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"Crónicas de campaña", el nuevo programa de Aldo Garay para TVCiudad, repasa las publicidades electorales

El nuevo proyecto de Aldo Garay busca repasar todas las campañas electorales desde 1984 hasta 2014

"Crónicas de campaña" repasa todas las campañas electorales desde 1984. foto: Archivo el País.
"Crónicas de campaña" repasa todas las campañas electorales desde 1984. foto: Archivo el País.

"Desempatadora”, dice Francisco “Pancho” Vernazza en el tercer capítulo de Crónicas de campaña, el programa de Aldo Garay que estrena episodios los domingos a las 21.00 por TVCiudad, quien la repite, luego, en el canal de YouTube del canal municipal.

Vernazza -quien, entre otras, participó en la campaña de las listas 99 y 2000 de la victoriosa fórmula Sanguinetti-Batalla en las elecciones de 1994- se refiere a que, en definitiva, lo que puede hacer una campaña política exitosa es aportarle un gol de última hora a un candidato. Podrá tener razón, varios coinciden en eso, pero también es cierto que las campañas políticas aportan canciones, piezas publicitarias, documentos que se han instalado en el imaginario cultural nacional.

Todas esas cosas están en este ciclo de Garay, el mejor documentalista uruguayo, quien ha hecho convivir en su carrera proyectos personales (Un tal Eduardo sobre el legado de Eduardo Franco, el líder de Los Iracundos) con programas de televisión a los que siempre aporta una visión humanista como dejó claro en su reciente Memoria tropical que hablaba de cumbia y de otro montón de cosas. En ambos caminos de su trayectoria siempre ha encontrado detalles, momentos a los que no siempre se les presta atención.

Y en Crónicas de campaña están todos los jingles políticos de los últimos 30 años que funcionan como disparadores de emociones personales y que hacen que el televidente termina coreando aquello de “los uruguayos Zumarán” o incluso, aquella “yo tengo fe/Pacheco ganará” que, creímos perdidos en algún rincón de la memoria. También están, claro, las piezas publicitarias.

“El programa sintoniza con una de las claves de la publicidad que es la emoción”, le dijo Garay a El País. “Y en el primero eso queda claro. Es una montaña rusa de emociones donde se cruza tu historia personal, tu historia familiar, tu barrio, tus amigos y un momento particular como fue el regreso de la democracia”.

El programa está compuesto por ocho capítulos, cada uno dedicado a una campaña por la presidencia (1984, 1989, 1994, 1999, 2004, 2009 y 2014) y uno al plebiscito para la derogación de la ley de impunidad de 1989. Mañana se verá el episodio que retrata la campaña política de ese año que ganó Luis Alberto Lacalle.

Al menos en los primeros episodios apela, sí, a la emoción que también tiene que ver con el país que éramos. Los que se fijan en esos detalles podrán ver cómo algunas promesas electorales nunca se cumplieron, otras se traicionaron y otras se siguen repitiendo.

En un tono más amable y más cercano a la impronta que tiene Crónicas de campaña, se pueden evidenciar el crecimiento de algunas figuras: en el primer episodio, por ejemplo, se ve una lista batllista en el que José Amorín Batlle, hoy candidato a la presidencia, en el puesto 120 y algo. Y en el segundo se puede ver a otro candidato actual, Luis Lacalle Pou, de niño y secundario en un spot de su padre. También se puede ver a muchos políticos en sus años mozos los que llevará al inevitable “¡qué joven!” que, sin quererlo, también habla de nosotros, los espectadores.

El primer episodio, que se vio el domingo pasado, sigue la campaña de 1984 que marcó el retorno de la democracia y la primera victoria de Sanguinetti, aúpado en un eficaz slogan de “El cambio en paz” que creó el propio candidato. Otros sloganes clásicos de campaña fueron creados por publicistas como el “Manos a la obra” de Volonté y el “Le canta la justa de Jorge Batlle ideados por Juan Carlos Ferrero y José María Reyes, respectivamente para la campaña de 1994.

“El programa también es un homenaje a una generación de publicitarios que, con las herramientas de su tiempo pudieron meter algunos spots y jingles clásicos”, dice Garay.

Hay cosas que nunca se vieron. “Fue un trabajo de producción muy grande”, cuenta Garay. “Lo más revelador fue saber que los partidos no tiene archivo. Así que gran parte de las imágenes son de Julio Pelossi (responsable de la campaña de Zumarán en 1984) que los grabó de la televisión”. El primer episodio, además, tiene imágenes de la película Elecciones generales de César de Ferrari que dan un contexto social bien interesante.

“Es como una pieza de arqueología, de juntar cosas perdidas, darle cierto orden y ponerle cara a los que estuvieron ahí”, dice Garay, quien como realizador nunca participó en una campaña política.

—Has estado mirando desde hace tiempo, campañas publictarias, ¿qué progreso has notado en la manera de comunicar?

—Ha habido cambios a nivel técnico pero de narrativa no han cambiado tanto. Siguen siendo ponderar al candidato y potenciar sus virtudes, ir a testimonios de la gente y puede haber una tercera línea, menor en volumen de producción que puede hablar un poco del programa o atacar al rival. Eso se sostiene en todas las campañas.

—¿Y has identificado qué es lo que hace que una campaña sea eficaz?

—Hay buenas campañas que no ganaron pero las que ganaron es porque el candidato estaba sólido. No hay milagros: la campaña no hace ganar a nadie. En todo caso se necesita un candidato que se mueva correctamente.

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