TELEVISIÓN

El diablo anda suelto

La serie Lucifer está disponible en el servicio Netflix

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Una serie que combina comedia con lo policial. Foto: Fox

Tomando como base el cómic The Sandman de Neil Gaiman, Tom Kapinos (guionista de series como Californication y Dawson’s Creek) creó esta serie policial que sigue las aventuras de Lucifer Morningstar (también conocido como Satán o el diablo) en la tierra.

Resulta que Lucifer se cansó de andar castigando a las almas en el infierno y decidió escaparse para darse la gran vida en este plano astral. Más precisamente en la ciudad de Los Ángeles (una de las tantas ironías que presenta la serie), donde abre el club nocturno, Lux.

Este Satán no es el típico personaje con cuernos y de piel roja, como ha sido representado a lo largo de la historia del arte. En Lucifer, cuya primera temporada se encuentra disponible en Netflix, el galés Tom Ellis se pone en la piel del señor de la oscuridad, creando un personaje cínico, perturbado y transparente (ya que no oculta que es realmente en diablo). Claro que es difícil pensar que Satán ande suelto por el mundo.

Ellis compone un personaje muy carismático, ególatra, egocéntrico y seductor, el cual comenzará a colaborar con la policía para atrapar a los criminales que se le presenten. Es que habrá salido del Infierno, pero el diablo no se quita las mañas (esas de castigar a las personas por sus crímenes) adquiridas durante toda una eternidad.

Pero Lucifer no llega solo a Los Ángeles, junto a él escapó Mazikeen (Lesley-Ann Brandt), un demonio muy sexy y con pocas pulgas, cuya única misión es ser el guardaespaldas del protagonista.

Mientras comienza su colaboración con la policía de Los Ángeles, conoce a Chloe Decker (Lauren German, una mezcla entre Ornella Muti y Eva de Dominici), una agente rechazada por sus compañeros, que encontrará en Lucifer al consejero ideal. Es que con solo preguntar "¿Qué es lo que más deseas?", Lucifer logra que los criminales digan toda la verdad. Y si esa estrategia no funciona, un buen susto hace que terminen hablando.

La serie también explora un poco más sobre Lucifer, su pasado en el Infierno, familia y traumas. Siendo un hijo rechazado por su padre y sus hermanos (Dios lo envió a que castigue a los humanos por la eternidad), el señor de la maldad tendrá sesiones de psicoanálisis. Es que hasta el diablo necesita desahogarse de vez en cuando.

Su terapeuta, Linda Martin (una muy graciosa Rachael Harris) lo escuchará y hasta tomará anotaciones como haría con cualquier otro paciente, aunque piensa que habla metafóricamente cuando se refiere a los conflictos que tiene con su padre y su madre (quien está atrapada en una celda del Infierno).

Lucifer es una serie que combina la comedia con el policial y que, a lo largo de esta temporada, irá presentando más personajes provenientes de la religión. Como los ángeles Amenadiel y Uriel quienes bajarán para hacer que Lucifer recapacite y vuelva al Infierno a hacer lo que le corresponde, según el Plan Divino, aunque este personaje no tenga ninguna intención de volver a los viejos hábitos.

En Estados Unidos ya se estrenaron la segunda y tercera temporada de esta serie, donde ese universo religioso continúa expandiéndose. Por lo pronto en Netflix están los primeros 13 episodios de una hora de duración de esta primera temporada.

Por qué mirarlo.

Esta serie es una mezcla entre comedia de situaciones con un drama policial, donde se manejan bien los momentos para cada género. Y la relación entre Decker y Lucifer es lo que comienza a tomar protagonismo desde el inicio. Mientras él es un cínico y despreocupado millonario que en sus ratos libres imparte justicia a los criminales, ella es una madre soltera que tiene que encargarse de su hija pequeña, mientras realiza su trabajo en la policía. El resultado es otra pareja despareja que lucha contra el crímen, mientras intentan resolver sus conflictos mundanos. Aunque también tiene sus momentos reflexivos.

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