Así fue la noche de "Got Talent": sin botón dorado a pesar del pedido del público

El jurado tuvo pocas unanimidades en una noche en el que destacaron un niño bailarín y un cuarteto vocal que todo indicaba merecían pasar directo a la semifinal; no sucedió

El equipo de "Got Talent Uruguay". Foto: Difusión
El equipo de "Got Talent Uruguay". Foto: Difusión

En una edición con pocas unanimidades en el jurado y sin botón dorado, Got Talent llegó a su quinto capítulo concentrándose esta vez en aspirantes de Maldonado y Montevideo. 

El momento más emotivo de la noche fue  cuando el niño Gonzalo Jorge, de 11 años, consiguió los cuatro votos positivos y arañó la posibilidad de llevarse el preciado pase de oro, un reclamo de la platea que no fue atendido por el jurado. Jorge dijo que su sueño es llegar a bailar en el Sodre y, por ahora, se llevó el abrazo de su probable futura directora, María Noel Riccetto que subió al escenario para escuchar con él, el fallo de sus colegas.

Otros que recibieron ovación, reclamo de botón dorado y unanimidad del triburnal fueron el número de cierre, Los botones, un cuarteto vocal integrado por tres montevideanos y un salteño que, verdaderamente, fueron lo mejor de la noche. Interpretando un potpourri de canciones en un estilo que ellos llamaron barber-shop que fueron de standards estadounidenses a Márama y Natalia Oreiro, demostraron simpatía y un talento que, como dijo Riccetto, mostró un gran potencial, incluso, comercial. Serán una atracción del show.

El resto transcurrió en velocidad crucero con la clásica sucesión de números divertidos, olvidables o, cuando no, al borde de la vergüenza ajena.

Los que siguen

Los primeros en salir a escena fueron Las Cavallini, un cuarteto de hermanas argentinas radicadas en Maldonado. Entregaron una versión correcta y algo doméstica de "Uptown Funk" de Bruno Mars que para Agustín Casanova, con justicia, ameritaba una mayor coloratura vocal. Estuvo bien. 

Otro argentino radicado en el este uruguayo, consiguió los tres votos afirmativos necesarios para seguir avanzando. Alfredo Ravazzini, un músico profesional, cantó y se acompañó por su guitarra y otros sonidos grabados en loop, lo que no logró conmover a Orlando Petinatti, quien ayer tuvo unos cuantos votos negativos.

Una versión de "Candombe de la Aduana" de Níquel fue una buena muestra del entusiasmo y las voces de Compás 15, un conjunto vocal de Maldonado que estuvo muy bien y fue muy aplaudido aunque recibió algún reparo de parte de los especialistas.

Lo mismo pasó con Pride, un grupo fernandino de baile de K-Pop que tuvo tres votos positivos con una coreografía que, desde casa, se pudo apreciar poco pero que transmitía entusiasmo. Riccetto hizo algunos reparos pero votó por la afirmativa. El voto negativo fue de Pettinati, quien utilizó su frase "no los veo, no los escucho", ante los abucheos del público.

El mismo esquema de votación recibió la quinceañera Tamara Touriño, quien cantó "Shallow" de Lady Gaga acompañado por violín, un instrumento que aprende desde los cuatro años. Un comienzo desafinado, notoriamente adjudicado a los nervios, le hizo perder el voto, otra vez, del licenciado pero los otros tres positivos, le abrieron el camino a seguir avanzando. Lo merecía aunque los reparos eran justificados.

Debut y despedida

"Soy un ser maravilloso y me amo", hizo corear a la tribuna Ariel Saldías, un profesor de música que mostró simpatía y un caudal de  voz importante pero que se vio avasallado por una versión errática de "Show Must Go On" de Freddie Mercury, una canción difícil. Fue pura simpatía, eso sí, pero no alcanzó para seguir.

Los homenajes de Romina a Gilda, Yessica de los Santos a Selena y Nibia Alvarez a la Chilindrina, no consiguieron ningún voto positivo. Y también quedaron afuera el malambo de Axel y Daniel, el reguetón de Moos  y el porte y la voz de Joaquín Colina que interpretó "Lo intentamos", otra canción popularizada por Casanova. No estuvo mal

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