ENTREVISTA

María Noel Marrone: "Hoy hay grietas en todos los temas que toques"

La periodista y conductora de "Justicia Infinita" y "Desayunos informales" habla de los cambios, de Océano FM, los primeros meses de gobierno y las redes

María Noel Marrone. Foto: Francisco Flores
María Noel Marrone. Foto: Francisco Flores

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"El primer momento fue el más difícil porque había una sobredosis de información y mucha era contradictoria, y estaba el compromiso de transmitir todo bien”, dice al otro lado del teléfono María Noel Marrone. La pandemia del coronavirus exigió más a los periodistas —más cuidado, más rigor, más responsabilidad—, y ella lo sintió tanto en Desayunos informales, el periodístico que conduce en las mañanas de La Tele, como en Justicia infinita que va por Urbana FM.

Por lo demás, antes dormía poco y ahora, menos. A las 05.30 se va al canal, luego a la radio y de inmediato a su casa, para hacerle el relevo a su pareja que, por las circunstancias, cambió el horario de trabajo. Ahí entra en modo madre-maestra-ama de casa, todo sin soltar una tarea, la periodística, que demanda las 24 horas.

—¿Te adaptás con facilidad a los cambios?

—Parece que me adaptara mejor de lo que me adapto (se ríe). Justo cambié cosas de lugar, con esto de que me dio por el orden, y voy todo el tiempo al lugar anterior. Me cuestan las mudanzas, adaptarme... Al ritmo de trabajo y a los equipos me adapto fácil, pero a los lugares o a determinado código no. Soy muy observadora, me tomo mi tiempo para algunas cosas, necesito sentir el lugar propio. En este cambio de radio conocía a la mayoría, ya había estado en Del Sol, me fui con Gonzalo (Cammarota) y Ale Dalto, entonces no era tanto el cambio. Igual necesito examinar el terreno. y ahí me suelto más.

El debut de Justicia infinita en Urbana, con Ale Dalto, Gonzalo Cammarota y Maria Noel Marrone. Foto: Francisco Flores
El debut de Justicia infinita en Urbana. Foto: Francisco Flores

—¿Qué fue lo que más extrañaste en esa transición de Océano a Urbana?

—El equipo de Océano; fijate que yo empecé en radio en la vieja Del Sol, en 1999, y en 2001 me fui a Océano, y estuve varios años. Era una radio como una familia, y eso te cambia; extrañás gente, espacios y charlas.

—¿Cómo te pegó que la radio decidiera, ahora, levantar la programación?

—Mal, a nadie le puede pegar bien. Son años de una radio que supo hacer comunicación, con una programación siempre interesante. Y queda mucha gente sin trabajo, y hoy no es tan fácil ir a golpear puertas. Me da mucha pena, hay muchísima gente que quiero ahí y están muy pero muy tristes.

—En televisión, Desayunos informales se presta para la discusión tensa. ¿Tu experiencia en Telemundo te curtió para esas situaciones?

—Se puede dar, siempre con respeto. Y creo que ya estaba curtida para esto. Un poco te imaginás cómo puede reaccionar alguien; no me han sorprendido con algo que no esperaba. Sí hay gente que no quiere ir o no les gustan las preguntas, pero a nosotros no nos pueden decir qué preguntar. Preferimos que no vayan, qué vamos a hacer. Por suerte podemos trabajar con libertad.

—En el programa te perfilaste cada vez más como periodista de política. ¿El proceso ha sido disfrutable?

—Sí. Siempre me interesó, de repente desde otro lugar, y en Telemundo pude aplicarlo un poco más y acá lo tuve como algo mucho más cotidiano. Lo disfruto; tenés la parte mala que son las redes, pero hoy te pasa casi que con cualquier tema. Hoy hay grietas en todos los temas que toques.

—¿Qué resaltás y qué criticás de los primeros meses de gestión del gobierno?

—Les tocó un momento muy difícil; cuando todavía no estaban todos los cargos designados y se iba a empezar en el proyecto que tenían de campaña, cae esta pandemia que trastocó todo ahora y supongo que todo el quinquenio. El empleo, la economía, la educación; hay una cantidad de cosas que se trastocaron tanto que no sé si en algún momento van a poder aplicar. Creo que una de las cosas más positivas que han tenido es asesorarse con profesionales como el equipo coordinador de Paganini, Cohen y Radi; ir a escuchar a los que hay que escuchar. Que se sentaran a hablar Lacalle Pou con Tabaré Vázquez, un expresidente que es médico, me parece algo positivo. Lo otro, quizás un poco más de cautela en algunos anuncios que se han hecho y han tenido que dar marcha atrás, algunos discursos o comentarios por los que han tenido que salir a pedir disculpas... Hay que cuidar un poco más.

