ESTILO INCONFUNDIBLE

Beto Casella: "El grito en la tele está demodé"

Con el conductor de Bendita TV, programa que está cumpliendo 15 años en la televisión argentina

Beto Casella
Beto Casella, un conductor de televisión con estilo propio. Foto: La Nación / GDA

Es uno de los grandes conductores de la televisión argentina, donde Bendita TV está cumpliendo 15 años. Y muchos uruguayos lo seguimos por YouTube, dado que el programa a la vez divierte e informa, por medio de una dinámica muy especial. Su estilo es calmo, y tiene un timing especial para hilvanar lo que va aportando cada uno de sus panelistas. En charla con El País, Beto Casella habló sobre un éxito televisivo que merecidamente está entre lo mejor de la tele del país vecino.

“Estamos hace 15 años, pero cambiando siempre. Te diría que cada seis meses estamos cambiando. De ninguna manera hoy podés en televisión hacer lo mismo que hace cinco años. Hay algo que está en el aire que te demanda ir aggiornando los personajes, las formas de abordar los informes, el modo de conducir. Por ejemplo, todo este saludable avance que hubo en el tratamiento igualitario hombre-mujer, hace que chistes que se hacían hace cinco años, hoy no te los permitís. Creo que Bendita es un programa que cambia todo el tiempo, aunque quizá no se note”, comenta el carismático conductor de perfil bajo.

A la hora de definir su estilo, explica: “Yo soy un oportunista en el buen sentido. Porque está el oportunista jodido, pero yo me siento que soy bueno aprovechando la oportunidad del momento. Cazando alguna ocurrencia: no estoy demasiado guionado. Pero creo saber intuir qué le puede molestar al público. Intuir con qué tema no meternos, o cómo abordarlo. Soy un modesto intuitivo. Creo no tener mucho más que esa virtud, ser un intuitivo. No es falsa modestia si te digo haberme sorprendido cada vez que me dieron un Martín Fierro o algún otro premio al gran conductor. Pero creo ciegamente en mi intuición: siempre me dio un resultado fabuloso”.

Beto Casella
15 años al frente de Bendita TV, un programa de referencia de la tele argentina. Foto: Difusión

-Siempre despiertan muchos comentarios tus chalecos...

-Yo no tengo vestuarista. Lo que pasa es que como odio los trajes, y tampoco me da para salir en remera, me la vengo rebuscando con los chalecos, que te dan como que estás vestido a la noche. Yo me visto así desde los 18 años. Capaz que hoy para mi edad esto… pero yo no lo hago para hacerme el pendejo. No tengo la intención de rejuvenecerme con la ropa, que eso siempre te pone al borde del ridículo. De hecho, yo hoy me veo en fotos de archivo con cosas que hoy no me pondría. Creo que en los últimos cinco años me hice un poco más conservador en eso, aunque sigo siendo una persona que se viste diferente, por ejemplo con un jean con un aplique. Yo soy un diseñador frustrado: entonces me diseño mi propia ropa. A un jean le pongo dos broches en la botamanga. O le pongo a un chaleco dos tachas chiquitas en la solapa. Y cuando me canso de esa ropa, hacemos feria americana con hogares solidarios, y lo que se recauda va para ellos.

-Bendita TV funciona medio como la dinámica de una barra de amigos.

-Sí, amigos que te divierten un rato. Lo que yo más recibo es: ‘gracias por hacerme reír un rato’. Otra gente te dice que le sirve, porque se entera en un ratito de todo lo que pasó en el día. Por ahí estás en un trabajo que no te gusta, con un jefe que no te bancás, por un dinero que no merecés. Y son muchas horas de disgusto, y te agradecen que al final del día los hagas reír un poco. Somos como esos amigos que cada vez que los ves te podés divertir un rato.

-Vos no sos un humorista y sin embargo hacés reír bastante.

-Mi característica es que me río de cualquier estupidez, y eso me ayuda. Cualquier cosa me divierte. Me divierto con poco: no hace falta un humor inglés espectacular para hacerme reír. Afortunadamente, y ojalá que me dure mucho tiempo, yo veo a Aníbal Pachano sentado con su peluca y me río. O lo veo a Pagani medio peleándose con el celular, y me río. O sea: mientras las estupideces me causen gracia voy a ser divertido porque se me nota en la cara. Hay gente que me lo dice: te veo y me levantás el ánimo. Son cosas más de energía, más que de ser un fabuloso humorista.

-Como conductor tenés un estilo calmo, nada estridente...

