Aniversario

"Jugate conmigo", aquella muchachada reunida por Cris Morena cumple 30 años

En junio de 1991, comenzó el programa juvenil del que salieron figuras como Luciano Castro y Michel Brown, entre otros

Jugate conmigo
Jugate conmigo

Hace 30 años, se estrenaba Jugate conmigo, el programa que se convertiría en una de las naves insignias de los albores de Telefe y que tenía como alma mater a Cris Morena, la mujer que hizo de su profesión una factoría dedicada al público infantil y adolescente.

Jugate conmigo tenía el espíritu teen de su creadora, quien, además, conducía el programa rodeada de una troupe de jóvenes, muchos de ellos luego convertidos en figuras de renombre. Estuvo en el aire hasta 1994 y un año después fue reemplazado por un formato semanal denominado Jugate con Todo, también creado por Cris Morena. El rating siempre acompañó al producto de impactante y colorida escenografía.

Cris Morena, entonces esposa de Gustavo Yankelevich, responsable de los destinos de Telefe, había viajado a Broadway para ver teatro, un poco por afición y otro poco porque su vocación de productora la llevaba a husmear en la vanguardia artística del mundo para estar actualizada. Una noche, de regreso de la función de un musical encendió el televisor de su cuarto de hotel y sintonizó, azarosamente, Double Dare, un ciclo de entretenimientos donde dos equipos compiten entre sí.

La estética del show la sedujo, había un maridaje entre su estilismo y el que mostraba ese programa norteamericano. No dudó en comentarle a su marido la buena impresión que le había causado ese formato y su intención de realizar un programa de juegos para adolescentes en la Argentina. A Yankelevich le gustó la propuesta y, rápidamente, Cris Morena se puso a pensar en diversas posibilidades con toda la idiosincrasia del adolescente argentino.

Jugate Conmigo fusionó la competencia ente adolescentes con juegos de destreza corporal y otros bloques dedicados a musicales, entrevistas y sketches. Uno de los condimentos muy bien previstos por Cris Morena fue la participación de un staff de jóvenes que coqueteaban con la seducción y la sensualidad dentro de los límites que permitía el tipo de programa y el público al que se dirigía.

Los chicos del elenco se fueron convirtiendo en ídolos del público, demostrando el buen ojo que siempre tuvo la productora para encontrar talentos desconocidos y con mucho potencial. Cuando terminó el programa, varios siguieron la carrera artística y algunos se convirtieron en figuras muy populares, tal el caso del actor Luciano Castro. Romina Yan, hija de Cris Morena y Yankelevich, también formó parte del programa, aunque su verdadero éxito llegó con Chiquititas, otro gran suceso de la familia. Moira Gough, María Susini, Eric Grimberg, Pamela Rodríguez, Michel Brown, Coraje Ábalos y Hernán Caire fueron algunos de los jóvenes que también continuaron transitando los medios.

El programa realizó temporadas de invierno en el estadio Obras y giras por importantes salas teatrales. El show en vivo era tan atractivo como el espacio televisivo y tenía la atmósfera de un concierto pop. Es que Cris Morena, bajo su nombre real de María Cristina de Giácomi, fue la encargada de componer una batería de hits que se convirtieron en populares.

Además de la cortina del programa que pregonaba aquello de “jugate conmigo, vení jugate ya”, había otros títulos como “Primer amor”, “Chusma chisme”, “Juntos” y “Abrazadísimos”, entre muchos otros. El repertorio alternaba entre lo festivo y lo romántico, estimulando las hormonas de los colegiales que veían el programa. Esta era una razón de crítica cuando se buscaba opacar el éxito de Cris Morena.

El ciclo se hacía en el estudio más grande de Telefe cuando el canal funcionaba en el barrio porteño de San Cristóbal. En aquellos tiempos, el programa se grababa en un set continuo al que ocupaba el ciclo de unitarios de ficción Atreverse, dirigido por Alejandro Doria. Tal era el bullicio que se generaba en Jugate Conmigo que, en más de una oportunidad, se tuvo que detener la grabación de Atreverse porque se filtraba la música y los gritos de la tribuna del programa de Cris Morena.

Hace 30 años nacía este éxito que arrasaba con el rating televisivo, llenaba estadios, vendía millones de discos y se expandía en una batería de los más diversos souvenirs. A pesar de lo desenfadado del formato, hoy se lo puede percibir naif y artesanal, todavía eran tiempos donde la tecnología no se había empoderado de los adolescentes y el teléfono celular recién era un exotismo que se llevaba colgando como una cartera.


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