—¿Qué saldo te dejaron los debates de la campaña pasada?

—Gusto a poco. Me parece interesante que se hagan debates y que la población interesada tenga la oportunidad de escuchar. También me parece que no hay que caer en el periodismo de periodistas o esperar algo para periodistas, que te aporte un título. Los periodistas siempre lo estamos viendo desde otro lugar, entonces hagamos las cosas para la gente.

María Noel Marrone
María Noel Marrone, en Desayunos informales (Captura)

—Sos una persona reservada en redes, pero hace semanas tuiteaste que te habían roto el auto, y fue una de las notas más leídas de El País...

—Increíble. Fue a las cinco de la mañana, estaba dormida, estaba enojada; no tomé dimensión de la repercusión que podía tener. Además, después me entra a pasar que me pongo en el lugar de la gente que dice: “Ah, a esta pelotuda le pasó tal cosa cuando le pasa a todo el mundo...” Yo leo millones de mensajes de gente a la que le pasa de todo. Pero claro, salí a trabajar, estaba lloviendo, de noche, todo, y me encontré con eso; y no es la primera vez. Lo que me causó gracia es que te rompen el vidrio, ¿para qué? ¿Quién deja algo en el auto en 2020? Tengo la guantera vacía, la valija vacía, vas a romper el vidrio para hacer daño y no solo no encontraste nada, ¡sino que te dejaste el gorro! No fue tanto el tuit de enojo, después al aire dije: te dejé el gorro en la volqueta de enfrente. Ya está.

—Al margen de los esfuerzos, limitar la exposición o su alcance es bastante difícil, ¿no?

—Sí. Yo cuido mucho a mi hija o a cualquier menor que esté conmigo, y si puedo exponerme lo menos posible, prefiero. No voy a juzgar quién hace las cosas bien o mal, pero yo no sé si el día de mañana mi hija no me diría: “Mamá, me expusiste toda la niñez”. Capaz que me reprocha y echa en cara que no la muestre, capaz que no. Ahora ve que al gente tiene cuentas de Tik Tok y pregunta, y a mí me pasa la ola (se ríe) y me obliga a investigar. No terminás nunca de aprender.

carrera

“Telemundo”, la clave para encontrar su lugar en el mundo de la televisión

“Yo no miraba mucha tele de chica; escuchaba música, leía, hacía otras cosas, y además me deprimían Marco, el silbido ese de Verano azul, La familia Ingalls, no tener otra cosa que ver de tarde que la telenovela venezolana...”, dice Marrone al describir su vínculo con la televisión.

La historia indica que entró a la facultad imaginándose un futuro quizás en una agencia publicitaria, que fue a la vieja Del Sol porque vio que precisaban gente para producción y que a los tres días debutaba en el aire. Ahí le tomó el “gustito” a la radio, pero la televisión le fue tan ajena que recibía propuestas y las descartaba sin ir a las reuniones.

“Al final fui a una reunión para Señal Uno, era como para un informativo y ahí se buscaron tres, cuatro mujeres que pudieran —y te lo digo textual— acompañar al hombre. Y lo disfruté bastante. Y después fui a TV Ciudad, ¡que de hecho sigue pasando cosas que hice hace 15 años! (Se ríe) Y ahí fue que me llamaron para ir a Canal 12”, relata. “Hice Bien despiertos, pero lo hacía como jugando. Era: ‘Este tipo de programa no lo voy a hacer toda la vida, estoy probando’. No hallaba mi lugar en la tele, y cuando entré a Telemundo, ahí lo encontré. Porque además de presentar las noticias me gustaba ir a los lugares, estar ahí, y me di cuenta que lo que quería era eso, contar historias, estar en momentos importantes, los alegres y dolorosos. Porque a veces te pega duro, pero es un baño de realidad. Ahí fue cuando me ofrecieron ir a Desayunos informales, un programa distinto a lo que venía haciendo el canal; era lo que sucede en un informativo con la posibilidad de hacer notas de calle, con un equipo que fue cambiando pero que siempre ha sido un placer. Hacen que me olvide que estoy en televisión: encontré mi lugar, pero no tomo mucha conciencia, me olvido que estoy ahí”.

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