-Responde a mi interior. También estoy en una edad, en la que solo tendría que escandalizarme porque pasó algo con la salud de mis hijos, o algo así. Yo soy esa persona que puede encarar en televisión temas estridentes, con un tono calmo. Primero, porque no me dan ganas de salir a gritar por televisión. No lo necesito. Capaz que también porque 15 años de Bendita te da cierta tranquilidad. Te va aplomando. No necesito salir a los gritos a buscar público nuevo. El que grita, está buscando llamar la atención. Incluso, el que tiene 15 puntos, sale a buscar cinco puntos más. El grito en la tele está demodé. La transgresión hoy es tomarse las cosas tranquilo: en la televisión argentina por lo menos.

Beto Casella
Beto Casella, un notable conductor. Foto: La Nación / GDA

-¿Con Tinelli cómo te llevás?

-Tenemos mucho respeto mutuo. Yo sé que hay gente que lo quiere y otra que no lo quiere. Gente que lo respeta y gente que no lo respeta, y que dice que siempre hace lo mismo. Yo creo que es un tipo que ha innovado todo el tiempo, permaneciendo durante 30 años. Hay pocos casos en el mundo. Yo lo respeto, pero no veo sus programas. También lo respeto como productor televisivo, y como generador de fuentes de trabajo. Alguna vez me invitó a conducir en una radio que él había comprado, y yo le dije que no, y medio que no le gustó. Pero me ha invitado a su programa y como devolución de gentileza voy, y me siento bien tratado.

-¿Cómo evaluás el rating de Bendita?

-Es muy raro lo que pasó. Porque en los últimos dos años, casi todos los programas de la tele de aire perdieron un 25 % de audiencia, o un 30, que se fugó al cable, al on demand, a las redes, a Netflix. Y Bendita, extrañamente, no perdió nada. Tiene el mismo rating que hace tres años, y eso es un fenómeno raro. Y tiene mucha facturación por publicidad, que eso también habla de la vida de un programa, y es algo que a los canales les importa mucho. Creo que sumó mucho público joven. Es un milagro. 

-Contame de Horacio Pagani, ¿cómo es ese mano a mano?

-Pagani es absolutamente sincero. Todo lo que ves, es así. Es más, yo el día que lo conocí a Pagani casi nos agarramos a trompadas. Nos cruzamos en un programa en Radio Mitre, donde yo tenía un programa a la noche, y hubo una discusión futbolera, que él la siguió fuera del aire. Y yo, que soy pocas pulgas (o lo era, porque eso ocurrió hace como 20 años), reaccioné mal y casi nos vamos a las manos. Al día siguiente fue un caballero y me vino a pedir disculpas. O sea, él es como es, no hace un papel.

-Nai Awada era la voz juvenil de Bendita. Una pena que se fue.

-Sí, por eso la llevé, y me parece que se perdió una oportunidad fabulosa. No entiendo bien qué pasó, o sí entiendo. Hubo un par de chistes que le hicieron al aire, que a mí ninguno me pareció demasiado agraviante, porque lo hubiera frenado. En Bendita se jode mucho entre los panelistas, y nadie se ofende. Evidentemente Nai tiene otro humor, y se ofendió. Y el error que cometió fue empezar a compartirlo en las redes, cosa que ni en Bendita ni en el canal nos gusta. Ani Ventura que fue la que le dijo “pendeja”, me mostró el largo mensaje que le envió pidiéndole disculpas. En fin. En realidad, Nai no era una nueva incorporación: era una invitada asidua. Yo la veía con futuro para quedarse, también porque era sangre nueva. Cuando eso ocurrió nos intercambiamos mensajes, y yo le dije que por unos días no la iban a invitar. Pensé que ella iba a seguir. Y a las 48 horas veo que da una nota diciendo que la echaron por teléfono. Creo que ella puso la situación en una situación de no retorno. Y se terminó boicoteando a sí misma una oportunidad hermosa. Le deseo lo mejor, pero difícilmente vuelva.

Bendita  TV
Bendita TV, 15 años innovando en televisión. Foto: Difusión
una vocación temprana

"A los ocho años le pedí a mis papás una radio"

"Yo no era un chico que destacara mayormente en nada. Igual que ahora. De niño no era buen dibujante, no era bueno para los cuentos, solamente escribía bien. Pero leía el diario, e imaginaba mis programas de radio. Me parece que a los ocho años, que le pedía a mis papás que me regalen una radio a transistores, yo ya ahí me estaba preparando para comunicar. Leía el diario, leía las noticias y me imaginaba a mi leyéndolas pero con tres columnistas de radio. Tenía tres secciones: espectáculos, política y deportes. Y le daba paso a cada uno de los columnistas. Yo leía una noticia de deportes y en mi cabeza funcionaba un programa de radio en donde yo era el bastonero. Creo que ahí ya me estaba preparando”, explica Casella sobre cuándo nació su vocación.

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