TELEVISIÓN

La historia del ladrón del siglo hecha película

Se estrena en HBO The Wizard of lies con Robert de Niro.

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Robert de Niro. Foto: Difusión

Amenos de un mes de su estreno en Estados Unidos, se exhibe esta noche, a las 22.00, en el canal HBO The Wizard of Lies, la nueva película del gran realizador Barry Levinson que está protagonizada por Robert de Niro (tercera vez que lo dirige) y Michelle Pfeiffer como los Madoff.

No es el primer drama sobre aventureros financieros que se han hecho millonarios gracias a los ingenuos. En los últimos años se han contado este tipo de historias en el cine, como en El lobo de Wall Street (Martin Scorsese, 2013), La gran apuesta (Adam McKay, 2015) y Gold (Stephen Gaghan, 2016). Lo que hace diferente a The Wizard of Lies (o El mago de las mentiras) es que se trata de Bernard Madoff, quien estafó a amigos, clientes y famosos por más de 65 mil millones de dólares.

Así, se va contando la historia a través de la mirada de la vida del corredor de bolsa y consultor financiero Bernie Madoff, quien en 2008 fue arrestado por realizar el mayor fraude financiero en la historia de los Estados Unidos.

En The Wizard of Lies, Levinson pone su cámara lo más cerca que puede de la cara de Bernie Madoff, buscando algún tipo de emoción, aunque no lo encuentra. Es que el Madoff de De Niro parece no haberse dado cuenta de la importancia de sus crímenes, ni de cómo afectó a su país el timo que realizó durante tantos años.

La historia comienza con Madoff revelándole a sus hijos cuál fue su papel en el fraude. Y Levinson maneja muy bien los tiempos, dando una sensación de calma ante la tormenta que se viene y la aceptación de su culpabilidad tras admitirle a su familia que durante décadas realizó un esquema de Ponzi. Aunque las dudas o el remordimiento por ese castillo de naipes que comienza a tambalearse brillan por su ausencia en este retrato.

Así, esta no es una película que de una explicación clara del fraude que realizó Madoff, salvo la escueta explicación que brinda el criminal; tampoco el guión ni la dirección se esfuerzan en presentar al espectador algo de simpatía por este patriarca, ni siquiera ante el suicidio de su hijo Mark. Tampoco se hace un intento por entender ni humanizar a Madoff, aunque sí es un retrato íntimo (e inquietante) sobre un sociópata sin control ni remordimientos. Esto se muestra cuando Madoff, ingenuamente, espera que su familia no tenga represalias por sus crímenes.

La película de Levinson utiliza como base una serie de entrevistas que Madoff realizó, desde la cárcel, con la periodista del New York Times, Diana Henriques.

Como dato anecdótico, Henriques se interpreta a sí misma en la película; quien trata de entender qué motivaba a mentir acerca de esas ganancias increíbles que se prometía el timo de Madoff.

Una película inquietante y tranquila a la vez que muestra, como por el ojo de una cerradura, los entretelones de una vida privilegiada; y así entender un poco qué pensaba el mayor estafador de la historia de los Estados Unidos.

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