Crónica

Braulio Assanelli volvió a San Ramón y fue recibido como un campeón

El ganador de La Voz Argentina llegó a su ciudad y todo fue una fiesta

Braulio Assanelli. Foto: Marcelo Bonjour
Braulio Assanelli. Foto: Marcelo Bonjour

Los pueblos y las ciudades del interior suelen quedar como apagados los fines de semana. Poco movimiento en la calle y un tendal de comercios cerrados, parece la norma en las tardes con calor.

Pero lo que se vio este sábado en San Ramón, que desde tempranas horas de la tarde había empezado a recibir gente en la calle principal, fue muy distinto. Todos los concurrentes estaban con la bandera uruguaya al hombro, sobre la avenida principal, en los balcones de las casas o incluso en los autos que comenzaron a circular por la calle principal, como fieras enjauladas. Miraban a cada auto que se acercaba, intentando descubrir si adentro viajaba la persona que habían estado esperando toda la tarde.

Porque todos estaban allí por una sola persona: Braulio Assanelli, el joven que el domingo 16 de diciembre triunfó en el programa de talentos "La Voz Argentina", alcanzando, gracias al voto de la gente, el premio económico y el trofeo. El mismo trofeo con el que viajo desde Buenos Aires, y que cuando llego a Montevideo le entregó a su abuela, quien lo cuido con recelo durante todo el día.

La llegada de Braulio a San Ramón no solo se tradujo en una alegría fácilmente contagiable, sino que también fue una explosión del mercado interno. Si bien la mayoría de la tiendas de ropa estaban cerradas incluso en la previa a la Navidad —“mañana abriremos, hoy es para festejar”, me dijo la dueña de una de esas tiendas—, las heladerías, kioscos y carritos de comida alimentaron tanto a los niños como a los padres que, amenizando la espera y para calmar el calor del sábado, tomaron helados, refrescos y comieron lo que se ofrecía.

La oferta también incluyó merchandising vinculado a la estrella local: se vendían banderas uruguayas, pósters y afiches con la cara del ganador de La Voz, todos productos que se encontraban estratégicamente ubicados en la esquina de Batlle y Ordoñez a la altura de Baltasar Brum, bien cerquita de donde, ya sabían todos, Braulio iba a cantar cuando llegara.

“Me dijeron que estaba pasando Santa Rosa hace un buen rato”, le decía una vecina a la otra. “Seguro que vienen lento porque la caravana es larga”, era el comentario que repetían otros. Pero todos se callaron cuando un sonido muy particular comenzó a escucharse. Allí, la espera se tradujo en alegría, las cámaras comenzaron a filmar y los celulares se pusieron en posición horizontal para dejar registrado ese momento.

Las sirenas de un patrullero anticipaban lo que estaba por pasar. Mirando desde Batlle y Ordoñez hacia el comienzo del la ciudad, se podía ver, bien a lo lejos, una camioneta seguida por un ómnibus, que anunciaban su arribo con las bocinas encendidas. El ruido de las bocinas de la caravana que acompañó a Assanelli prácticamente desde la salida de Monte Carlo, fue ganando en cantidad y en volumen a medida que se sumaban vehículos, hasta que solo se pudo escuchar un único sonido, ya sin matices.

La gente ubicada al comienzo de San Ramón empezó a agitar las banderas, mientras la caravana comenzaba a mostrar su longitud. Y quienes estaban más al fondo ya habían salido a los balcones, sacado las reposeras a la vereda y acaparado la calle principal para recibir a este muchacho que logró que en todo el país y en Argentina, la gente hable de una ciudad pequeñísima de Canelones.

Una cuadra antes de llegar al destino, finalmente se pudo distinguir a Braulio Assanelli, quien estaba subido a la parte posterior de una camioneta, con su premio en la mano y mucha emoción en su rostro. Lo acompañaba un joven que con un bombo iba anunciando, como un heraldo, que Braulio había llegado a casa. Detrás de ellos el ómnibus, con los familiares del ganador colgados de las ventanas, continuaban los festejos que habían comenzado el domingo 16 cuando se conoció al ganador de La Voz, y este sábado más temprano, en el puerto de Montevideo.

Gente de Sarandí del Yí, y de Santa Rosa, San Bautista y de varios puntos más de Canelones llegó para a recibir a Assanelli. “Esto le hace bien a todo el país, porque no es un triunfo de San Ramón, es de todo el Uruguay”, era repetido por los habitantes, quienes destacaban, además del talento para cantar de Assanelli, lo buena persona que es, lo buena gente que es su familia.

Una vez terminada la caravana, Assanelli bajó de la camioneta y se reunió con su pueblo en el Club Unión, que se llenó en pocos minutos. Subido al escenario, donde estuvo acompañado por sus familiares, Braulio cantó a capella una canción de Ricardo Montaner, que fue celebrada por todos como un gol en la final del Mundial. “Esto es un sueño que estoy seguro que el Uruguay ayudó a cumplir”, dijo Braulio apenas subió al escenario. “No fue un uruguayo el que gano La Voz Argentina: fue el Uruguay el que ganó”, afirmó, y recordó que hace solo dos días había subido al escenario del teatro Gran Rex gracias a San Ramón y Uruguay.

Luego de una hora de emoción y música, donde todos quienes se acercaron a San Ramón pudieron verlo de cerca, el joven se fue a descansar, quizás por primera vez en un buen tiempo, con la seguridad de que desde ahora, su vida cambiara por completo.

En pocas semanas, Assanelli se tomará un avión por primera vez, y -reconoció otra vez- todo se debe a su pueblo. “San Ramón es mi cuna y voy a volver siempre, por eso llevo a San Ramón a todos lados”, dijo Assanelli poco antes de bajar del escenario para, en tranquilidad, reunirse con su familia, mientras las celebraciones continuaban en la calle.

A medida que el público comenzaba a volver a su casa, quedaba en todos la sensación que la ciudad, esa que tiene poco más de dos kilómetros de extensión, les había quedado chica para tanto festejo.

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