Entrevista

Gerardo Sotelo: "A Canal 5 le vamos a dar voz de todo el país"

El director de los medios públicos habla de la decisión de cambiarle el nombre de TNU por la histórica denominación oficial y adelanta otros cambios que se propone encarar

Gerardo Sotelo
Gerardo Sotelo

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Después de ser presidente de Central Español, a Gerardo Sotelo le tocó otra tarea difícil: dirigir los medios públicos uruguayos. Y aunque, reconoce que “no hay nada peor que dirigir un cuadro de fútbol” (pero menciona varios logros de su gestión), el director del Servicio de Comunicación Audiovisual Nacional (el Secan) sabe que tiene una tarea de las complicadas. Y que, por ser una figura pública con fuerte presencia en las redes, tiene muchos ojos mirándolo y prontos para criticar algunas de sus medidas.

La semana pasada, Sotelo volvió a estar en el centro de la tormenta (que ahora se conoce como ser “trending topic”) cuando anunció en una entrevista y luego en un tuit propio, que la señal hoy conocida como Televisión Nacional del Uruguay (o sea TNU) iba a volver a llamarse con su nombre histórico, Canal 5.


Para Sotelo, eso es parte de un cambio más profundo de los medios públicos y que incluye recuperarle una identidad perdida pero acomodándola a estos tiempos y darle presencia entre la gente, un concepto que va a repetir varias veces. En todo caso, se lo ve tan entusiasmado con el viejo/nuevo nombre del canal como con extender esa presencia en las plataformas digitales. En los próximos meses habrá, adelanta, nuevo logo y una plataforma digital para “maximizar el alcance”, dice.

Los medios que Sotelo dirige desde el Secan incluyen Canal 5, TNU 8 de Melo (que va a llamarse Canal 8) y las radios Babel, Clásica, Radio Nacional del Uruguay y Emisora del Sur. Algunos ya empezaron a tener cambios y se anuncian otros para los próximos meses. “Ya tenemos propuestas que son más amigables con el ojo y el oído de la gente”, dijo el expresidente de Central Español a El País en su oficina en Canal 5. Este es un resumen de esa charla.

-¿En serio volver a llamarse Canal 5?

-Todo esto empezó porque nos encontramos con un problema muy serio: lograr que se nos identifique como un multimedio público. Eso haría que se nos comprendiera y se nos tratara como lo que somos: el mayor grupo de medios del país. En Uruguay no existen marcas como BBC, Deutsche Welle o RAI, que cuando las nombras, se sabe de qué estás hablando. Además tenemos el desafío de desarrollar nuestra plataforma digital con un portal que vendrá pronto, y fue ahí nos surgieron las dudas de cómo llamarnos...

-Algo que ya se habían planteado otras administraciones...

-En los últimos 20 y tantos años (o sea en cuatro gobiernos de dos partidos distintos) se le cambio el nombre al canal y fue un error. En un momento, la denominación Canal 5 empezaba a quedar obsoleta por el tema del cable y se intentó darle una nueva identidad porque, además, a los gobiernos no les parecía adecuada la que tenía. Ahí se empezó a toquetear el nombre porque no se valoró adecuadamente que la gente conocía Canal 5 como Canal 5, de la misma manera que le seguimos diciendo Propios al Bulevar Batlle y Ordoñez. Y en el canal si vos querés construir una identidad sólida, lo que hay que hacer es restituirle el nombre a algo que la gente ya sabe cómo se llama. Así en un trabajo de rebranding de los medios públicos y teniendo en cuenta que nadie le dice TNU -porque además tiene un logo al aire que es indescifrable-, decidimos restaurarle su verdadero nombre. No es más que eso.

-¿Pero no es un poco “montevideanista”? Porque ese es lugar que tiene en la capital...

-No. Mirá lo que pasa con los privados. Históricamente se manejaban con sus números por ubicación en el dial. Cuando llegó el cable y se vio que no iban a estar en sus lugares, empezaron con las marcas. Pero Canal 10 se sigue llamando Canal 10, Canal 4 volvió de Monte Carlo a ser el 4 y el 12 está entre La Tele y Teledoce aunque se le dice el 12. Nosotros ahora estamos haciendo eso, más tarde que ellos. Canal 5 es un canal nacional y lo va a seguir siendo. Es más, le vamos dar voz de todo el país. Y no me refiero a que un corresponsal entreviste a un referente de su comunidad. Si no a que en el interior hay buenos profesionales haciendo radio y televisión cuyas voces nunca se escucharon con la dimensión que tienen que tener en la televisión nacional.

-¿Cómo va a instrumentarlo?

