Charla

Martín Garabal habla de su carrera y del estreno de su corto con "Tiranos temblad"

El humorista, actor, ilustrador y conductor radial argentino no para de mostrarse en las redes y YouTube, entre "Famoso", "Losers" y "La historia de Piriápolis"

Martín Garabal
Martín Garabal. Foto: Eli Itovich

La comedia argentina se ha beneficiado de esto de las redes sociales, Yotube y la autogestión. En los últimos 10 años, por ejemplo, han surgido figuras que cambiaron la manera de hacernos reír que tienen los argentinos.

Gente como Martín Piroyansky (con Tiempo libre), Malena Pichot (Cualca), Esteban Menis (Eléctrica) se sintieron, perdonando el lugar común, como un aire fresco a un género que parecía limitado a repeticiones de Casado con hijos. Así era de terrible.

En ese equipo juega, cómodo, Martín Garabal que hace ocho años viene entregando productos interesantes, personales y populares. Famoso, por ejemplo, que se estrenó hace siete años y sigue viéndose: el capítulo con Ricardo Darín ronda los 250.000 visionados. Hay tres temporadas en la vuelta en las que Garabal interpreta a un tímido y torpe entrevistador de celebridades.

Algo parecido pasa en Losers que también con participación, de caras conocidas (Puma Goity, Valeria Bertuccelli, Sebastián Wainwrach) tiene a Garabal anclado en la recepción de una productora intentando vender un proyecto sobre la derrota en el deporte. Allí se cruza con famosos que hacen de una versión simpática de ellos. Es un producto muy original.

En Uruguay también tuvo repercusión su coconducción con Migue Granados de Últimos cartuchos, el programa radial de Vorterix que todos por acá vimos en YouTube.

Y ahora, la semana pasada, Garabal estrenó La fascinante historia de Piriápolis con @TiranosTembladTV en el que participa el uruguayo Agustín Ferrando Trenchi, el creador, precisamente, de Tiranos Temblad.

“A Agustín lo conocí en Buenos Aires cuando le presenté una charla”, dice Garabal, quien también dibuja, edita libros y hace animaciones. “Yo estaba fascinado con su estilo, su manera de contar, con eso de ponerle épica a algo entre el cinismo, la ternura y la picardía y lo bien que manejaba ese equilibrio narrativo”.

Desde allí quedó un vínculo y la posibilidad de hacer algo juntos, así que cuando encontró unos videos que grabó durante un festival de cine, no se le ocurrió otra cosa que llamarlo. “Quería hacer como un documental como si Piriápolis fuera como un destino turístico muy excitante, tipo Wild On y grabé con toda esa energía pero en Piriápolis no había ese movimiento”.

Todo ese material, Garabal lo editó y se lo mandó a Uruguay y le sugirió doblar su voz con la característica locución de los productos de Ferrando Trenchi. Y ahí quedó, se subió y ayer, una semana después de estrenado, ya rondaba los 50.000 visionados. Es una suerte de video tirando a kitsch e inocente en una línea que, muchas veces, tienen en común Garabal y Ferrando Trenchi.

“En Uruguay siempre me encontré con gente muy cálida y muy receptiva a lo que hago”, le cuenta, vía Zoom, Garabal a El País. Eso lo pudo comprobar, dice, cuando, a fines de 2019 vino a Montevideo a presentar su libro (La vida real) y a dar un taller y se encontró con llenos totales. “Quedé impactado por la cantidad de gente”, dice.

—¿Hay un personaje Martín Garabal?

—Hago varios personajes pero sí hay un tono en perdedor, en inocencia o en ingenuidad que es bárbaro para hacer humor. Y para sobrellevar ciertas cuestiones de la vida. Estamos muy preocupados por sentar posición y un camino posible es desentenderse de esa cuestión. Fui perdiendo el interés por demostrar rápido si entiendo o no entiendo algo. Me gusta más eso de pasar desapercibido y que de repente se cuele una idea y sorprenda. Es más difícil hacer humor desde el ganador: la desventaja siempre ayuda. Siempre preferí hacer reír sacrificándome yo más que burlándome de otro.

—Tuviste participaciones en un programa como Peligro sin codificar, donde se practicaba un humor distinto al tuyo. Parecías incómodo, ¿fue así?

—Sí, salvo alguna vez en particular que sentí que encontré un tono, en general sentí que no le encontraba la vuelta. Hay como un color del trabajo de uno que no siempre se ubica en algo que ya funciona bien y que no te necesita. Sin codificar era una máquina donde todos eran letales para hacer humor y mi tono iba por otro lado. Pero cuando los hacía reír, era una caricia especial.

—Para los oyentes la dupla tipo “buddy movie” que hacían con Migue Granados en Ultimos cartuchos funcionaba muy bien. ¿Cómo te sentías vos?

—Espectacular. Justo recién estaba mandándome audios con Migue y casi diría que tenemos una continuidad del programa en audios de WhatsApp sin la presión de hacerlo al aire como un trabajo. Necesitábamos descansar de esa dinámica pero esas diferencias nos hicieron crecer a los dos y divertirnos mucho.

-¿Como es tu humor?

-A mi me gusta mucho cuando no está definido el género. Los híbridos como la comedia dramática, por ejemplo. Algo que no requiera de un remate, que sea más contextual, que sea más una sensación. Por ahí va lo mío.

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