás del brillo

"RuPaul’s Drag Race", un camino de ida que está en Netflix.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
RuPaul´s Drag Queen. Foto: Difusión

Como si fuera la final de un campeonato o, para hacer una traslación televisiva, como si se estuviera definiendo la temporada de Game of Thrones que es de las series que más pasión despiertan en el mundo, así se vivió ayer, entre algunos uruguayos y entre público de todo el mundo, la final de RuPaul’s Drag Race, un reality que para quienes lo han visto, es de lo mejor que hay: fue tema de conversación en las redes sociales y hubo quienes se juntaron para ver este último episodio y poder comentarlo.

Con seis temporadas disponibles en Netflix (la que terminó ayer en Estados Unidos es la novena, y aquí en DirecTV están emitiendo la séptima), el programa es un concurso de talentos de drag queens, de hombres artistas que actúan vestidos de mujer, y que plantea distintos desafíos que tienen como objetivo saber cuál es la más completa de todas.

No es, en ese sentido, un reality convencional porque tiene un poco de todos: hay entretenimiento kitsch y demostraciones de talento de todo tipo y color, pero también convivencia y por supuesto historias de vida tremendas.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

De ahí que la revista GQ haya afirmado, a propósito de RuPauls Drag Race, que "la tele más inteligente del momento es un reality show". Porque no sólo le ofrece al espectador una puerta de entrada a un universo infinito y de lo más interesate (repleto de vocabulario propio y también de historia), sino que le da la posibilidad de reflexionar desde la risa y la frivolidad, pero también desde la emoción, sobre la vida de una minoría en una sociedad que cada vez parece ser más rígida y fóbica a lo diferente.

A la cabeza del programa está RuPaul Andre Charles, de las drag queen más famosas del mundo, además de modelo, cantante, actor y productor. En 1998 Susana Giménez lo recibió en su living, donde contó que siempre quiso ser una persona famosa, pero no se imaginó que terminaría siendo drag queen.

Desde ese lugar, RuPaul se convirtió en un ícono y creó este show que para quienes lo ven es un camino de ida. Las redes sociales han revitalizado su popularidad en el último tiempo, convirtiéndola incluso en Uruguay en un pequeño fenómeno que se comenta en redes y se vive con una pasión que sorprende y contagia.

Por qué mirarlo.

"No deja de ser un reality", aclara Inés, una fanática local, "pero lo interesante de RuPaul's Drag Race es que los que están son gente que tiene unos backgrounds salados. Son personas que fueron maltratadas, abusadas, con familias que no los entienden o que sí, pero tienen este o aquel problema, y hablan mucho de sus vidas. Entonces generan pila de empatía y de consciencia. Además de que son fascinantes las drag queens". Otros seguidores locales destacan que el programa le da visibilidad a la comunidad LGBTQ, y que a las competidoras (que son artistas) les da una plataforma para mostrarse y tener una posibilidad de trabajar de eso.

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