-A Canal 8 en Melo, por ejemplo, estamos tratando de darle un sentido regional con cierta independencia en programación y producción. Estamos trabajando en un proyecto muy interesante con la Dirección de Cultura para crear además un centro cultural que se llame, precisamente, Canal 8, que es como conocen a la televisión pública en Melo.

-Mucha gente pareció enojarse con el anuncio de volver a llamarlo Canal 5. ¿A qué se debió esa reacción?

-El error y quizás también la ira que causó este descubrimiento se deba a que finalmente después de más de 20 años, este gobierno no quiere ponerle un nombre nuevo: quiere escuchar a la gente y ponerle el nombre con que se lo llama. Todo lo que quieras construir en un espacio colectivo tiene que partir de una identidad clara. Si empezás a juguetear con la identidad, la gente empieza perder confianza.

-He entrevistado y conocido a varios directores de Canal 5 y, aunque todos entraron con muchas ganas, no siempre pudieron hacer todo lo que querían. ¿No tiene miedo de no poder concretar cosas?

-Como toda persona criteriosa tengo miedo a no cumplir. Pero sé que lo que estamos haciendo ahora lo podemos hacer porque otros antes tomaron decisiones virtuosas. Si hubiéramos tenido que invertir en tecnología no podríamos pretender las cosas que pretendemos. Tenemos, eso sí, los desafíos que quedaron pendientes.

-¿Uno de esos desafíos es darle presencia en las plataformas digitales?

-Es lo que tengo que hacer. Mi cometido no es largar al aire programas de radio y televisión, sino que los productos audiovisuales que generemos lleguen a la gente y sean significativos. Pero si la evaluación del éxito no incluye el impacto sobre el público estamos haciendo una estafa.

-¿Impacto medible en rating?

-Sí y no solo en eso. Con esto me estoy poniendo la soga al cuello al asumir un compromiso que nadie me está pidiendo que asuma. Nadie me está sugiriendo que al final de este mandato tenemos que estar primeros en el prime time o tener los mismos números que los sitios web más visitados de Uruguay. Pero tenemos que aparecer en la conversación. Por ser medios públicos, además, tenemos restricciones que impiden hacer cosas que nos darían rating como programas de entretenimiento o pasar música de moda porque es lo que gente consume. Nosotros no vamos a hacer eso. Pero el lugar en que estamos es inaceptable.

-¿Siente que se empiezan a notar los cambios?

-Ya tenemos propuestas que son más amigables con el ojo y el oído de la gente. Lo que pasa que acá hay un malentendido propio de algunos intelectuales que se dicen progresistas y son profundamente reaccionarios porque incluyen perspectivas aristocráticas y tecnocráticas sobre lo popular. Por el contrario nosotros lo que queremos es reconocer la soberanía de la gente sobre esto porque es la dueña. Eso nos obliga a tener una programación adecuada a las preferencias del público y compatible con nuestros cometidos.

-¿Y eso cómo se consigue?

-Primero tenemos que tener figuras al frente de los programas porque la gente no escucha ni mira programas, sino que escucha y mira a seres humanos a los que reconoce como figuras. Segundo, tenemos que desarrollar formatos que sean fácilmente identificables por la gente cuando está haciendo zapping. Y tenemos que colocar los programas en los horarios y en las plataformas de acuerdo a la preferencia de la gente. Eso va a maximizar la posibilidad de entregar productos atractivos.

Las redes sociales y eso de ser “trending topic”

-Esta semana publicó un tuit sobre los cambios en Canal 5 y recibió un montón de comentarios negativos. ¿Cuánto hay de personal en ese rechazo a sus propuestas?
-De eso no me gusta hablar porque esto es un cargo político y hay gente que está enferma con la política, con el fútbol, con la religión. Y hay gente que está enferma con otro tipo de drogas como las sustancias psicotrópicas. Uno ve la manera como la gente se vincula con la comunidad a través de las redes sociales y ve que nos estamos haciendo daño. Y eso que no soy ejemplo de nada porque cometí excesos en las redes sociales, hasta que reflexioné y dejé de hacerlos.
-¿Cómo vive eso de ser trending topic?
-Cada vez que doy entrevistas aparece algo de lo que dije como trending topic. Quizás sea porque soy una figura pública y opté por la política y en los adversarios de mis ideas políticas, como ocurre al revés, hay razonables y moderados y hay energúmenos como en todas las familias, que se expresan con reacciones energúmenas. Pero nadie cuestiona en esos ambientes los temas de fondo que estamos encarando. Ojalá lo hicieran porque los medios públicos nunca han sido un tema de consideración.

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